10 septiembre, 2007

El negro José (segunda parte del Negrito del Batey)

Gracias a los comentarios escritos y no escritos sobre el Negrito del Batey, he resuelto que trataré de aplicar lo que se supone que sé hacer y por lo menos por lo que me pagan, y editar mis textos para que no sean gigantescos e ilegibles.
Me quedé en la última entrega en mis trabajos más bizarros y retomo la cuenta en el tercero:

3.- Pintor de canchas de basquetbol
Corría el año de 1984 o 1985, no lo tengo muy claro, pero de sólo recordarlo me arden las rodillas.
Mi tío Nacho (nada que ver con el del jabón), un estudiante que dejó trunca la carrera de arquitectura, no sé cómo diablos le hizo pero ganó la licitación para un trabajo en el DDF. Se trataba de pintar las canchas de basquetbol del Deportivo Guelatao, del Plan Sexenal, del Juan de la Barrera y del Palacio de los Deportes, tarea para la cual fuimos reclutados: mi hermano Nacho de 16 años, mi primo de nombre Nachito e hijo de tío de 11 añitos y mi otro primo, Juan Carlos de apenas 9. Luego se nos sumó mi primo Richie, él sí mano de obra legal de 27 años.
Para no extenderme mucho contaré que pintar una cancha de basquet, por lo menos en la técnica de mi tío era algo más o menos así. Él trazaba las líneas transportador, compás de maestro con gis y reglota, luego tendíamos con martillo y clavos unos hilos para seguir esos trazos con cáñamo. Hasta ahí todo parecía sencillo, pero luego venía lo bueno: cubrir con masking tape cada uno de los lados de cada línea que cruzaría la cancha.
Esto, obviamente, de rodillas, muy derechito sin salirse de la raya. Traten de rodear una cancha de basquetbol de rodillas y luego cada raya que la cruza, es casi como querer pagar todos lo pecados de tu estirpe en la sola exposición.
Mi buen tío, también tuvo la gran idea de proponer que además de las cancha de basquet, se pintaran rayas para una de volei, otra de futbol de salón, además de las letras PRODDF y Centro Basquet en la base de las canastas. Entonces el esfuerzo se triplicaba o cuatruplicaba.
El proceso seguía con el pintado (de colores) de cada línea sin salirse del masking, luego retirar el masking de cada línea y después el retocado y limpiado de cada gotita que se hubiera escurrido por ahí.
Aquí se dice fácil, pero para hacer eso pasaban cuatro o cinco días en los que mi empleador, pobre muy pobre, no tenía ni para comprarnos una torta y mi papá nos mandaba sandwiches para todos. Eso se repitió en cada sede, en total 20 días de trabajo por los que recibí como 2 mil pesos, que no me sirvieron para curar las manos agrietadas por el tinher que me tenía que echar todos los días, ni mucho menos para el dolor de rodillas.
A mí me fue bien porque me pagaron, claro después de dos meses, cuando mi tío pudo cobrar el trabajo con la burocracia local lo que le fue muy lucrativo, porque cuatro niños y dos adultos hicieron la chamba de por lo menos 10 expertos maestros pintores. Pero a mis pobres primos, mi tío les descontó de su sueldo, una maceta que rompieron por correr en su casa, un bote de pintura polyform (carísima) que voltearon cuando echábamos la clásica cáscarita de "ñil" con bola de masking (durísima) al término de la faena, y por supuesto el bote de tinher especial polyform con el que se borraron las manchas de la pintura derramada.
El basquetbol me gusta mucho pero cada vez que me paro en una duela no puedo evitar pensar: "qué chinga para el pobre wey que pintó esto", conciencia gremial pura.


PD que no tiene nada que ver con las chambas
El otro día en la TV vi las escenas de una entrevista que le hacía el pseudopensante René Franco a los ídolos del Flack, los Timbirichos, y no pude evitar reconocer el increíble parecido que tiene ahora Erik Rubín con Sergio Esquivel, aquél cantante del OTI (éxito: Un tipo como yo), está tan acabado que al final pensé que Segio Esquivel nunca estuvo tan indignamente jodido y creo que Rubín se parece más ahora a "Polillita", el patiño que recitaba del extinto Paco Stanley.

1 comentario:

Chey dijo...

Chale, que chingas. Al menos te pagaron. Cuando yo tenía unos 16, 17 años y comenzaba a hacer pesas, mi jefe, que tenía un negocio de materiales de construcción, me decía textual "A ver si muy mamado, ayuda a descargar ese trailer de cemento, o de varilla, o de tubos, etc..." todo, por supuesto, por amor al arte.
Al rato me volví eficiente y ya cuando llegaban los trailers más grandes, mi jefe prefería ahorrarse el sueldo de dos chalanes y me ponía a darle. Chingas severas. Cuando pedía mi lana me decía? Sueldo? si ya invertí miles de pesos en tí cabroncito, Chingale!!!!!!!!!!!!!!