02 junio, 2009

El más joven






A mis 39 años llegar un lugar donde hay 8 mil personas y ser uno de los cuatro más jóvenes, sólo me puede pasar en un torneo mundial de cachibol, en una mega clase de acuarobics para romper un récord Guiness o en un concierto de Raphael.

El slogan de la tocada: "50 años", parecía más un requisito mínimo de edad para poder accesar al Auditorio, que un recordatorio del aniversario del Divo cantando entre nosotros.

Desde que empezamos a subir los escalones rumbo a la puerta comenzamos a notar que como que no encajábamos. El "Palomo", así le pusimos Cyn, Iliana, Simón y yo, un señor moreno casi chocolate, vestido con un traje blanco de lino, impecable, con zapato a juego y camisa negra con corbata en el mismo color, nos hizo recordar que estábamos en un gran evento, una gala.

Las señoras con falsas pieles que rodeaban su cuello, zapato cansado de tacón cubano y ropas cuyos mejores días estuvieron antes de los 80's, nos veían como bichos raros y eso que no íbamos de camiseta y tenis, pero obvio, no íbamos tratando de lucir a todo como los demás.

Una vez ubicados en la zona llamada palcos, que no son otra cosa que los brazos que rodean los boletos caros del auditorio, cada silla de ruedas, andadera y bastón que se acomodaban en los asientos subían dramáticamente el promedio de edad de los asistentes.

De pronto a cinco lugares a mi derecha pude ver a mi tío Raúl, con su cabello negro-negro-negro más azabache que el de Mónica Belluci, largo cubriéndole las orejas, lacio-lacio-lacio. Su rostro con marcadas arrugas pero que no representa sus 81 añitos. Estaba contento como un niño y le gritó al Divo: "Me alegro mucho de volver a verte", a lo que Raphael respondió agitando la mano derecha por encima del cabello teñido de rubio caoba y con su sonrisa de un millón de euros.

Las luces se semiapagaron y el "Ruiseñor de Linares" caminó como sólo una primera figura de los escenarios lo puede hacer, igual que cuando tenía 13 años que hizo casting para un concurso de canto, donde anduvo sobre la tarima del teatro al oír su nombre por parte del jurado que lo invitaba a mostrarles su talento. Hace 50 años apenas, llegó al centro de la sala, le dijeron "eso es todo, puede retirarse". Raphael se echó a llorar porque ni siquiera lo habían dejado cantar y lo habían bajado del escenario. Preguntó por qué lo eliminaban así y uno de los jurados le dijo algo así como: "con sólo verlo entrar al escenario me bastó, no necesito oirlo para saber que es una estrella".

Así, 50 años después, llenándolo todo, llegó al centro de la tarima del Auditorio Nacional y antes de cantar se inclinó al público y sin haber dicho una sola palabra se llevó la primera de varias ovaciones de pie que le prodigamos, por el simple hecho de verlo caminar.

Mis vecinas de la fila de enfrente, madre e hija, ambas redondas y adiposas, de esas señoras cuyos brazos nunca llegan a ponerse a la altura del tronco, porque descansan suavemente en la gordura de las lonjas que le sobran a los costados de sus poseedoras, vestidas con blusas similares a ropones desgastados de bautizo, lloraban sin parar canción tras canción y sacaban, una abajo de la manga izquierda de su blusa y la otra de la bolsa de su pants, un rollo aplastado de papel de baño para limpiar de su nariz la viscosa muestra de su conmoción por el gran español.

Para situarnos en la época de una manera salvaje pudimos reconocer entre el público a Dorle, la viuda alemana de Raúl Velasco, mismo oscuro personaje que decía quién cantaba y quién no cantaba en México. Eso sí, ni Dorle nos despertó un prejuicio sobre el Divo, al contrario.

Sobra decir que Raphael nos encanta. Horas y horas habíamos invertido los cuatro, en torno a botellas de tinto y cerveza, escuchando sus canciones, por lo que verlo por primera vez en cinco décadas nos tenía embobados, sobre todo cuando de una patada rompió el espejo al que le cantaba y luego cuando abandonó el micro para entonar a puro pulmón y todos escúchabamos perfecto "Digan lo que digan, los demás".

Algunos piensan que el Divo es mixto, y si no lo es qué desperdicio de pluma, pero es una delicia escucharlo cantar "¿Qué sabe nadie? Lo que me gusta o no me gusta en el amor". Ahí sientes que estás ante algo parecido a Edith Piaf o Liberace.

Lo pensaba antes de deleitarme ese sábado y lo sostengo: yo cada vez creo menos en los géneros y más en el talento, donde quiera que esté y sin importar de qué música se trate.

Fueron 165 minutos exquisitos y al salir todos teníamos la misma edad, incluso la señora cuyo look nos hizo creer que era hermanita de Andy Warhol, pero ya a punto de cobrar su afore. Corrí para tratar de saludar a mi tío Raúl, pero lo perdí entre la multitud en la explanada, no lo veía desde el 30 de marzo del 2000 que murió de un infarto, pero me hizo la noche verlo tan contento, aplaude y aplaude.

20 mayo, 2009

Mi biografo

"Uno aprende... que otros recuerdan mejor que uno mismo cosas que dijimos, hicimos o nos atañeron directamente... si quisiéramos repasar a fondo nuestras vidas, tendríamos que rastrear testigos", esto se lo leí hace unos cuatro meses a Javier Marías en la columna que escribe para EPS e inmediatamente pensé que eso me pasa exactamente.

Soy de una memoria pésima y cada vez es peor. Hace unos 15 años todavía era de una incredulidad burlona cuando mi padre o mi madre decían que no recordaban tal o cual cosa, tal o cual persona, cierto pasaje o situación, ahora los entiendo perfectamente. La edad definitivamente nos enseña que el pedazo de cerebro, alma o gaveta donde entran los recuerdos tiene un límite de espacio y luego ya no es fácil recordarlo todo.

En fin, más allá de mi precoz alzheimer, nunca se me ha dado recordar nombres ni anécdotas. Muchas veces encuentro en la calle a personas, que tiene cierto tiempo que no veo pero con las que conviví años, y no puedo decirles por su nombre porque en ese momento no lo sé.

Para lo que sí soy bueno es para las caras, si te he visto cuando te vuelva a ver sabré que no me eres extraño, lo malo es que no sabré toda la demás información.

Y si a todo esto le sumas que a mí me da la "migueldelamadriditis" y luego ya no sé ni lo que dije, ni lo que escribí, que muchas veces no me reconozco en lo que he escrito en este mismo blog o en otros lados. No entiendo de qué parte de mí salen algunas cosas y cuando las releo me suenan desconocidas y ni siquiera atino a adivinar el final del texto.

Dice Marías, con la pluma llena de razón, que olvidamos las cartas que escribimos más que las que leímos, lo que dijimos más que los que nos dijeron. En cuestión de ofensas, agrega, recordamos mucho más los que nos inflingieron que los que infligimos. Yo resumiría en que todos necesitamos un biografo y yo tengo uno.

Tengo la enorme fortuna de contar con Simón, el amigo más cercano que he tenido en toda la vida, un hermano que me lo escogió el azar y me lo reafirmó el afecto. Simón, es en sí mismo un personaje fantástico que por igual podría habitar en una novela de Rulfo que en un relato Paco Taibo II. Su vida es mucho más mágica de lo que él puede reconocer. Nació siendo Rafael por la adoración de su madre por el Divo y así fue registrado, luego por discrepancias familiares, ya siendo un niño le cambiaron en el Registro Civil el nombre a Arturo Román, pero él es Simón, porque cuando nació, creo que su abuela se equivocó al ver el santoral y como supuso que había llegado al mundo el Día de San Simón, le empezó a decir así de cariño y se le quedó.

Ahora cuando lo veo cantar las rolas del Ruiseñor de Linares, creo que sí podría ser Rafael. También lo pensé cuando fui por primera vez a su casa de Sánchez Azcona y vi en la sala un óleo que retrataba a un señor muy serio y pregunté si era su Papá (que yo sabía que ya había fallecido), pero cuando la respuesta fue que era el mismísimo intérprete de "Sigo siendo aquel" en un homenaje hecho por su progenitora al cantante, me di cuenta que mi amigo no era alguien común.

Nos conocemos desde hace ya casi 25 años, hemos sido Viruta y Capulina, Pancho y Rancho, El Gordo y el Flaco, Pituca y Petaca, hemos sido cómplices de un acto vandálico impronunciable y que nos acompañará hasta el día que durmamos con los peces, porque creo que ni él ni yo nos atreveremos algún día confesar que tanto pecó el que ararncó el coche como el que aventó la piedra.

Simón es mi biografo porque él recuerda mejor que yo las cosas que he vivido, en las que ha estado presente y las que no. Invariablemente, en cada plática en torno a un pozole, una chela o un vodka, empiezo contando algo y Simón refina el relato, lo adereza condimenta, él dice que con algo de ficción, pero hasta que los diálogos de la situación salen por su boca, en mi cabeza se prende el foco de que, efectivamente así fue, eso dije, eso me dijeron, así me pegó el Jackson o así corrí al capitán del equipo de la Prepa en un arranque de ira.

A veces el grupo de amigos que tenemos dábamos carrilla a Simón (incluido Faz, su hermano) porque el buen Simón parecía el personaje de la camción de Radio Futura, aquel "Tonto Simón" que "siempre cuenta la misma historia", pero ahora es una bendición que tal como contó por primera vez nuestro viaje a Guadalajara para promocionar el disco de Juan Pablo Manzanero, lo puede volver a relatar con las mismas palabras, los mismos detalles, todo a la perfección y cada vez que lo hace me maravillo de que su disco duro no haya reciclado, como el mío, toda esa data.

Hoy me alegro un millón de veces el no haberlo dejado caer desde el tercer piso del hotel Nueva York de Guanatos, ese día que luego de las rondas de bacardí, cervezas, viñarreales y vodkas emuló a Jim Morrison en la película de Oliver Stone y se colgó a una mano del marco de la ventana y dejó ir el cuerpo al vacío. Si no hubiera salido de mi embriaguez súbitamente y de un jalón lo hubiera regresado al cuarto, seguro me hubiera pasado como a Juan Rulfo, a quien alguna vez le preguntaron por qué ya no escribía, y contestó, es que se me murió mi tío Celerino, que era quien me contaba las historias. Yo tendría que decir que ya no escribía porque se murió mi amigo Simón, que no se llama Simón, que me recordaba todas nuestras historias.

Entonces, hoy aprovecho para agradecer a Simón porque por él no soy un Salinger, un Rimbaud o un Rulfo, sin recuerdos que escribir... ah y además tengo al mejor amigo.

12 mayo, 2009

Irrepetible

Corrimos con la misma aprehensión que tendríamos si nos persiguiera un terrorista chiíta, pero con la alegría del niño que oye la chicharra y sale al recreo desbocado.

La Plaza ya nos era familiar y no por los toros, sino porque ahí el viejo Tigre hispano ya nos había enseñado lo que era esperar dos horas bajo la lluvia para escuchar un auténtico maestro del rock en español.

Como siempre el contenido de nuestros bolsillos nos llevó a la parte más alta del coso y aunque nunca se llenó, no nos detuvimos hasta encontrar el mejor lugar disponible, justo en la barandilla del tercer piso, donde el embudo provoca vertigo con sólo asomar la nariz.

Ese 20 de febrero de 1988, Simón y yo no encontramos eco en nuestros compinches y fuimos a ver en binomio a Nacha Pop, Danza Invisible y Kerigma, pero eso traía una vergonzosa historia detrás.

Mi estupidez juvenil me había hecho regalarle a una chava los dos boletos de "abajo" con la inocente esperanza de que con ello se fijara en mí. Los compré con una quincena de sueldo completa pensando en ir con ella y cuando los vio se aventó como pantera, le gritó a su hermano que ya podía estar tranquilo, porque ya no se perderían a Danza Invisible, su grupo preferido.

Menso a mis 17 añitos no dije: "¡Hey!, ¿cómo que con tu hermano?". Cogí lo que me quedaba de dignidad, que no era mucho, cargué con dos toneladas de vergüenza y me abrí paso entre la desvergüenza de ella y me fui a mi casa.

Al otro día con lo poco que me quedó, de dinero, porque la dignidad se me cayó en el camino, hablé a Simón y le propuse que fuéramos a ver si de casualidad encontrábamos dos boletos baratos para el concierto.

Total, los conseguimos y entramos. Ahí desde el balcón, la tristeza de la babosada cometida me duró un rato mientras Kerigma, uno de los grupos más finos del rock mexicano y quizás a uno de los que menos justicia se la ha hecho, entonaba "Sin rumbo", "Mi espera" y "Nena" (no pidas si no vas a dar). Su cantante, Sergio Silva (al que nosotros le decíamos el insepulto por su cara de muerto de tres días) me recordaba lo tarado que había sido, aunque cantara "Juana la Loca".

Luego vino Danza Invisible, grupete de baturros de poca monta, cuyo único mérito era aquella de "Sin aliento". ¿Y para esto me dejé arrebatar los boletos? Malísimos. De plano nadie los peló y todavía se atrevieron a pedirnos que cantáramos con ellos. "¡Pues pásenos las letras!", les gritó Simón y hasta la fecha me cago de la risa cuando lo recordamos.

"Hemos llegado de Madrid y nos hemos encontrado con una ciudad impresionante, interminable, no se acaban las calles", con estas palabras nos recibió Antonio Vega y empezó esa gran canción. Fue impresionante.

Por primera vez en nuestras vidas escuchamos en vivo, "Décima de segundo" (pufffff), "Vístete","Persiguiendo Sombras", "Grité una Noche", "Relojes en la oscuridad", "Lágrimas al suelo", "Asustado estoy", "Desordenada habitación". Se mezclaban el pop lúcido de Nacho con el nostálgico rock, lleno de poesía y con letras que si acaso se pueden comparar con lo que Santiago Auserón hacía con Radio Futura. Un manjar similar a un merengue que pones sobre la lengua y se va desintegrando pero llenado de placer la papilas gustativas del alma.

Casi para cerrar, vino el grito que dimos cuando la guitarra de Vega empieza a ser rasgada por las notas de "Lucha de gigantes" me sacó los ojos de sus cuencas. Estoy seguro que ese día estaba ahí Alejandro González Iñarritu sentado junto a Lyn Fainchtein y pensaron sin decirse nada, el día que haga una película, no sé cómo, no sé por qué esta canción será el soundtrack. Afortunadamente existieron los Amores Perros y muchos que nacieron después o que no se habían dado cuenta de ellos, conocieron a Nacha Pop. Jamás volvieron a dar un concierto en México o América Latina, ahora más que nunca esto merece aquella definición de un momento irrepetible.

De mi dignidad, mi sufrimiento y todo lo demás, no hubo más, aquélla pérfida ratera fue un último recuerdo que no volvió desde que Antonio nos cantó "Chica de ayer", y eso fue, aunque todavía era hoy, ella ya era de ayer.


PD: Hoy murió Antonio Vega y me pegó. Cuando Cyn me lo dijo en la mañana yo pensé que había sido Nacho Vega, su primo, pero cuando supe que era él, me volvió a pegar. La maldita heroína lo arrastró como amarrado a un tren, pero su genio irrepetible no es ochentero o de la movida es, para quien lo quiera escuchar, clásico. Verlo en su última aparición en TV antes de cumplir los 51, con los que se iría a calacas, me conmovió como a Bosé.

Véanlo, la canción es entrañable.

29 abril, 2009

Ladies night

Tengo varios amigos, algunos con los que comparto muchas ideas y coincido en ciertos gustos, que me reclamaban el nunca haber visto la película Jerry Maguire, a lo que siempre contesté que tengo un prejuicio insalvable contra todo aquel pedazo de celulosa, ahora archivo digital que contenga, lo que algunos mal llaman, actuación de Tom Cruise.

Mi repulsión por este cientólogo venido a celebridad no tiene otro origen que su nula, pésima y sobrevalorada calidad histriónica, amén de su personalidad de bachelor universitario, perdona vidas y claramente reprimido gay de clóset, que siente que no lo merece el piso por el que camina, pero que transmite la vibra de un ente lleno de complejos.

En suma, el tipillo me parece vomitivo, pero ante tanta insistencia de mis compinches, pero de manera casual ya que se me atravesó por enfrente al estar practicando el edificante deporte del zapping, la mentada película que el buen Inphi tiene como manual de vida, dvd de cabecera y compendio de frases célebres.

El escenario no podía ser más adecuado para librarme de toda teleraña que me impidiera captar las bondades de la movie. Estaba en Tepoztlán, lejos de la influenza y la psicosis colectiva (que saca lo peor de mucha gente que ya pelea su lugar en el cadena alimenticia tratando, no sólo de salvarse por encima de todo, sino también de hundir a algunos en el camino, para que cuando sólo queden olotes ellos sean de los pocos burros todavía en pie), en fin estaba desestresado, recostado con la familia dormida a mi lado, por ahí de las 9 de la noche y con el frasco de la tolerancia lleno a tope, luego de haber comido en Los Colorines y nadado en la alberca hasta tener las manos arrugadas como las tepalcuanas de Madonna.

En total relax recibí como si fuera El Padrino o Pulp Fiction, es decir con avidez de ver algo bueno, la primera escena de la película que ya estaba empezada y cuál sería mi decepción que veo al sobre actuado chaparro correr tras Reneé Zellweger para pedirle matrimonio, y la Bridget Jones (que por aquella época estaba totalmente en sus jugos y muy apetecible) acepta. Lo malo no es el tema, es la poca credibilidad del actorcete. Me dije, no seas severo, no lo puedes acabar luego de dos minutos, sigamos viendo.

Corte a boda en el jardín y el negrito, Cuba Gooding, por quien no tengo ningún tipo de rencor, se atreve a cantar sacrílegamente acompañado por el clásico mariachi de ecuatorianos avecindados en Los Ángeles, el himno del soul What's going on del gran maestro Marvin Gaye. Sobra decir que Cuba no canta ni bien ni mal, sólo no canta, por lo que tal osadía me pareció como si Schwarzeneger interpretará el Himno Nacional Mexicano acompañado por Julio Preciado, Coque Muñiz y la Tesorito a ritmo de hip hop. No se vale, mi parte más agria pidió inmediatamente al pulgar movernos al Atlas-Toluca, pero aún así me quedé casi con unos palillos en los ojos y una bolsa antimareos, por cualquier contingencia provocada por ingerir productos en estado de descomposición.

Más tarde, ¡oh sorpresa! escenas bien logradas de acción en un emparrillado me llaman la atención, y más, aunque no le voy a Dallas, sino que me provoca algo similar que Cruise en cuanto a simpatía, veo a Troy Aikman, Deion Sanders y otras leyendas, alternando con el personaje de Cuba que resulta ser un receptor de los Amievas de Arizona. Lo malo es que sigue saliendo Cruise con su cara y actuación tipo Ricky Martín en los Muñecos de papel siempre con el mismo gesto y actitud que son tan naturales como las chichis de Sabrina.

Me vienen a la mente los comentarios de Bri que también se persigna todas las noches y pronuncia un "show me the money" antes de dormir, pero aguanto vara. Tambien se forma en mi cabeza un flashback de cuando los Cardenales derrotaron a los Vaqueros en playoffs con Jake Plummer como quarterback, y me emocionan las jugadas de la última desesperada serie ofensiva de los pájaros rojos de mi estimado "Andrés cabecita de algodón" y hasta pienso, ahorita lo tengo cerca, porque ya vive en Cuernavaca.

Pero poco me duró el gusto porque viene una escena donde Gooding anota el TD de la victoria , que en este caso le da a los Cards el pase a postemporada y cae de cabeza, queda inconsciente. inmóvil y todos temen lo peor, y cuando parece que el melodrama toma forma, inverosímilmente el negro abre los ojos se para y festeja como Prime Time y como todos los jugadores de la NFL juntos, da 20 giros en el aire. ¡Por favor! Aunque haya fingido y se hubiera querido pasar de chistoso, no hay manera de que se le permita a un jugador de la NFL siquiera ponerse en pie, luego de que se le "apagó la tele", tuvo un golpe en el cuello o cabeza y mucho menos todas esas cosas juntas. Además el asunto como guión, carece de gracia y Cuba carece de biz cómica para interpretarlo.

El colmo fue la escena que sigue donde el intento de actor, ex esposo de Nicole Kidman, corre a salvar su matrimonio y enmedio de 36 viejas que echaban café y compartían sus amarguras por los hombres, entra a su casa y con un discurso de tres minutos, que envidiaría Eduardo Santamarina en una telenovela de Juan Osorio, le dice a Reneé que no puede vivir sin ella y todas las féminas reunidas en la sala de la casita clasemediera, chillan como marranos ante tanta sensibilidad emanada de un cuerpecito que apenas levanta el 1.60 de estatura.

En seguida, escena de prensa con final chapucero entre el competidor de Maguire y su representado, ok. Más tarde secuencia de Cuba siendo entrevistado por Glenn Frey, ¡de The Eagles!, donde, otra vez sobre actuado, el jugador se entera de que su magnífico agente le consiguió 11.2 MDD de contrato. Mmmmm, al menos ya terminó.

Lo mejor de todo fue que al final todo tiene una explicación lógica: VH1 transmite el bodrio en un segmento semanal llamado, Ladies Night, ahora todo tiene sentido, una película que es catalogada como para "viejas" o hecha para viejas, no podía ser de otra manera, y no es por misoginia, sino que los productos dirigidos a un cierto segmento siempre terminan por ser maniqueos y con mensajes sesgados y poco afortunados.

Posiblemente 40 minutos no sean suficientes para juzgar una obra, pero prometo que la próxima vez que vaya a Tepoztlán y estemos al borde de una pandemia y que el Ladies Night transmita Jerry Maguire la veré desde el principio para emitir un juicio más justo, mientras, con su permiso, mantendré mi prejuicio insalvable contra este filme y todo lo que huela a Cruise.

25 marzo, 2009

Yo soy el Árbol

No lo puse en el post anterior, en realidad no quise decirlo, peero yo soy el Árbol.

El apodo, cuyo origen, repito, me llevaré a la tumba, me lo puso un chango que ya ni me acuerdo cómo se llama (ya le preguntaré a Simón) pero se me quedó por años y de hecho la gente que me conoció allá por mis 15 años, con cariño me dice así.

Sí fui un delincuente juvenil y creo que Slim no era dueño de Sanborns en ese entonces, y qué bueno porque sino me cobraría tanto robo-hormiga, robo-escabajo y robo-grúa.

Con el Chori y el Coco mantuve cierta comunicación porque la vida nos llevó juntos al mismo grupo de cuarto de Prepa en la 6 y a los tres nos tocó bola blanca y marchamos para hacer el Servicio Militar Nacional en el Campo Militar número Uno.

Parecíamos triates, pero como a que a mí me fue cayendo el 20 que eso de ser un granuja no me iba a llevar muy lejos, además de que ser un peladazo tampoco me iba a traer muchas simpatías femeninas, o por lo menos no del tipo que yo buscaba, así que antes de empezar el quinto de Prepa, aunque nos veíamos mus seguido en los pasillos, nos convertimos en extraños.

Al Chori lo vi hace poco, con la misma camisa a cuadros, tipo leñador, que usaba en la secu, los mismos jeans guangos, pero ahora con una frente que le daba casi hasta la parte occipital. Lo malo es que era el mismo lenguaje alburero y comportamiento juvenil.

Al Coco lo ví y me impresionó verlo totalmente calvo y pensando unso 150 kilos, pero eso sí con la misma cara llena de pecas. Lo nuevo era que ya tenía diente incisivo, un camionetón tipo narco, esposa guapetona y dos chamacos. Me dijo que hacía negocios, no me dijo cuales, pero parece que le va bien, espero que no sea que haya seguido en el ramo de la delincuencia.

¿Cómo me habrán visto ellos?

20 marzo, 2009

El Chori, el Coco y el Árbol

¡Bájate de ahí!, ¡te vas a matar! Gritó el maestro Terrazas al "Chori" el día que el director Filemón López Avendaño, le encargó la secundaria 45, mientras acudía a una junta distrital.

El profesor más temido conoció el infierno gracias a los tres secundarianos con la creatividad más calenturienta que se ha visto en la esquina de Esperanza y Cuauhtémoc.

Terrazas hostigaba a los cuatro grupos de tercero con su trigonometría y raíces cuadradas. Su asqueroso bigotito rojizo recortado apenas sobre los márgenes del labio superior, su suetercito marrón tejido de tres botones y su corbata de células, mitocondrias y núcleos, muy setentera, provocaban el terror en la clase.

Amigo de la humillación pública y el escarnio sobre el débil, "Terrascas" como le apodaban, también era un viejo verde, que para sus 45 parecía de 60, que no escondía sus lúbricas mañas sentando en la primera fila del salón a Adriana, Luz, Marisela, Tania y cuanta ya formada casi quinceañera de falda rabona le podía inspirar una mirada llena de viscosas intenciones.

Terrazas se regodeaba en su poder, ese podercito insignificante pero que a los alumnos nos parece el mayor problema del mundo en su momento, pero que viéndolo en perspectiva luego de unos años, es en su mayoría, sólo el reflejo de las frustraciones y carencias de alguien, sin vocación, que siente que es alguien echándole a perder un pedazo de sus vididtas a los granientos y hormonosos escuintles.

El Chori era un personaje del submundo narvarteño, con nariz de alcanza-queso, cuerpo de castor parado, vocabulario acuñado entre las enseñanzas de Zayas, Luis de Alba y todo el cine sexy-ficheras y anexas, mismo que 99 de 100 veces era una hilación de albures y que sin ton ni son terminaba cada frase con un "qué tal, qué tanto" o un "saaaaaaaco" lo cual le trajo después que esa palabra se convirtiera en otro apodo, para quien en la pila bautismal fue llamado Pedro, Piedrín.

El compinche número uno del "Chori" era el "Coco", cuyo verdadera identidad era Guillermo Ulises, pero no tenía cara de eso, sino de "Coco". Su pinta similar a la de Alfalfa lleno de pecas, se acentuaba en la ñoñez con las tallas chicas de su uniforme de suéter verde, polo blanca y pantalon "príncipe de Gales" con parche en la rodilla derecha. Pero no te podías dejar llevar por esa imagen de aparente inocencia, ni por la ventana que formaba en su mazorca la ausencia del incisivo derecho, ya que su precocidad y perversión eran dignas del capo más sangriento.

La comparsa de estos malandrines era "El Árbol". Uno de los mejores promedios del salón, pero sin mucho apego a la disciplina. El porqué de su apodo me lo llevaré a la tumba, pero no era ni por su engominado cabello al estilo Vaselina, ni por que lo dejaran plantado ni nada de eso. Digamos que sus calificaciones eran la mejor coartada para las acciones criminales del trío.

Esa mañana, la tercia de rufianes se propuso dejar a Terrazas con un imbécil delante de toda la escuela, por... nada más porque sí. El expediente delictivo de los tres amigos incluía una extensa serie de robos hormiga a la sección de LP's de todos los Sanborn's que existían en ese momento. La técnica, aprovechando que no había códigos de barras ni sensores en las puertas, con dos discos viejos se parapetaban hasta 50 viniles de un jalón y salían tan campantes, con la sangre fría que sólo puede proveer la inconsciencia.

Luego, esos acetatos terminaban regalados entre los amigos, las pretenzas y piernudas que los veían como el Robin Hood de los sin dinero para música y eso llegó a granjearles los favores de no menos una interesada.

Sus otras travesuras incluían bailes eróticos entre clases y las clásicas tareas del calzón chino, poste y burro tamalado, pero llevadas al extremo.

Por eso, como quise empezar a contar, pero yo solito me interrumpí, esa mañana que Filemón ("Dirpelón" para los cuates) fue a una junta, seguro con Elba Esther, todo iba bien para Terrazas, hasta que dieron las 10:50, hora del descanso.

Desde el primer balcón de las escaleras, Terrazas contemplaba a los pubertos llenos de clearasil, mientras un grupo de albañiles pintaba el impermeabilizaba los edificios de la secu.

Sin un plan preconcebido de por medio comenzó el motín. El "Coco" se lanzó a apredear a los albañiles que como afganos rencorosos respondieron a la agresión desde el techo. Pronto eso era una lluvia de pequeñas piedritas negras, como las que forman el asfalto. El eco del micrófono de Terrazas amenazaba al Coco con la suspensión, expulsión y ex comunión, pero a la voz de "todo el que haga lo mismo correrá con la misma suerte", media secundaria se unió al despapaye.

No sé por qué pero no puedes retar a un secundariano a no portarse mal, porque es un llamado inmediato a la sublevación. Entre la confusión, el "Árbol" reclutó al "Gato" para hurtar el aparato que proveía del sonido local a la escuela. Era una especie de estéreo industrial, con radio y salida para dos micros.

El problema es que estaba en el salón de música y ahí reposaba doña María Santarelli, anciana boteriana que nunca se podía parar del banquillo de su piano porque su trasero descomunal no le permitía moverse con soltura. El plan fue que mientras el "Árbol", aparente estudiante modelo, se apersonó frente a la maestra que ya sólo lucía dos dientes arriba y dos abajo en toda su boca, y le sacó plática sobre el concurso de entonación del Himno Nacional que se llevaría a cabo una semana después, el "Gato" sacaría el estéreo.

La "mayra", también conocida como "Panzarelli", se sintió halagada por la visita, y ajena al bullicio exterior no se percató que mientras ella hablaba de Nunó y Bocanegra, el "Gato" introdujo sus garras por el pequeño hueco que quedaba entre las ventana que tenía visagra en la parte superior y una reja que le daba aspecto de cárcel a las ventanas de la escuela.

Con la habilidad que envidiaría Houdini, los brazos del "Gato" sustrajeron el estéreo, desconectando el micrófono, sin que alguien pudiera notarlo. Acto seguido el estéreo fue a dar al portafolios Sansonite jumbo del "Árbol", cuyos útiles se repartieron entre los compinches del tercero "B" que por ser parte del conflicto y esas ganas de ser malos, ayudaron a los maleantes.

Terrazas corrió al salón de música, pero cuando llegó ya no había estéreo y ni el "Árbol" ni la profesora sabían dónde estaba. El pobre hombre estaba fuera de sí y exigía compostura.
La hora del descanso se había extinguido y el patio era como la sabana cuando los leones salen a cazar: un corredero alocado de gacelas y cheetas, que gozaban el libertinaje.

El maestro se dispuso a tocar el tiembre, pero no contaba con que el "Coco", estudiante del taller de electrónica hurtó, los fusibles y no había luz. A gritos, Terrazas intentaba hacer que se formara el estudiantado, pero fue en vano, y para rematarla el "Chori", en el acto supremo de la heroicidad adolescente, tomó un andamio, de esos donde se sientan los albañiles y que mediante una polea sirven para subir colgados junto a una pared, y comenzó a jalar de la cuerda para terminar justo en el quicio de la ventana del tercer piso, del salón de tercero A, junto a las escaleras.

Terrazas enloqueció, creo que hasta se le llenaron de lágrimas los ojos. "¡Bájate de ahí!, ¡te vas a matar!", vociferó exultando ira, pero se oían más las risas del Chori y compañía.

El descanso nunca terminó, el maestro, que creo no contaba con la simpatía del resto de los maestros porque nadie lo ayudó, resolvió el maremagnum abriendo las puertas y dejando salir a todos a las 12:00, casi dos horas antes.

El castigo, como en buena historia, nunca llegó, Terrazas quiso reprobarlos, pero tenían promedios aceptables, quiso quitarles la carta de buena conducta, pero no pudo hacerlo porque tuvo que eliminar de su reporte las faltas más graves por miedo a quedar como un tonto frente a Filemón. Lo más que pudo fue recuperar el estéreo dos semanas después, no sin antes haber cedido en aprobar a más de 20 que tenía reprobados, y así no pasar a la historia como un inútil que no pudo contralar una mañana a 700 inocentes alumnos. Claro ni que fuera algo del otro mundo.

19 marzo, 2009

Monsieur Madrid


Cuando éramos más jóvenes cantábamos en corro ".. aquí se queda la clara, la entrañable transparencia de tu querida presencia", aullábamos "Sin tu latido" y regurgitábamos "Princesa". Brindábamos porque el pasado no existe y el futuro es una mierda. El ron era agua de uso, la cerveza para lavar las tripas y los pitillos los segunderos que se consumían uno tras otro, hasta que, en esa hora maldita, nos cruzábamos con el trabajador en la calle.
Dábamos de beber a los dioses para evitar el gafe. Teníamos algo que llorar, algo que reír, pero sobre todo mucho que cantar. De Diagonal de San Antonio a Atocha, pasando por Reina, Cerro San Andrés y Cuauhtémoc, el gañote se secaba despellejando a los cretinos, aplaudiendo a los valientes y entonando a los maestros, pero se bañaba en nombre de la familia que se escoge, de los camaradas por los que la vida va en prenda a cada paso.
Seguimos la ruta del dolor de Asha a la Camerata. El polaco pedía que se tomaran las medidas, la rat peinaba su gigantesco copete y ella, siempre fiel, nos cuidaba. El casero apareció y enloqueció por las paredes pinchadas, pero eso poco nos importó, apenas bajamos del Renfe la Casa de Campo nos vio hacer el dominó humano, levantar el puño izquierdo frente a Anguita y recibir la crónica de Rubén de aquél beso entre dos amigas que empezó en la frente y terminó en el ombligo.
El discípulo de Morin, el mejor de todos, hizo de aquel 97 el año de Madrid. Lloramos toda la noche antes de abordar el KLM, lo que hoy vino a mi mente de nuevo al escuchar a Rodolfo llamar "Monsieur Madrid" a Joaquín en pleno recital en el Palacio de los Congresos, pero por esta vez me va a perdonar, porque el único y auténtico "Monsieur Madrid", sabe a mota.

17 febrero, 2009

El periodismo es como la cacería

Ayer me aventé un clavado a la parte de mi cerebro que coordina el debraye y llegué a la conclusión de que el periodismo, ese que busca la exclusiva, la nota importante, la entrevista que rompa, ese periodismo es como la cacería.

Lo es porque todos los que lo practicamos o que por lo menos intentamos hacerlo, buscamos siempre llevarnos la mejor pieza, la más rara, el más bello especímen a nuestra sala de trofeos. Porque no nos hagamos, escribimos para un medio, para los lectores, pero antes que nada escribimos para nosotros y queremos que se sepa que nosotros lo hicimos, no conozco a nadie que haga un notón y que no quiera firmarlo.

Y sí, un cazador trata de matar su presa de la manera más limpia, más fina y artística. Lo acecha por horas o por días, se asegura que la flecha o la bala no dañen la cabeza. Tampoco va a acabar con la especie, los animales en veda son como la información off the record, por ética no las publicas, no las quemas. Luego, el conocimiento adquirido es utilizable pero en el momento es sagrado.

El verdadero cazador como el verdadero reportero no caza en grupo, ni a la misma presa. Quiere un ejemplar, al mejor de todos pero para él solo. Los que cazan en grupo, lo hacen para comer, para sacar la chuleta del día, prefieren compartir a competir, el mediocre bienestar general sobre la gloria individual, es más cómodo, aunque nunca cazas lo suficiente aunque la pieza sea muy apetitosa, porque entre varios se diluye el gusto.

Caso aparte son lo que sólo meten la grabadora, porque son como carroñeros que se arremolinan alrededor de un cadaver, no importa qué diga, no importa a qué sepa se trata de rescatar un pellejo y si se puede soltar una mordida entre el anonimato del tumulto. Todos hemos tenido que meter una grabadora, pero hay algunos que lo hacen sin escuchar al que habla, sin cuestionar algo, por eso son carroñeros.

Cuidar a la presa y presentarla de la manera más digna posible sobre la chimenea o parada y disecada en un salón, es la culminación de la obra, y ahí también hay los que al presentarla (escribirla) la destrozan, todo lo que ganaron con el gatillo, con la emboscada, lo pierden por el mal manejo del cuchillo.

Lo peor es cuando, luego de jornadas de espera, de vigilia permanente, se te va el trofeo por un estornudo o quedarte dormido. Suele pasar que eres quien ha seguido un tema, día a día, avance tras avance y a la mera hora cuando todo se definirá, no dispara por estar en la baba o de plano erra el tiro por sentirse muy seguro y llega otro le gana al ejemplar apuntando desde otro lado.

Los eventos o coberturas de varios días son como los safaris, donde los cómodos, los inexpertos, se van sobre la manada de cebras, porque hay muchas y son fáciles de agarrar, pero el cazador con espíritu de Hemingway, toma la cebra (la conferencia), pero luego busca cazar al león o al cheeta, el premio mayor entre todos los que al verse en la sabana, el paraíso informativo, sólo toman lo que está a la mano.

Los periodistas que hacen crónicas de partidos o de lo que sea, no son cazadores, porque no es ese su rol en ese momento, ellos son pintores, interpretan en un lienzo lo que ven, ven más allá de lo que se vio y oyen más allá de lo que se oyó. Los otros, los cazadores, van por todo, por algo más duro.

Hay otros cazadores primitivos, sin moral, sin códigos, que cazan con piedras, que degüellan al animal, lo abren en canal y lo empalan para correr gritando con la cabeza de la presa bien en alto, mientras cantan algún himno tribal. Esos son los amarillistas, los que no tienen respeto por el trofeo, los que entre más sangre o más grasa mejor.

Existe otro subgrupo que es el de los lenguas, esos que salen a cazar y dicen haber matado una presa que nadie vio, o que cazan una rata y dicen que fue un tigre, esos periodistas son los ue vuelan las notas.

Así me podría seguir horas, pero no podría asegurar que alguien siga leyendo esta letanía sin bostezar, por eso a este animal, lo diseco y abur.

03 febrero, 2009

Che... Fidel; Che.. película

Los que me conocen un poco saben que respeto y admiro a Ernesto Guevara de la Serna, El Che. Que por eso me he documentado e investigado sobre su vida, sin caer en fanatismos, y más allá de desmitificarlo, el conocer su vida me ha hecho llevar la admiración al terreno humano más que al político o ideológico.

Por eso, no podía perderme la película, El Argentino, y definitivamente no me gustó. ¿Por qué si la imagen del Che no es desvirtuada ni tiene un mensaje proyanqui? Pues porque para mí fue como un "Che for Dummies", la historia oficial contada ya miles de veces, desde que Omar Shariff se animó a empaparse del halo de grandeza del doctor rosarino.

Está totalmente basada en diarios escritos por el propio Guevara, la película es como su evangelio, las frases son exactas y redactadas con acuciosidad, son el reflejo de lo que el Che escribió luego de que pasaban las cosas en el plan de dejar un documento oficial de una revolución, pero no tiene alma.

Es una película panfletaria, es como una biblia de izquierda, entiendo que para hacer una película del Viejo o Nuevo Testamento no hay más que unas fuentes y por eso esa películas son tan parecidas y tiesas como una pintura, pero aquí no tenía que ser el caso.

Creo que con tantos documentos y testimonios de personas que aún viven y que estuvieron con el Che, con libros como el de Taibo II o el de Castañeda (que quería tirar el icono y terminó haciéndolo más grande) podría Soderbergh haber construído un personaje más humano, más creíble, porque obviamente que el Che no era ese personaje tieso que cada vez que habría la boca soltaba una neta, y Camilo no era ese bufón que cada que lo hacía soltaba un mal chiste.

Creo también, que Benicio del Toro, como productor de la película, sucumbió ante el vanidoso acto de interpretar a una persona que imanta con su personalidad, y como seguro alguien le dijo que se parecía, más se hinchó de soberbia y lo hizo. Su actuación me parece buena, pero el casting es lamentable.

Por momentos, bien lo dijo Cyn, parece Jorge Ortiz de Pinedo en el papel del Che, pero tiene ángulos donde está muy clavado, como en su alegato en la ONU. Lo que no checa es que Del Toro mide 1.88, mientras que Ernesto Guevera era un hombre de 1.73, ¡un poco más bajo que yo!

Con la magia del cine, eso no es problema, si no se te ocurre contratar a un Fidel Castro como Demián Bichir, que me cae muy bien, pero mide 1.80, mientras que el Comandante en Jefe es un hombrón de 1.91. Total que en las escenas que salen juntos, parece el "mini mi" de Fidel junto a la estatua del Che que está en Santa Clara. Una total desproporción de catastróficas dimensiones.

Además Bichir tiene una vocecilla de pito camotero, que no tiene nada que ver con el timbre del ahora agonizante líder cubano.

Para acabar pronto, como espectador, si no fuera porque conozco la historia y porque me interesa, me hubiera parecido una película lenta, sin dejar de lado que el gran desperdicio que es tener a un auténtico cubano como Jorge Perugorría en un papel donde apenas habla dos líneas.

Es más, una ambientación y escenografía hollywoodense, pero inmediatamente se ve que los extras son mexicanos, no parecen cubanos, y de eso se da cuenta fácilmente alguien que vive en América Latina.

Pero, ¿a ti te gustó la película o ando de mamón y no me gusta nada?

20 enero, 2009

Black is black

El negro es el color de moda, porque increíblemente la Casa Blanca se pintó del más serio de los colores.

La negritud es algo que siempre me ha agradado desde el Negro José, el Negro del Batey, Toña La Negra, Mama qué será lo que quiere el Negro, Memín Pinguín, Aunt Jemima, el Negro Santos y el Negro Hodge.

En serio, me hubiera gustado ser negro, como dice Charly García, "ser negro y con mucho olor", pero no de esos negros veracruzanos, medio zancochados, cenizos como zapatito sin bolear (cualquier parecido con Joel Zamora es pura coincidencia), no así no, negro de esos que charolean, que azulean, que hasta morados se ven.

Seguro han notado que cuando un negro entra en un bar o antro en México y siempre y cuando no parezca hermanito de Notorious Big o de Zamorita, llama la atención y por lo regular no faltan las dos o tres comadres que se le avientan, amén del consabido mito (dicen que no es mito) de que los prietos "viven lejos", casi todos a las afueras de la ciudad y a veces mucho más lejos. Los negros, por lo menos en México, no me pregunten si en el Congo, pero tienen su ondita.

Y claro que hay negros admirables y poderosos: Hamilton, rey de la F1; Jordan, el más grande basquetbolista; Bola de Nieve, maestro del piano; Compay Segundo, jefe del cuatro y el son; Tiger Woods, dominante en el golf, o mi amigo Walter Payton, leyenda inalcanzable del futbol americano.

En Walter me detengo, porque es quizás el negro más querido para mí (no se sientan ni Isaías, ni Alonso, a ustedes los llevo en el corazón, pero siguen vivos).

A Payton lo conocí en las carreras de CART, porque era copropietario del equipo donde corría Michel Jourdain y una vez que lo entrevisté no dejó de saludarme cada vez que nos veíamos e inclusive se detenía a charlar o hasta a joder. Sí a joder, era un jodón profesional. Si de repente en el paddock o en los pits sentía un garruchazo con el dedo índice en el lóbulo de una de mis orejitas, podía jurar que al voltear la cara encontraría a un Walter disimulando socarronamente tras sus Ray Ban Wayfarer y que después me daría un abrazo, muerto de la risa, diciendo, "¡Amigo!".

Era el garruchazo o el toque en mi hombro para voltear y no encontrar a nadie a mi derecha y luego verlo pasar corriendo a mi izquierda aguantándose la carcajada como el Lindo Pulgoso, pero siempre bromeaba.

Alguna vez me presentó a su esposa, una señora rubia bajita no muy guapa, pero cuando en 1999 lo estaban velando me di cuenta que no era su esposa, porque ahí había otra viuda. En otra ocasión, volando hacia Chicago cayó en mis manos un ejemplar del Chicago Tribune donde una nota a una página se enorgullecía de informar que Jarret, hijo de Walter era un gran quarterback colegial y que seguro seguría los pasos de mi estimado "Sweetness".

Más orgulloso todavía guardé el diario y se lo mostré a Walter en cuanto lo vi Detroit, donde sería la carrera ese fin de semana. Cuando lo leyó se le agrío el gesto y ya no fue lo dulce que era siempre. "Jarrett debería seguir jugando Soccer, es all american en eso. El football (americano) no me gusta para él".

Nunca pensé escuchar en boca del más grande corredor de todos los tiempos, y en esa época líder en yardas de todos los tiempos, que no quería que su hijo jugara americano, pero a Walter no le gustaba el tocho. Quién diría que luego su hijo llegaría a tomarse un café a la NFL, ya no como quarterback, sino como corredor, con el número 34 en los Titanes de su amigo Jeff Fisher y que ahora anda dando pena en la liga canadiense. Qué razón tenías Walter.

Su poco gusto por el americano lo sabía de antes, desde la otra vez que lo había visto enojado, y que fue precisamente la primera en que hablé con él. En el autódromo Hermanos Rodríguez lo entrevisté y con ello cumplí el sueño de hacer una nota con mi ídolo. Ahí me había dicho que Barry Sanders era el mejor corredor de todos los tiempos; que aquello de que su fortaleza física se había forjado subiendo un cerro, era pura publicidad; pero también que el futbol americano fue una manera de salir de la calle, pero que a él le gustaba correr autos y el basquetbol, que por ello jamás entrenaría a un equipo. Todo esto pasaba mientras Dulzura me picaba el estómago, me apagaba la grabadora de microcassette (jamás he usado una digital y en esa época sólo los japoneses las tenían), veía mi acreditación y fingía pintarle bigotes. Por mi parte al principio me apené, luego me molesté y terminé riéndome de sus gracejadas.

Mi boca era como el puente de Broolyn ante el asombro y se ocurrió preguntarle, cito textualmente: "¿Por qué los atletas de color son más existosos en todo
que los blancos?"

Walter me vio por arriba del marco de los Ray Bay Wayfarer y se puso de pie, ya que antes estaba sentado sobre el riel que divide los pits del callejón, y me dijo: "¿Qué color? ¿A qué color te refieres? No somos de color, somos negros, dilo, somos negros, no de color, Dilo".

Lleno de bochorno vocalicé un tímido "Black" y sólo entonces me contestó: "porque tenemos hambre, porque todo nos cuesta más trabajo, no somos mejores pero tenemos hambre". Plop, atiza y reflauta, ni hablar negro traes puñal.

Eso lejos de hacer que me cayera mal, me hizo admirarlo más, porque efectivamente los diminutivos, los adjetivos que esconden la verdad, suenan más a lástima (lástima de qué, si son bien cabrones), negro es negro y black is black.

Acto seguido le pedí a Luis Cortés que me tomara la única foto que le he pedido a un compañero de la lente que me obsequiara con un entrevistado, y me la tomó, pero nunca me la ha dado. Ya son 10 años, quien vea a Luis, dígale que me la dé. Pude haber tenido un jersey de firmado por Walter, pero como pensé que lo iba a tener cerca mucho tiempo lo dejé para después a pesar de que me había dicho él varias veces que cuando quisiera me lo autografiaba. Así que Luis una razón más para que me des mi foto.

Cuando en Huatulco me enteré que mi amigo Walter había muerto luego de no resistir en la cola para conseguir un trasplante de hígado, (lo cual habla aún más de su honestidad), se me salió una de cocodrilo. Hoy que Barack ganó, no pude dejar de querer ser negro ni de acordarme que Walter hubiera estado orgulloso decirse así: NEGRO.

06 enero, 2009

Éxtasis

Ellos son tres, pero parecen cuatro, de hecho lo deberían ser, pero el primer Raulito se hartó de este mundo antes de cumplir el año.

Raúl, el segundo Raúl porque mi tío no podía quedarse sin un hijo que llevara su nombre, es una especie de Keith Richards mezclado con el peinado de Rick James. También es conocido en los bajos fondos del Fonacot como "El Lobo" ya que no hay poro de su cuerpo que no contenga un folículo capilar azabache, creciente, incólume y perenne.

Si una palabra lo define es "protector". Desde que nació es un padre de familia sin hijos, un padre de sus padres, de sus hermanos, de sus primos, de sus sobrinos, de sus amigos y de sus amores.

Su labor sindical le da para comer, aunque su famélica figura denote que comer no es su mayor afición. Prefiere fumar Baronets, Montanas, Boots o cualquier pitillo no demasiado caro, mientras pasea en un juego sin fin, hasta 12 monedas de mano en mano, de una en una, de dos en dos, de tres en tres, en un malabrar infinito como perfecto donde ninguna pieza toca el suelo.

Es tan moreno que a veces con la barba cerrada se parece a Urko, el general del Planeta de los Simios, pero es tan delgado y usa ropa tan entallada y blanca, que es imposible no recordar cuando lo ves a Tony Manero caminando rumbo la Disco en Fiebre del Sábado.

Su único defecto le da un toque de misterio a su personalidad. De niño, Sergio, su hermano, recibió en Reyes un arco con flechas y se le hizo muy fresa usarlas con la goma de chupón que cubría la punta, así que cuando decidió que Raúl era un vaquero enemigo y le disparó cuando asomó su cabeza desde atrás del sofá, su saeta se incrustó justo en el ojo del "segundo de los primogénitos de su padre".

Ahora ya no ve nada con el ojo izquierdo, producto de la catarata que se formó con los años, pero lejos de guardarle rencor a Sergio, le cortó un dedo al echar a andar, todo indica que sin intención, el motor del vocho '74 que el buen Sheik compró cuando trabajaba en American Express.

La falangeta del dedo índice derecho de Sergio voló cuando giró la banda del motor, y con ello se consumó el famoso ojo por ojo, dedo por dedo.

Sergio es un hombrecillo parecido a un integrante de los Buggles, aquellos del Video mató a la Estrella de la Radio. Utiliza unas gafas de aumento que son la versión máxima de los Rayban en tamaño, porque la gota que forma cada cristal le tapa media cara, algo así como aquel pollito súper inteligente que era cuidado por el Gallo Claudio, por encargo de su mamá la Gallinita Miss Prissy.

Una decepción amorosa lo volvió un ermitaño incorregible, un gruñón ocasional y un energúmeno seguro, esto último solamente cuando tomaba una copa de más. Afortunada o desafortunadamente, una hepatitis consiguió que jamás volviera a probar licor alguno.

Su talento musical que se volcaba en una rascadísima y por lo mismo ya sin barniz guitarra de Paracho provocó que Ricardo, el menor de los tres, un morenito simpático y cortés, también comprara semanalmente los números de Guitarra Fácil para hacerle segunda a su brother.

Richie de extremadamente lacio cabello, como el del que esto escribe, es una sonrisa con patas y brazos. El carácter más parejo del mundo, enmarcado por una nerviosa boca que se abre y se cierra como la de una trucha fuera del agua, por un tic nervioso que lejos de darle un aire macabro lo hace todavía más afable.

Pero ese es el Ricardo de los amigos y los parientes, porque en su trabajo como contador es un feroz competidor que no duda en sacar ventaja de todas sus habilidades. Ataca tal y como va por las seis cuerdas de su Fender negra, a la cual le saca notas que llegaron a hacerme pensar que Blackmore era mexicano.

Mientras crecían las habilidades de los menores, Raúl se mutaba de heróico asistente a Avándaro, a participante en Fiebre del Dos con todo y Fito Girón, Chela Braniff y Arturito de fondo. Pero el más grande de los hermanos también se contagió de música, sólo que al no saber tocar la lira, tomó el micrófono y empezó a berrear.

Apenas empezaban los 80's y surgió la agrupación musical que más he admirado en mi vida: Éxtasis. Además de los tres hermanos, estuvieron Héctor y luego Luis, en el bajo; y Chucho y luego Alejandro, en la batería, y escribieron la historia.

Mi alineación favorita siempre será con Raúl en la voz; Richie en el requinto; Sergio en la guitarra de acompañamiento; Luis en el bajo, y Chucho en la bataca.

Aprendí a idolatrarlos desde que iba en la primaria. No daba crédito de cómo era posible que tocaran Angie, Gloria o el Rock de la Cárcel y poco a poco me volví su fan número uno. Cada ensayo, cada tocada eran para mí cita obligatoria hasta que se hizo realidad mi sueño y fui parte del grupo.

Éramos rockeros todos y queríamos tocar todo el tiempo Escalera al Cielo, pero como había que sacar dinero de la afición, empezaron las contrataciones como "grupo versátil". El ánimo no decayó, al contrario, todos teníamos dinero después de cada XV Años, Boda, Cumpleaños o Graduación, pero el espíritu del rock and roll latía en nuestros corazones, así que luego de cada Caballo de la Sabana, siempre llegaba Jumpin Jack Flash, y para abrir cualquier tocada, fuera el festejo de lo que fuera, llegaba Show me the Way, de Peter Frampton.

Mi hermano y yo nos sentíamos soñados, pero no vayan a pensar que nos unimos como músicos a Éxtasis, no, nuestro papel era de cargadores, roadies, instaladores de los instrumentos y operadores de las luces, pero para nosotros era casi como ser Plant y Page en Led Zeppelin.

Con el tiempo nos dimos cuenta que Raúl se movía como Jagger, pero la rola que mejor le salía era Y Volveré, de los Ángeles Negros; Richie no era Eddie Van Halen, pero el requinto de Beat it le salía como a dos notas de ser exacto; Sergio tenía como máximo número All my lovin de los Beatles; Chucho, gordo y calvo, le pegaba con ganas a la batería pero no era Bonham, y qué decir de Luis "El Chapman", quien en su suprema pasión por el bajo, pero al mismo tiempo inmensa ignorancia, quiso ponerle a su hijo Sting, pero afortunadamente el secretario del registro civil no lo dejó. Cabe destacar que Luis, zapatero remendón de profesión era el más limitado de todos, pero en este mundo nadie pela a los bajistas, así que se notaban poco sus fallas. A pesar de todo, de saber que no eran tan virtuosos como creíamos, la admiración nunca se perdió.

La diferencia de edades no existía, podíamos hablar de lo mismo su papá (mi tío "El Gallego" autor de aquella histórica frase para cualquier chiquilla que se le atravesara en el camino. "descuídate mucho, mi reina") de 58 años, mis primos Raúl de 33, Sergio de 31, Richie de 29, mi hermano de 18, y yo de 16 podíamos hablar de cualquier cosa e íbamos a cualquier lugar juntos, eso desde cinco años antes.

Poco a poco Éxtasis se murió, como mi tío en el 2000, y fue como cuando se sale una cuenta en un collar, el resto nos separamos inmediatamente y desde entonces rodamos por cada quien por su lado.

A lo mejor un día Sergio deja un rato su afán de taquero y tortero, Richie la administración de antros, Raúl el sindicato, Nacho sus endodoncias y yo la redacción, para la reunión de Éxtasis.

Para "El Gallego", el bohemio más grande del mundo, y para los que todavía leen esto luego de casi dos meses de abandono. A los que ya no leen, no los culpo.

10 noviembre, 2008

Marvin





Para mí, The Rolling Stones es el mejor grupo del mundo.

The Beatles eran mágicos, pero mientras ellos decían "I wanna hold your hand", Jagger y compañía andaban en "Let's spend the night together", mientras Lennon y McCartney se clavaron con "Let it be", sus Satánicas Majestades entonaban "Let it Bleed".

Evidentemente, y como no soy ni Jaime Almeida ni nada que se le parezca, esta opinión no es más que la insulsa diarrea que brota de mi cabeza y que hace que mis huellas digitales aporreen unas teclas, que ninguna culpa tienen de mis gustos.


Los Stones me dicen más, porque son más ácidos, más vulgares, más exquisitamente soeces, Los Beatles me dicen otras cosas en otros momentos, pero Los Stones me lo dicen todo en todo momento.

Para tratar de justificar mi afirmación recurrí a la revista Rolling Stone (no se puede llamar de otra manera la biblia del rock) y me topé con su lista de los 500 mejores álbumes de la historia http://www.rollingstone.com/news/story/5938174/the_rs_500_greatest_albums_of_all_time/ y ¡Oh, no! Beatles está en primer lugar con Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band y antes de que aparezca Exile on Main Street en séptimo lugar, hay otros dos discos de los de Liverpool, que en total tienen en esa lista 4 en el top ten y 11 de sus 12 discos de estudio, más que ningún otro.

Eso tira mi aseveración, pero reafirma mi gusto, Los Stones son para gente como yo que no piensa como la mayoría (pensé como para darme ánimos). Pero me di una segunda oportunidad y busqué la lista de las 500 canciones más grandiosas de la misma RS http://www.rollingstone.com/news/coverstory/500songs y ahí sí.

1.- Like a Rolling Stone, Bob Dylan (No es de los Stones pero como si lo fuera)
2.- Satisfaction, The Rolling Stones (Segundos, pero abajo de Dylan es como ser primero)
3.- Imagine, John Lennon
4.- What's Going On, Marvin Gaye
5.- Respect, Aretha Franklin
6.- Good Vibrations, The Beach Boys
7.- Johnny B. Goode, Chuck Berry
8.- Hey Jude, The Beatles
9.- Smells Like Teen Spirit, Nirvana
10.- What'd I Say, Ray Charles

Luego de satisfacer mi ego con Satisfaction, me di a la tarea de escuchar cada una de las 10 primeras y redescubrí a alguien que podría estar tranquilamente en el primer lugar y que seguramente lo está para mucha gente: Marvin Gaye.

Este crooner, alma de Motown, porque el corazón era Diana Ross, grabó algunas de las melodías más sublimes de que se tenga registro. No exagero al decirles que Gaye fue el mesías del Soul, el profeta de la negritud estadounidense y la lengua de los desposeídos en los ghettos.

Su mensaje, proveniente del hijo de un severo pastor cristiano, suena a tristeza de crecer sin esperanza con toques del espíritu de un juglar que canta con la voz de toda una raza.

En lo personal la que más gusta de todas sus interpretaciones es I Heard It Through the Grapevine (lugar 80 de la lista), que aunque ya la había cantado Gladys Night, Marvin la convierte en un himno soul, con altísimas como rasposas notas que parecen haberse escapado de una plantación de algodón en el siglo XVIII.

El Everest de Marvin es What's Going On, la atormentada súplica de paz de un hombre al que la tragedia tatuó un estigma en la frente desde que su padre abusaba de él siendo un niño, luego cuando perdió a su mejor amiga Tammi Terrell (con quien inmortalizó la más comercial Ain't no Mountain High Enough) y más tarde cuando ni Eurípides podría haber imaginado que sería el propio Marvin Gay Sr. (el padre de Marvin se apellidaba Gay y él cambió su apellido por Gaye cuando empezó a grabar), quien de dos disparos acabaría con la vida del más grande cantante que el sonido Motown haya dado al mundo.

El filicidio apagó uno de los timbres más suaves y sentidos, pero afortunadamente para los que lo conocimos luego del 1 de abril de 1984, fecha en que dejó el mundo, justo un día antes de cumplir 45 años, agradecemos a Edison el invento que graba el sonido, porque así lo podemos oír y gracias al youtube ver, aunque hace tiempo que no está.

Aquí les dejo I Heard It Through the Grapevine, luego una versión a capella con la que dan ganas de haber estado ahí. Si les queda aliento, escuchen What's Going On, y si no quieren irse pensando en el absurdo de la vida, reviéntense Ain't no Mountain High Enough, y seguro les sacará una sonrisa.









Para Bri, quien me pidió escribiera sobre el maestro Gaye y quien me enseñó a subir videos al Bló.

02 noviembre, 2008

Gasolina en la sangre

Luego de dos años y medio de alinear en el bando pambolero, días como hoy, donde afortunadamente Lewis Hamilton le ganó el título de la F1 al pesado de Felipe Massa, poco a poco me he ido acordando por qué llegué a ser aficionado el número uno de todo lo que tuviera ruedas y transitara por un circuito.

Recuerdo perfectamente el día en que mi jefe Andrés, me dijo "¿Qué fuente quieres cubrir?", luego de seis semanas cubriendo a Tigres y Rayados (que es como cubrir a Palestina e Israel: mucha pasión, mucho conflicto, mucha radicalización, nada de racionalización y poco de calidad la de Medio Oriente humana, en Monterrey, futbolística).

A lo que ingenuamente contesté. -"¿Cuáles hay?"
Y me respondió. - "Hay autos, automovilismo y autos".
- "Nooooo, pues yo quisiera autos, pero si no hay de otra me quedo con autos".

En ese momento me sentí como seguramente se sintió Fox luego de que le pusieron la banda presidencial en el 2000. Es decir, me asaltó el pánico y me dije "pero si no sé nada de esto, ¿ahora qué hago?".

Como inmediatamente me visualicé en el desierto informativo pasando las de Caín para poner una méndiga notita en el "budget", también pedí que me dieran todas las demás fuentes que nadie más quería ni cubría, así que además de ser suplente en box y tenis, me agarré, al más puro estilo anarquista que reza "la fuente es de quien la trabaja", es más me agandallé basquetbol, golf (esa un poco forzado) y hasta equitación.

Volviendo al carro, el mismo día que mi "Cabecita de algodón Amieva" me ensartó la fuente. me di a la tarea de tratar de hacer mi primer contacto. Para mí, el automovilismo se limitaba a lo que conocía de Fórmula Uno, que no era mucho y ya, tan tán, no more, se acabó. Entonces para mi fortuna esa noche Joserra entrevistó en "En Caliente" a Adrián Fernández y pensé, pues este changuito debe ser el bueno, por lo que pidiendo referencias de aquí y allá alguien me dijo que era lo mejor que había en el País en ese momento.

¿Cómo? No sé, pero conseguí su teléfono, fui a su casa, lo entrevisté, y luego me volví a quedar como Fox: ¿Y ahora qué hago? Para no aburrirlos con mi letanía, sólo les diré que no sólo pude cubrir la fuente, sino que me envenené de ella.

A partir de ese momento, o mejor dicho cuando fui a la pista de Pachuquilla a ver una carrera de la Fórmula Dos y luego la coronación de Allen Berg en el Autódromo Hermanos Rodríguez, el virus infeccioso del automovilismo entró en mi cuerpo como el Alien, con la diferencia de que no me salió por la panza ni me mató.

Es difícil explicar el porqué los autos se le meten a uno en el código de barras aunque ni siquiera sepas manejar, pero ver cómo un hombre toma un vehículo y a 200 o 300 kilómetros por hora, lo viste, se lo calza, como quien toma un buen traje; cuando ese hombre hace hablar una máquina de 800 0 mil caballos de fuerza, y luego de hacerla hablar le saca una melodía, en ese momento la infección se ha producido y lo único que queda es estar flojito y cooperando.

Dentro del mundo motor me ha tocado de todo, nueve muertitos entre prensa, pilotos, espectadores y bandereros; grandes victorias y fracasos. Los he sentido como míos, porque así como el reportero de nota roja termina hablando como policía, con claves y todo, el de autos se mimetiza con la fuente, pero al mismo tiempo formas parte del circo y cuando alguien muere o celebra, lo sientes como tuyo teniendo que apretar los labios para mantener una distancia y no llorar o reír con el implicado.

Los personajes que más me marcaron en mi etapa de reportero fueron Adrián Fernández y Alex Zanardi. De Adrián sobra decir que logré su confianza y al mismo tiempo su respeto por mi trabajo, lo cual persiste hasta ahora, pero con Zanardi fue como ver un huevo y verlo de pollito, de gallo, y luego salir casi muerto para la pollería y de nuevo, felizmente presenciar su retorno al corral.

Zanardi es el tipo más simpático que conozco fuera de las pistas, pero el más fiero dentro de ellas. El rebase en la curva "cornscrew" de Laguna Seca sobre Bryan Herta en la última vuelta de la última carrera del año, fue como ver en vivo a Moisés abrir las aguas. El hombre realizó la maniobra más inverosímil que se haya imaginado con el talento de un Paganini, de un Tchaicovsky, de un Beethoven: una sinfonía.

Creo que en un lapso de cinco años lo vi triunfar en una docena de carreras o más, y no es que me haya ganado cuando me recomendó comer ossobuco en el Ristorante Antonio's de Vancouver o que me haya dado una entrevista aunque su "PR" me corrió de su hospitality, bueno sí y no, lo que realmente me hermanó con Alex fue que en algún momento fue para mí, el piloto más sorprendente, pero sobre todo el que más transmitía en la extinta Serie CART.

Ante mis ojos fue Novato del Año, Campeón, se fue a la Fórmula Uno y lo vi regresar fracasado. Por eso, ese 15 de septiembre en Lausitz estaba feliz de ser el único reportero de autos mexicano que lo acompañó cuando volvió a correr como nos tenía acostumbrados, cuando fue de nuevo el viejo Alessandro. Desafortunadamente las piernas de Alex no terminaron la carrera, se quedaron para siempre en el óvalo alemán, pero su espíritu se mantuvo intacto y todavía sigue corriendo.

Yo estoy un poco alejado de las pistas, pero asomar la nariz a la televisión para ver a mis amigos me hace reactivar el veneno que irremediablemente me acompañará hasta ver la bandera a cuadros.

15 octubre, 2008

Y yo estuve ahí


Hay una frase que dice: "Cuando te toca aunque te quites; cuando no te toca aunque te pongas". Dice mi amigo Juan Martín que es algo muy taurino, (Martincillo es algo muy taurino, pero también la frase según él), pero esta vez me sirve para contar que sin querer caí en la Babel de Hierro.

Yo no le voy a los Yanquis, Dios me libre, pero me tocó estar en el antepenúltimo partido en la historia del Yankee Stadium el 19 de septiembre pasado. Digo que me tocó porque 10 días antes no tenía ninguna intención ni esperanza de andar por Nueva York por esas fechas, pero el buen Chuck Blazer tuvo a bien organizar un ágape para periodistas mexicanos y aterricé en La Gran Manzana.

Nunca antes había estado en esa ciudad y me agradó. Yo catalogo las ciudades en dos grandes grupos: ciudades en las que podría vivir, y ciudades donde no podría vivir. Definitivamente NY es del primer conjunto.

No es un lugar común, pero tampoco me impresionó, ni me enamoré de ella ni nada, pero percibí que tiene vida, estrés, actitud y sobre todo puedes hacer cualquier cosa y ser parte de ella y al mismo tiempo ser un fantasma que camina ahí y ser absolutamente imperceptible dentro del paisaje.

Los newyorkers son como los chilangos: brutos, atrabancados, se empujan en el metro, se cruzan las calles como Yara por enmedio con el alto o el siga o como vendedores ambulantes. Son lo menos gringo que he visto y eso es bueno para mí, con decirles que hasta una ñora se me clavó en la cola de los hot dogs en pleno Yankee Stadium y como revendedora del Azteca me volteó a ver con cara de "di algo wey, quéjate y no te la acabas" y no tuve de otra que tragarme mi coraje, mi jocho y mi chela sin hacer pancho alguno.

Fueron pues, cuatro diítas muy sabrosos. Hospedado a cuatro cuadras de Times Square, una del Edificio Chrysler y con dos boletitos (que conseguimos vía internet gracias a Javier amigo de Neria) para despedirnos de la "Casa que Ruth construyó" (por cierto, era buen albañil el Bambino, porque con todo y sus 85 años a mí el Estadio de los Mulos me gustó mucho).

En compañía del Yoirtch Meléndez me interné para presenciar el juego 6 mil 578 en la historia del inmueble más célebre del beisbol mundial. Fue un hola y adiós, pero a la distancia creo que más que la terrible actuación de Pavano o el jonrón de Robinson Cano, lo que en mi mente no dejaba de dar vueltas como mayate (bichito volador que gira como loco cuando el sol se empieza poner, no aquél hidrocanóico individuo que busca compañía en las calles enfundado en una falda) era sobre cómo los gringos no tienen ningún empacho en derrumbar sus "catedrales".

La mitología gringa se compone a mi entender de dos grandes temas: deportes y guerras. En lo segundo para ellos todo se reduce a los buenos (EU) y los malos (el resto del mundo) y si no les regalas tu petróleo, uranio o gas, eres comunista, rojo o dictador o guardas armas de destrucción masiva, por eso como guerreros me caen muy mal, pero como deportistas y deportólogos saben cómo crear héroes.

Por lo menos yo he comprado completo aquello de que Ty Cobb era el hombre más fiero del mundo, que Jack Lambert comía las entrañas de sus enemigos, que Jordan saltaba dos canchas de basquetbol con la lengua de corbata, que Montana es el hombre más puro y perfecto del mundo, que Phelps (aunque no le gane a nadar a un charal) es la reencarnación de Tritón.

Adoro el olimpo deportivo gringo, desde su concepción en las escuelas y universidades, hasta su encumbramiento en dioses y su consecuente caída, con todas las historias que de ahí se desprenden y terminan en AP, Sporting News, etc.

Pero al mismo tiempo me parece un acto bárbaro derribar el templo y volverlo a edificar sin siquiera encontrar mercaderes profanos en su interior.

Ya tiraron el Tres Ríos, van por el Texas, se van a cargar el Shea y el ¡Yankee Stadium! A lo mejor soy el clásico viejito que se opone a la modernidad, pero no deja de parecerme una salvajada dinamitar 85 años de historia, así como si nada, como quien le jala la cadena al retrete.

Miren que era (sí ya era, del verbo nunca más lo volverá a ser) bien bonito ver cómo salían bailando "YMCA" los trabajadores del estadio en la quinta entrada, mientras le alisaban el cuadro al diamante. También una chulada, el cantadito de "Take me Out to the Ballpark" bailado, cantado y actuado por la fauna del Bronx, que con excepción de dos o tres mulitas de Manhattan no le piden nada a los aficionados del Toros Neza.

Lo mejor de todo es cuando Mariano Rivera es anunciado para el relevo, porque en ese momento Metallica y su Enter Sandman enmarcan la noche y todos los presentes entonan el himno del relevista moviendo sus cabecitas en onda mosh, trash, heavy: "Exit light, Enter night, Take my hand, Off to never never land".

Los Orioles fueron sólo como los Coroneles que sirven de sparring para los Globbetrotters, que mágicamente siempre ganan, por lo menos eso fueron esa noche donde los Bombarderos consiguieron que todos salieran con el "New York, New York" en los labios, mientras por las orejas "Blue Eyes" Sinatra, nos lo decía al suavecito.

La vida me puso ahí, (con todo el Yiortch que es una gran compañía y un andarín excelso con quien fui de la 116 a la 52 con escala en la Apple Store), y aunque la calle que está enfrente del viejo estadio parece la salida del metro Talismán con todo y el tren elevado, sólo que laspiqueras y cervecerías que están enfrente sí están más fieras que las que circundan el mercado de Jamaica, no me puedo quejar, el Sino me dio un cariñito y cuando tenga unos 96 años, podré decirle a sus bisnietos: "Y yo estuve ahí".

PD: Para los que pasaron por aquí estos dos meses y no vieron nada nuevo. (Este lo tenía guardado, prometo esmerarme más en los próximos y hacerlo más seguido).

27 agosto, 2008

Loro olímpico

La televisión mexicana es como la casa de una señora que tenía un puesto en el tianguis y que un buen día se sacó el Melate.

Es una casa grande, de esas que eran de una sola planta y les han echado piso sobre piso para hacerlas una "mansión", en un barrio muy popular con una pintura amarillo chillante y con dos parabólicas gigantes en el techo.

En su interior todos los adornos están de más: figuras de porcelana de Jadró y vitrinas con recuerdos de Primeras comuniones y Bodas, así como una fotota del Papa (Juan Pablo porque el actual se parece más al Senador Palpatine de Star Wars) que compraron en su viaje al Vaticano.

Los hijos de la señora, todos feos, gordos e ignorantes tienen las novias más esculturales que puede pagar el dinero y ellas representan el símbolo de su "éxito", junto con los autos último modelo que desgracian inmediatamente con los rines más ostentosos y la flama roja en los costados. Comen todos los días en un suntuoso comedor que tiene forrado el tapiz de los asientos con plástico cristal y la ropa más cara del tianguis termina siempre entallada en sus cuerpecitos.

En la casa nadie toca más que la puerta, pero hay un hermoso piano de cola, blanco. También tienen una cantina más surtida que La Europea, pero lo único que llega a escasear alguna vez es el Bacardí blanco, que a alguien le ha dado por decir que es el ron más fino y ya se ha vuelto eso un mito urbano, que las gargantas más incultas pregonan sin césar.

Bueno, pues así o más cargadita es la TV que nos toca padecer, y como no fui uno de esos 500 periodistas que fueron a Beijing, de los cuales 50 trabajaron y los demás se fueron a pasear, tuve que chutarme los Juegos por las brillantes coberturas de nuestros colegas.

Creo, sin ser Álvaro Cueva ni Florence Toussaint, que la mejor transmisión fue la de TVC deportes, porque aunque el buen Rafael Ocampo no tenía idea de cómo se jugaba el voleibol, ni investigó el reglamento del tiro con arco, ni siquiera tenía alguien que le ayudara a distinguir entre una técnica y otra en el taekwondo, y sus colaboradores tenían la misma gracia de Olegario y Mario Vázquez Raña juntos, a pesar de todo ello, hicieron algo que ni Televisa ni TV Azteca consideraron prudente incluir en sus programas: transmitieron todas las competencias de todos los deportes que pudieron, y eso mi estimado Rafa, se agradece y mucho.

Además no tenían ni un solo enviado en China, todo lo hacían desde el estudio, brindándonos las imágenes de lo que realmente queríamos ver: los Juegos, ¡Por Dios, ¿era tan difícil darse cuenta de eso?!

Televisa es el ejemplo de la casa de la nueva rica. Su estudio parecía un café de chinos de la calle de Dolores. Los asientos eran ridículos y las bases de sus monitores pintadas de dorado con spray parecían el trabajo de un albañil chambón en la escenografía setentera del Chapulín Colorado.

Eso se pasa con tal de tener una cobertura decente, pero resulta que mientras Paola y Tatiana se partían el alma por un bronce, los televisos dejaban de pasar los clavados de las contrincantes para compartirnos la "entretenida" cápsula del subnormal Facundo. Y así competencia tras competencia, con o sin mexicanos, teníamos que chutarnos la interrupción por ver a una señora que ha de ser tía de Alarcón, que dice ser cómica, o a la reinita Mayrín (que alguien se la ha de estar almorzando en Televisa porque no es normal que la llevan a nada) diciendo que fue a un restaurante pero que no supo qué comió.

Punto y aparte las escandalosas, creativas como un "1+1" y desabridas crónicas de Pietrasanta en los eventos de los mexicanos. Un asco su alfombra roja y caravanas. Lamentable su "María, caliente y fría".

Lo rescatable, el maestrito Mateo, que resultó mejor reportero que el turista Tinoco Guaaaaaaaaaadarrama, que la Iberia Sánchez, por hablar de periodistas, y por supuesto muy superior que los gritones con micrófono, llámense Wurvitz, Furby o el prógnata políglota Latti que cree que por saber cien idiomas es más inteligente que los demás, lo que no sabe es que una pendejada es una pendejada así la digas en mandarín, español o griego, es decir el que es pendejo en español lo es en inglés, francés o alemán, los idiomas no te dan inteligencia.

TV Azteca, medalla de oro. Productora: Pati Chapoy; conductora principal, Mónica Garza; conductor, Omar Germenos. Mi pregunta es ¿En qué tlapalería estudiaron periodismo los genios que escogieron el proyecto de la chacha de Álvaro Dávila como su gran apuesta para Beijing? Es como dejar encargado a un chivo en una cristalería. Es como llegar en crocs a recoger el Premio Nobel de Literatura o lo que es peor es como si le hubieran dado el Nobel a Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

Patético, imperdonable, si ya de por sí era un handicap en contra tener que confiarle a Latapí, Marín y Garay unos Olímpicos, dárselos a Esteban Macías y el equipo de Ventaneando fue como nombrar director de un kinder en Jerusalem a Hitler.

El poder de Doña Chapoy es inversamente proporcional a su cultura, y por supuesto que lo último que se le ocurrió es que alguien quisiera ver un partido del Dream Team o la Lucha Grecorromana, sólo habrá que agradecerle que Pedrito Sola no narró la gimnasia.

Total que sólo se salvó Luis Niño de Rivera, maestro de los clavados (no por nada dirige el Banco Azteca), porque ni con sus cambios de último momento la libraron. Mención aparte el reportaje de Garay con Phelps, de lo poco bueno.

Podría decir que se extrañó a Joserra, pero extrañé más al Güiri-Güiri, porque Fernández salió en ESPN como borrachito, platicando puras anécdotas a su estilo: "Spitz era un atleta, alto, fuerte, rápido, importante" con Jesús Ochoa. Decadente, pero lo hubiera preferido.

En fin, como no creo que vaya a ir a Londres 2012, ruego porque un día un periodista de deportes se encargue de producir las transmisiones, y que si lo hace se dé cuenta que si los televidentes quisiéramos ver comedia barata no nos esperaríamos cuatro años para hacerlo y nos bastaría con ver la Hora Pico. Desde aquí un corte de manga para todos los que les quede el saco y que les arda la cara de vergüenza.

17 agosto, 2008

Nuestros hijos

"... Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario", esa fue la última recomendación del Che a sus cinco hijos antes de irse a Bolivia, la cual consta en una carta sellada que tenía que ser abierta si no volvía con vida.

El Che no volvió, pero seguro murió tranquilo sabiendo que había dejado el principio básico, yo no diría del revolucionario, sino del ser humano en sus hijos.

No conozco a nadie que críe a un niño para que sea un animal desprovisto del más mínimo sentido de compasión. Seguramente me falta conocer a muchos padres que andan por ahí por el mundo, porque creo que algo está podrido, pero está podrido en el intangible nivel de eso que llamamos lo social.

Como sociedad, como mexicanos, algo estamos haciendo muy mal, porque somos la madre y el padre de bestias que le vuelan los sesos a un hombre por quitarle una X Trail; de escorias que deciden matar a un niño porque... no sé por qué, quizás porque no obtuvieron el dinero que querían por su rescate, o tal vez porque reconoció a alguno de sus captores, o porque en el juego de ser Dios, de tener en su mano la decisión de si Fernando seguiría su camino a ser futbolista o empresario sintieron el placer de bajar el pulgar y pintar una línea de cal en su destino.

Pero insisto, estos mexicanos crecen en nuestro territorio, van a nuestras escuelas, ven nuestras películas, nuestra televisión, cantan nuestras canciones, toman nuestro tequila, se vuelven lo que son junto a nosotros, entre nosotros.

La putrefacción social no es responsabilidad sólo de las mamás de los secuestradores. Los valores y los principios los formamos todos. Si segregamos, diferenciamos, discriminamos, no toleramos, si permitimos si gozamos la impunidad que nos da la palanca de un primo o un amigo, si embarramos la mano del policía con un cincuentón, si vemos gente de primera, segunda, tercera, cuarta y reversa, también alimentamos el Leviatan que se devora nuestra paz, y es un Leviatán porque gobierna con el miedo en nuestras vidas.

¿Qué no se ha dicho de Fernando Martí? ¿quién no se ha tratado de poner en el lugar de su papá o su mamá? No falta el que piensa que es un exceso de tiempo y espacio detenerse en un crimen como este, igual al que han sufrido miles de personas en este País, pero que por tratarse del vástago de un rico empresario llegó a las primeras planas.

Vale lo mismo, pero no más lo cual ya es muchísmo, que la vida del chavo que murió de un navajazo en la esquina de Neza por no darle su mochila al ratero que se la pedía. Fernando no vivía en el México real, vivía en la burbuja que forma la sociedad para los que tienen para pagarla, pero era sólo una burbuja al fin, un alfiler bastaba para reventarla y finalmente supimos todos que estaba igual de expuesto que todos nuestros hijos, él por ser un suculento platillo y los nuestros por ser el alimento diario de la bestia criminal que hemos criado en este País.

¿En verdad alguien cree que esas grandes empresas de seguridad, de negociadores, de carros blindados y guarros, quieren o trabajan para que se acabe el miedo y la violencia? No creo que ellos que hacen emporios gracias a que la criminalidad es cada día más grande, la quieran ver reducida. Podríamos empezar por reglamentar sus acciones, alcances, límites y atribuciones. Ganan un dineral por proteger la burbuja del México irreal y casi estoy seguro que ellos mismos le abren la puerta a los que la llegan a romper.

Lo que nos debe preocupar y lo que debemos remediar es el "Porqué", no el "Qué". Hace unos años hasta los rateros tenían ética, hoy el maestro de Ética te pide una lana para que pases el examen. Moralmente somos una sociedad destruída, un Hiroshima, un Dresden después del bombardeo. Si a nosotros no nos importa pisar al compañero para lograr un ascenso, si alabamos y enaltecemos al "chingón", al más cabrón ese que se empinó a todos no por ser mejor, sino porque fue más abusado, más abusivo, más desleal, ése que para lograr la dirección desnudó los amores de su igual con su secretaria, si por lo menos no nos indigna eso, estamos contribuyendo a esta brutal descomposición.

Critico que Calderón fuera a tomarse la foto con el papá de Fernando, que salga con la simpleza de la cadena perpetua como reacción disfrazada de solución (que servirá para que algunos chivos expiatorios no den más lata en la calle), pero que no haya movido un dedo por la señora Wallace que tiene tres años siguiendo a los secuestradores de su hijo, esa misma señora que muchos tiran de a loca, pero que sufrió lo mismo, exactamente lo mismo que el señor Martí, pero que ha tratado de hacer lo que las autoridades no.

¿La solución? No la sé, haré lo que pueda y lo que tenga en mis manos. Por lo pronto, mis hijos sabrán lo mismo que los hijos del Che y están indignados por Fernando y por cada niño que muere a manos de nuestro Leviatán.

06 agosto, 2008

Cuento chino

No me caracterizo por mi dulzura ni mucho menos, por eso escribo más sobre cosas que no me gustan que de las que me agradan, por eso hoy hablaré de las ceremonias de inauguración y clausura.

Viene ya la de Beijing, y por ahí un amigo me preguntó: "¿te vas a desmañanar para ver la inauguración de los Olímpicos", y le contesté en un tono parecido a si me hubiera inquirido si metería la mano a la taza del baño: "Ni pedo lo veo".

Le expliqué que me repugnan esos numeritos, de hecho es lo único que no soporto de los olímpicos y los mundiales. Esas expresiones de falsa hermandad, inútiles intentos de parecer países maravillosos, de presumir valores que no tienen, y sobre todo el tono hipócrita de paz que, aunque se supone que los olímpicos eran una tregua en todas las guerras, son otro campo de batalla y trampas, donde gana casi siempre el más rico y el que puede inventar algo para ser más fuerte o rápido sin que los demás lo sepan, pero cuando los demás lo usen lo pondrán en la lista de sustancias dopantes.

Además es el clásico evento donde la tía está feliz frente al televisor, "¡Mira qué bonito!", donde la abuelita se siente en un festivalote del día de las madres y aplaude las tablotas gimnásticas. Total, un evento para señoras cursis, yo lo que quiero ver son las competencias, no cómo canta el himno la Britney china y cómo una paloma se chamusca cuando un dragón prende la antorcha, claro, todo esto mientras en el Tibet, porque existe el Tibet, todos están a disgusto.

Por mí se pueden evitar la ceremonia del 8-8-8. Mejor preparémonos a ver cómo los chinos se adueñan de cuanta medalla pueden, ya sea legalmente como arrasan con el comercio internacional o ilegalmente como mataron a muchos en Tiananmen.

01 agosto, 2008

Anti-tech

Soy un hombre de otro siglo. Mis necesidades materiales corresponden a cosas que ya no existen o han pasado de moda.

No tengo ipod, a lo más que llego es un discman. Mi coche tiene un stereo con cassetera, ni mp3 ni cd's, radio (que se oye más en AM) y cassetera. Escucho Radio Ciudadana.

La última consola de videojuegos que compré fue un Nintendo 64, y antes de ese un Atari 2600, el original. He jugado un poco de XBOX 360, algo de Madden, Halo, FIFA, PES, pero invariablemente parezco un gorila tratando de tocar el piano cuando cae el control ese que tiene más botones que el volante de un F1. Cada vez que estoy en un apuro, que es cada dos minutos, no sé qué hago que pongo pausa o apago el juego. Un desastre. Un amigo, Marco, dice que parece que no tengo pulgares, y me pide que lleve mis protesis las pocas veces que por ahí me invita a echar la jugada.

En lo único que medio me defiendo es en la batería de Rockband, y eso porque el ritmo me ayuda.

Desconozco totalmente de dónde se "bajan" películas o rolas en internet, no sé a que equivale un mega, un giga o un k, qué cabe ahí y qué no.

En la escuela (terminé la universidad en 1991, y por joven o madreado que me vea tengo 38 años) y jamás hice una tarea en computadora, que ya existían, pero era como tener ahorita una planta de luz propia en casa, nadie la tenía. A lo más que llegué en un control de lectura o trabajo fue a la máquina de escribir eléctrica.

En la Facultad, absolutamente nadie tenía celular, todos nos formábamos en el teléfono público que estaba por las copias o el de enfrente a servicios escolares. Existían ya unos celulares grises enormes como tabiques, pero eran lo más exótico del mundo, inaccesibles.

De hecho el primer celular que he tenido en mi vida es el que tengo desde hace dos años que cambié de trabajo, antes tuve dos pero los usé tres meses y los abandoné.
Adoro la acumulación fetichista de cd's, antes discos de vinil. No entiendo eso de archivos mp3.

Nunca me he comprado un reloj, todos los que tengo me los han regalado, y desde hace un rato no traigo porque a todos se les acabó la pila.

Ciertas cosas que emocionan y hacen alucinar a ciertos hombres, no me llaman la atención en lo más mínimo. Los gadgets son a mí, lo que los peines a Kojak.

Mi agenda es de papel y por ahí un amigo me regaló una palm, que no he usado nunca.

A mí me gusta charlar con mis amigos, tomar un vinillo, licorcillo o cervecilla escuchando la música que me gusta con la gente que me cae bien. Prefiero un dominó a un joystick.

El hombre anti-tech no odia el progreso, simlemente no lo necesita... todavía.

30 julio, 2008

Rezo por Vos




El plantón más delicioso que haya tenido en la vida me lo diste tú. Bueno, fue un plantón a medias, llegaste un poco tarde, desde el balcón disfruté tu cercanía con la revolución, que siempre ha sido la mejor cercanía posible. Luego, simplemente después de una comunión de 40 minutos o menos, te fuiste, pero al menos tuve el placer de conocerte en persona. Un lujo que ninguno de los invitados dejó de advertir y hasta la fecha no te reprochamos.

Según sé a otras citas nunca llegaste, pero el tema no es si vas o no vas, sino que hoy me dijeron que recaiste. ¿Acaso Carlitos re-cayó en una pileta?, ¿habrá sido desde un noveno piso?, pensé inmediatamente, pero no, más bien parece que ya no comulgas con aquello de no querer volverte tan loco, pero, ¿quién no está loco?, ¿quién que presuma lucidez, puede escribir Dinosaurios?

Este sigue siendo el tiempo en que fuiste hermoso y libre de verdad, pero has cruzado fronteras sin darte cuenta quizás. Simón me decía, como dijo Cano, los genios no deben morir, no queremos escuchar "Canción para mi muerte" con un motivo tan obvio.

Queremos seguir celebrando tus plantones y tus clavados, no vayas con Epumer, Abuelo y Moro todavía. Hoy me di cuenta que aunque Arturo, Jorge y José den vuelta a la rueda mágica, siempre será mejor que Rodolfo, Andrés y tú empiecen con aquello de "un recuerdo desde el África, un sueño con el Liverpool bar..."

Ponte a pensar que no sabré que decirle a Natalio, el 'say no more' que entinta su brazo sería el epitafio. Yo sé que no quieres vivir panoico, pero también dijiste que no querías morir en el mundo hoy, sobre todo si no quieres vernos tan tristes. Y nada de salirnos con eso de quise quedarme pero me fui.

Estoy seguro que sólo eres ahora un pasajero en trance, pero que seguirás pegando abajo a los cuerdos, y que sigas conmigo por siempre, por siempre por aquí.

Bueno Carlos, luego de esta polaroid de locura ordinaria, Fito y yo te decimos tírate un cable a tierra.

29 julio, 2008

Declaración de principios cinematográficos


El cine es uno de mis placeres más grandes y por razones de paternidad extrema lo he dejado un poco de lado, pero tengo mis códigos.


1.- Jamás rento películas, nunca he sido socio de Blockbuster o Videocentro alguno. El cine se ve en el cine. Cuando las películas llegan a Golden Choice pierden su encanto. La experiencia del cine tiene que ver con la oscuridad, con que tú no tienes un control en la mano para poner pausa o regresar para ver lo que te perdiste por parpadear, tiene que ver con la tiendita, con las palomitas, con formarte. Es una experiencia colectiva.

2.- Nunca veo una película donde salgan Arnold Schwarzenegger o Tom Cruise. Me dicen que me he perdido algunas cosas interesantes como Jerry MacGuire (no me molestaré en buscar si así se escribe), pero el simple hecho de aguantar al actorcete cientólogo me es tan atractivo como purgarme en el asta bandera del Zócalo. Contra el Gobernator mi repulsión es por un principio de clase y de nacionalidad, que tiene que ver con la idea de este costal de esteroides de apoyar la fallida ley 187 contra los migrantes mexicanos.

3.- Nunca voy solo al cine. Lo hice un par de veces y me sentí como loquito, mi paranoia me atacó y parano-llamarlaatención me hacía el que auscultaba cada palomita antes de que empezaran los cortos, pero seguí sintiendo que todos me veían, y lo peor, puse mi suéter de un lado y un libro del otro para que no se fuera a sentar junto a mí un transtornado que dijera cosas raras durante la película o lo que es peor un apestoso o, el colmo un chistosito. En esto reconozco mi rareza, pero nunca jamás lo hago. La experiencia del cine es colectiva, pero rodeado de gente conocida.

4.- Jamás me he dormido en ninguna película, por más mala que sea, lenta, culta o aburrida, ni con Intolerancia de Griffith (que no es mala pero es muda, dura tres horas y media y tiene partes dañada sque dejan cuadros fijos por dos minutos), ni con Stalker de Tarkovski, nunca me ha ganado el sueño en el cine, y no soporto ver a alguien que no le da la oportunidad a la cinta de llegar al final para dar un veredicto.

5.- Me siento siempre lo más atrás que puedo, no me gusta ver la cinta como si se me estuviera apareciendo la vírgen, volteando para arriba y abriendo la boca. Esos que se sientan hasta adelante en la sala creen así la ven antes que los demás.

6.- Si la película me toca empezada, es decir llego tarde, no encuentro lugar a tiempo y cuando volteó ya me perdí una secuencia, siento como si Monica Belluci hubiera decidido ir a mi casa a caminar sin sostén y yo hubiera salido en ese momento a comprar las tortillas. Es horrible ver los rostros de los demás cinéfilos relajados y entendiendo todo, mientras tú no sabes qué pasa.

7.- Empiezo a sentir repulsión por el nepotismo de Sariñana y su hijita Ximena. Estoy de acuerdo con que Coppola meta a toda la familia en las secuelas de El Padrino, que Almodóvar siempre ponga de tendero a su hermano, pero que la niña salga en papeles importantes en las cintas de este señor ya me cayó gordo.

8.- Para mí, los grandes maestros del cine mundial son Coppola, Scorsese, Allen, Almodóvar, Tarantino, Guy Ritchie, Welles, Hermosillo, Wenders, Stone, Hitchcock, Emilio Fernández, Kieslowski, Amenabar, Kusturica, Ridley Scott, los Wachowski, Lynch, David Fincher, Kubrick, Burton, Polanski, Michael Moore, Ismael Rodríguez, John Huston, Spike Lee, Tarkowsky, Leone, Chaplin, Kurosawa, Joel Coen, Soderbergh, Fellini, De Sica, Istvan Szabó, Jim Jarmush y Tornatore.

8.1.- El fotógrafo: Gabriel Figueroa.

9.- Los actores son Gary Oldman, Michael Caine, John Cazale, Sean Connery, Pedro Armendariz, Pacino, Fernando Fernán Gómez, Eduardo Noriega, Tim Roth, De Niro, Pesci, Paul Sorvino, Nicholson, Phillipe Noiret, Paul Newman, Redford, Tintán, James Woods, William H. Macy, Steve Buscemi, Russell Crowe, William Dafoe, Brando, Bardem, Dennis Hopper, Forest Whitaker, Mastroiani, Paco Rabal y Gerard Depardieu, Tommy Lee Jones y no sigo haciendo memoria porque no acabo.

10.- Las actrices son Monica Belluci, Anita Erkberg, Giulieta Massina, Jeanne Moreau, Sophia Loren, Katherine Hepburn, Anne Bancroft, Olivia de Havilland, Vanesa Redgrave, Ingrid Bergman, Sally Field, Isabel Adjani, Sophie Marceau, Helen Mirren, Norma Aleandro, Sonia Braga, Natassja Kinski, Merryl Streep, Catherine Deneuve, Mira Sorvino, Halle Berry, Carmen Maura, María Rojo, Marisa Paredes, Kathleen Turner, Maria de Medeiros, Umma Thurman, Manuela Uscari y Marion Cotillard.

11.- Mis películas, y la primera sí es la más grande de todas, son: El Padrino, La cucaracha, Pulp Fiction, El Padrino 2, Lock Stock and two smokng barrels, Tiempo de Gitanos, Perros de Reserva, Raging Bull, Historias de Nueva York, Historias Violentas, Far away so close, Blade Runner, Taxi Driver, Bowling for Columbine, 8 1/2, La dolce vita, Bocaccio 70, Platoon, Kill bill, Gladiator, Ciudadano Kane, Ladrón de bicicletas, Fargo, El Gran dictador, Cinema Paradiso, Sin City, 300, 2001 Odisea en el Espacio, Naranja Mecánica, Bajo la ley, el Resplandor, El Pianista, Apocalipsis Now, París Texas, Trainspotting, Los Vaqueros de Lenningrado en América, Macario, Viento Negro, Los Olvidados, Sexo, mentiras y video y El Padrino 3.


12.- Si voy a cine con ganas de que la película me diga algo y que me haga pensar, voy a eso y me concentro en eso, si voy a reirme busco una para reirme, si voy a ver a un actor o una actriz que me encanta lo hago, pero nunca me amargo y trato de ser crítico en las de Adam Sandler, ni me duermo de hueva en las de Lynch, eso sí nunca veo las de terror porque me da miedo, en la Bruja de Blair salí con taquicardia, no sé si por la película o por el medio litro de expresso que me sople.

12.1.- Si algo no me gusta que tenga una película es el recurso del monólogo soso, donde el bueno o el malo explican el porqué de lo hacen, de dónde vienen y a dónde van, es un recurso muy gastado en pelis de comics, pero a mí me gusta que esas cosas pasen se vean, en un flashback o que las leas en la película sin necesidad de que el villano herido recite su leitmotiv. Guácala, es como un ahí les va lo que fue la película "for Dummies".

13.- La frase que más me gusta de todas las películas es: Luca Brasi sleeps with the fishes (Luca Brasi duerme con los peces) ... The Godfather.

12 junio, 2008

Orgullo

El orgullo es algo que brota por algo que sientes que es tuyo, me refiero al orgullo de sentirse ancho, amplio, gigantesco cuando alguien te dice que tu nota es una maravilla, cuando alguien te dice que tu hijo es hermoso, cuando lo ves leer de corrido una carta que te escribió o simplemente cuando te dice "Papapi". Ese orgullo es el que me gusta, no el orgullo, de no le hablo hasta que no me hable, ese orgullo que luego disfrazamos de dignidad y que por lo regular es más bien, un amor propio lastimado.
Pues bueno, estoy orgulloso de muchas cosas y personas, pero en particular estoy orgulloso de haber hecho tres cosas en esta vida:

1) Mentarle la madre a Pete Wilson
En un desfile del Memorial Day en San Diego, me di el lujo de pintarle dedo en el rostro al nefasto gobernador de California que promovía la Ley 187 para quitarle todos los derechos y casi darles una patada a los inmigrantes mexicanos.
Mi tía Elsa, una adorable republicana nacida en Santa María la Ribera, pero avecindada en Estados Unidos desde hace 40 años, me llevó a ver la parada en ese día de asueto, aprovechando que había ido a visitarla de pasadita luego de una carrera en Fontana.

Mi tía, que apunte al calce cocina como los ángeles, mejor que nadie en el mundo exceptuando a mi Papá, se sentía muy orgullosa del desfile y me presumió que ahí venía en un auto descapotable don Pete. Yo no le anuncié mis intenciones y justo cuando lo tenía enfrente circulando a 5 km por hora le hice la Britney señal con una mano, y con la otra unos 12 cortes de manga, mientras le gritaba "¡Chinga tu madre, pinche nazi! ¡Fuck You!".

Mi tía se me colgó de los brazos como mono araña, pero ya era demasiado tarde, Wilson me vio frente a frente y se le descompuso el semblante, como que quiso hacer algo, pero se fue saludando con la mano al aire como si le hubieran escupido en la cara, con una sonrisa forzada y los ojos inyectados de ira.

Fui feliz, mi tía me lo recriminó y me dio una letanía, que no escuché, de por qué era bueno que corrieran a tanto mexicano, claro ella tan sajona, pero se lo perdono porque es su único defecto. Yo iba regodeándome en mi travesura.

2) Decirle a Kahwagi que es un fraude
Cuando trabajaba en Reforma, un buen día el único personaje que lo ha hecho todo pero no sabe hacer nada, Jorge Kahwagi, tuvo a bien pararse en la redacción a reclamar que habíammos hecho una cobertura, (de hecho ya era la tercera) donde decíamos que su pelea frente a un ruso había sido arreglada.

El dizque diputado llegó como intenta ser en público, muy amigable y sin argumentos. Para no hacerles el cuento largo yo lo atendí, y sí lo atendí con todo. Le dije que era evidente que sus peleas eran unos tongos, que había pruebas que les pagaba a sus rivales para que se hicieran los noqueados, que no sabía boxear y sus golpes parecían cocos mal tirados, que sus golpes no tenían técnica y hasta cerraba los ojos, que estaba bofo, que ni siquiera se sabía las reglas del boxeo y que si tanto le gustaba el box mejor lo promoviera, pero que algo que es tan serio y donde se pone en riesgo la vida, se denigraba con gente como él que lo manchaba.

Total, ni las manos metió y eso que Diego Martínez estaba ahí muy apenado oyendo como en un arranque ya de enchilado, casi me retó a golpes, y lo que fue peor para él, ni lo pelé.
Igual que con Wilson, ese episodio fue terapéutico, ese pobre sujeto es tan poca cosa que con su dinero clama atención y la compra, pero es un absoluto farsante de todo, y lo que es mejor de todo, se lo dije en su cara. Ja.

3) Receptor de Big Joe
Por esas cosas de la vida y el trabajo un día fui a dar a Las Vegas a la inauguración del Official All Star Café de esa ciudad. Ahí andaba como si fuera rico entre los Agassi, Shaquille, Griffey Jr., Yasmine Bleeth (¡bien, eh!), Lena Nolin, y Mónica Seles, además con acreditación VIP y toda la cosa. Mi jefe de aquéllas épocas, no me mandó a entrevistar o hacer nota alguna, él lo que quería era un balón de piel autografiado por Joe Montana para su "Yuppies Sport Café personal".
Como sabía exactamente a lo que iba, apenas llegué a Las Vegas tomé un taxi fui a un Walmart y compré el balón. Una vez en la fiesta, acercarse a Montana no era fácil, pero como iba de pegoste de los dueños del Hard Rock del DF, me senté en la misma mesa del mítico quarterback. Creo, sin temor a equivocarme, que en esa mesa rectangular para unas 20 persona, yo era el único que nunca había sido entrevistado por David Letterman. Le pedí la sal a Yasmine; Ken Griffey se quedó admirado de la cantidad de salsa tabasco que le eché a mi hot dog, y hasta probó un pedacito; y los guaruras del Shaq y yo llegamos a la conclusión de que la Corona era la mejor cerveza del mundo.
Lo malo es que todavía no tenía el autógrafo, y mi jefe, todo un tirano, me dijo que si no traía ese balón mejor ni regresara. Acudí a Javier, uno de los mexicanos pudientes, y le pedí que fuera con Montana, esquivara a sus guarros, aprovechando que sí lo conocía, y pidiera mi autógrafo.
Javier no tardó ni 30 segundos en llegar a la cabecera de la mesa y sacar el plumón, entonces Joe me preguntó gritando "¿Para quién es el autógrafo?". Medio asustado y medio ruborizado como la India María iba a decirle "Josssss", pero me acordé de mi misión y solté "Ernesto, please". Montana puso "To Ernesto, all my best. Joe Montana", lo acomodó con las costuras en los dedos de su mano derecha y me lo lanzó justo a los números de lado a lado de la mesa, y yo como si fuera John Taylor, casi me mojó por atrapar un pase del maestro.
El balón ahora adorna alguna vitrina en casa de Ernesto, pero sólo mis manos tuvieron la fortuna de detener la espiral perfecta del jugador perfecto.

29 mayo, 2008

11 maneras de ponerse a Joaquín


Miguel Bosé escogió las 11 rolas que le hubiera gustado escribir e hizo un disco. Inspirado en eso iba a elegir las 11 canciones que cada vez que oigo digo: "esto parece que lo escribí yo, dice lo que quiero decir, ojalá y algún día escriba algo así o diga lo que circula junto a mis glóbulos rojos y blancos, de esa manera".

"Yo vengo a ofrecer mi corazón", del maestro Fito encabezaba la lista, seguía "Corazón de Cacto", del insigne López; "Cisne", de Catana interpretado por la Camerata Rupestre se contempló, cómo no, pero el problema fue cuando llegué a Sabina y dije: "de Sabina, por supuesto que una..." y no pude decidirme por una, mejor cambié a las 11 rolas de Sabina que le han dado rewind, forward y play a mi vida.

Para la gente de mi generación, y de algunas otras con buen gusto, el andaluz de Jaén, no es un referente, es un torrente de música, al que de sólo escucharlo te metes como en la Matrix, pero en el que no importa que Nabucodonosor naufrague y no vuelvas.

Sabina es una dimensión aparte, un género aparte, una especie aparte, parte rock, parte canción, dos partes de poesía, tres de ingenio, cuatro de desfachatez y 500 noches de desvelo.

Con Sabina hay chocolate pero es amargo, el amor es un accidente donde todos jugamos pero siempre gana la soledad, donde al que le llega el amor lo echa a perder, y donde el amor es tan eterno como una noche y tan puro, que con cualquier prostituta puedes llegar al paraíso.


Sabina no se autocompadece, más bien socarrónamente goza el desamor al que intencionalmente viaja para poder cambiar de dama, de historia y de desdicha, acompañado de excesos y bohemias.

Y como ya fue mucho capote, pasamos al siguiente tercio de esta faena que es cuando quise escribir la canción más hermosa del mundo, pero ya había llegado Sabina para hacer varias.

Así estoy yo sin ti
Amargo como el vino del exiliado. como el domingo del jubilado, así estoy yo sin ti. Cada simil y cada metáfora, desde entonces marca registrada del sabinesco "know how", casi fueron como un hachazo en la cabeza: claro que hay que enamorarse, que sufrirlo, pero decirlo sin rosas, cielos azules y bellezas infinitas.

Y sin embargo... te quiero
De sobra sabes que eres la primera, que no miento si juro que daría por ti la vida entera,
por ti la vida entera; y, sin embargo, un rato, cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera.

Que alguien me diga que no es así la vida y me mudo con él o ella al castillo Cenicienta.

Contigo
Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren.

Sí me gusta todo lo que trae el estar contigo, todos esos tediosos problemas, pero por lo estoy es por ti.

Besos de Judas
Cuanto más le doy ella menos me da. Por eso a veces tengo dudas, ¿no será un tal Judas
el que le enseñó a besar?

¿Quién no ha mendingado un poco de amor y encontrado su Judas?

Con la frente marchita

No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás, sucedió.


Que alguien lo desmienta.


Calle Melancolía

Trepo por tu recuerdo como una enredadera, que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy esa absurda epidemia que sufren las aceras, si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.


Esta es quizás una de las más azotadas y flagelantes letras de Sabina, peroaquí la música es tan depresiva, que llega ser casi una pieza maldita.


Cerrado por deribo o Nos Sobran los motivos

Para decir "Con Dios" a los dos nos sobran los motivos.


A tomar por culo, pues. Cada quien por su lado pero con flamenco y alegría.


A la orilla de la chimenea

Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños, puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.
Y si quieres tambien puedo ser tu estacion y tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu dios, tu asesino…
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.


Esta canción la hubiera escrito para Cyn. Joaquín me ahorraste la tinta y te puedo asegurar que le encantó.


Yo me bajo en Atocha

A mitad de camino entre el infierno y el cielo… yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid


Esa la escribió para que me acuerde de Gus, un hermano que la vida me puso para beber un cubata en las malas, para llorar en las peores y para reir siempre.


Princesa

Ahora es demasiado tarde, princesa. Búscate otro perro que te ladre, princesa.


Una princesa caída en desgracia, la misma que nos maltrató, regresa y la bateamos. Esta es una utopía.


19 días y 500 noches

Lo nuestro duró lo que duran dos peces de hielo en un güisqui on the rocks(...)

Siempre tuvo la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta.


Por mucho, porque parece más flamenca que El Camarón, y por la chispa de sus sonetos, como decía Matute "esta canción la canto yo, todo el día". Y sí, hay mujeres así.


Total, creo que esto no lo escribí yo, lo escribió Joaquín, a quien plagio siempre a veces hasta conscientemente.


Para Cyn que me enamoró con mentiras piadosas, y para Gus "cómo no recordarte".



"Este adiós no maquilla un hasta luego.

Este nunca no esconde un ojalá.

Estas cenizas no juegan con fuego.

Este ciego no mira para atrás

Este notario firma lo que escribo.

Esta letra no la protestaré

ahórrate el acuse de recibo,

estas vísperas son las de después.

A este ruido tan huérfano de padre

no voy a permitir que taladre

un corazón podrido de latir.

Eeste pez ya no muere por tu boca,

este loco se va con otra loca

estos ojos ya no lloran más por ti".


Joaquín Sabina


21 mayo, 2008

¿Vas a Querétaro?


Las buenas conciencias de este bonito país, siempre preocupadas por mantener la moral y las apariencias, que son lo que cuenta, últimamente están brillando por su perspicacia.

Por ahí un grupo de diputados de un partido, que no es necesario que diga cuál (todos sabemos quién fue), y todos los institutos políticos cometen geniales aberraciones a diario, y aquí no se trata de color sino de mojigatería, tuvo a bien proponer una ley por la cual quien sostenga relaciones extramaritales en el estado de Querétaro, podrá ser sujeto a una multa de 30 mil pesillos y hasta cuatro añejos en la sombra.

Los musulmanes lapidan a las adúlteras, por ahí en África las matan, pero acá sólo será una sanción económica y perder la libertad. Porque, ¿cómo se le ocurre a alguien acostarse con alguien que no sea su mujer? Claro, la sagrada institución del matrimonio y las buenas costumbres se ven amenazadas por esos bárbaros que se enredan con lagartonas y mujerzuelas que quieren robarles los maridos a las mujeres decentes en San Juan Río y ejidos circunvecinos.

¡No hay delito más grande que decidir que quieres ahora estar con otra persona! Es más que los fusilen, méndigos "nalgasprontas", engendros del Diablo. Por supuesto que ningún motivo es válido para que alguien, aún casado, se entrepierne con otro (a) que no sea su cónyuge.

La impartición de justicia en México es tan transparente y pura, que podemos estar seguros que si se aprueba la ley queretana, ninguna persona aprovechará este nuevo delito para meter al bote a alguien que salude de beso a una parroquiana en la calle. Me parece el proyecto de ley más genial desde el impuesto a las ventanas de Santana o la quema de brujas de la Santa Inquisición.

No es cuestión lateralidad, de si escribes con la zurda o si le pegas de derecha, creo que es muy peligroso que los radicales tengan en sus manos el destino del lugar donde vivimos y que mentes tan amplias como un departamento de interés social, decidan lo que es negro y lo que es blanco. Yo soy de izquierda y actualmente estoy adherido únicamente a la idílica idea que esta corriente representa, pero no encuentro políticos decentes que la lleven a cabo. Pero definitivamente por cosas así nunca seré de derecha.

Estos amigos queretanos mejor deberían seguir aplicando lo que les enseñó su abuelita: "Si me engaña, que no lo vea; si lo veo, que no me afecte; si me afecta, que no se entere; si se entera, que nadie más lo sepa". La fórmula les ha funcionado a millones de hipócritas matrimonios felices, como han de ser los de estos diputetes, perdón diputados.

Por cierto, mi estimado Santiago Creel, no vayas a pasar por Querétaro porque aunque eres un bombón, tu aventurilla aventurera te pondría a fabricar placas para coche por 48 meses. Ahora que si te empeñas en ir, nada más dinos de cuáles fumas para llevártelos o mandártelos con Edith en la visita extramarital.

Perdón de último minuto me entero que ahora el senador Creel anda estrenando piel, a la que por cierto le consiguió un sueldillo de 50 mil machacantes por ahí por la Del Valle. Va mejorando senador, nada más no vaya a Querétaro.

15 mayo, 2008

Guaggggghhh

Es lo más granado del pop, pero que no me digan sus fans que no.


Esta señora ya es tan sexy como Doña Chayito.


Canta (bueno, recita) sus rolas como Raquel Olmedo y ya no quiere cantar ni Like a Virgin, ni sus primeros éxitos (¿ya no se acuerda de las letras?).


Lo que sí es que logró en 25 años algo que los Rolling Stones tardaron 45 en hacer: ya es una momia.

13 mayo, 2008

Uno de lengua pa'comer aquí


El 90 por ciento de los más grandes taqueros de esta ciudad son mixes, me cae. Yo no lo sabía hasta que conocí a Lencho y Carmelo, hábiles meseros del extinto "Cuarto Bat", cervecería, lonchería y taquería que reinó al mismo tiempo que el glorioso Parque del Seguro Social, hoy convertido en Centro Comercial donde los chavos de la Doctores y la Buenos Aires van a darles baje a los rotitos que se paran en el Liverpool.

El "Cuarto bat" estaba en Cuauhtémoc, justo frente al Parque y ahí caíamos transnochados, indigentes, pobres Diablos, tristes Tigres, Guerreros oaxaqueños, kalimanes, cananeas, agujitas y barreras.

Mis carnales mixes, que luego se volvieron dueños de su propio changarro, me enseñaron que toda una horda salida de su pueblo y su región, casi casi inventó el taco de pastor y son sus mejores ejecutantes. El Tizoncito, Manolo, Super Taco, Puerto Mixe y muchos centros matahambre de muerte lenta son operados por estos maestros de la chaira y el cuchillote.
Lencho y su carnal Carmelo, además de ser al pastor, la flama, flamita y flameada, lo que los brasileños al futbol o los suizos a la relojería, me hicieron ver que la cosmovisión cambia mucho si naciste en el DF o en Huajuapan de León.

Para ellos el mundo es, los mixes y el resto de los humanos, nosotros y ellos. Según este binomio, que juntos no sumaban tres metros de altura y que de todo se reían, no sé si por simplones, indios o porque por dentro decían "este güey es rependejo", defendían tesis maravillosas y fantásticas como que entre los mixes no había homosexuales o que todos los güeros eran mensos.

- Lencho, ¿cómo se dice maricón en mixe?
- No hay, esa palabra no hay. Allá no hay de esos, como entre ustedes que sí.

Hubo una ocasión en que Carmelo nos contaba de un gringo que vivía en su pueblo y para describirlo tomaba, ingenuamente y sin malicia, de ejemplo a mi amigo El Faz.
"Era un güero, así como tú"
"Grandote, como tú"
"Gordo, como tú"
"Baboso..."
- "¡Ya párale, pinche Carmelo, ya entendí", interrumpió el Faz, quien no se calentó porque sabía que la descripción no era un tono peyorativo.

Al principio, el Faz, Simón y yo no les creíamos mucho eso de que los mejores taqueros de México eran mixes y que además los mejores tacos eran los que preparaban ese par en la "La Flamita mixe".

Por supuesto que no les creíamos porque sus tacos no eran precisamente un manjar, eran baratos, eran nocturnos, tenían chelas y hasta nos fiaban, pero no eran el ferrari de los tacos.
Pero para comprobarnos que eran los tacos de los tacos, poco a poco nos fueron mostrando como los taqueros de los mejores lugares de la zona terminaban su labor y se lanzaban a cenar en la Flamita.

"Ellos saben qué tacos son bueno (no me faltó la s, así hablan), acá no te gastas dosciento (tampoco falta acá la "s") peso (ni aquí) en tacos, este taco es acá chingón, ellos lo saben ellos hacen taco en sus chambas, pero no se lo comen".
Aprendimos que taquero no come taco, por lo menos no suyos, por algo será.

Eran por lo regular abstemios, por más que les decíamos que se tomaran una chela con nosotros, decían que no porque, "somos indios y cuando tomamos somos cabrones, no paramos". Pero un día dijeron que sí y nosotros salimos a las 10 de la mañana de la taquería y ellos se quedaron encerrados una semana, cartón tras cartón sin trabajar.

Un día, Lencho y Carmelo desaparecieron sin dejar ni una tortilla como rastro. Primero Carmelo, se independizó y puso una taquería en Santo Domingo, que tronó luego luego, y después Lencho, de repente se esfumó.

Fue como cuando se separaron el Gordo y el Flaco, o Viruta y Capulina, o Manolín y Shilinsky, o la Guayaba y la Tostada. Ya nada volvió a ser igual, pero su legado anda por ahí en cada taquería, si no me creen pregunten a los pastoreros que vean si son mixes.

Para rematar pondré mi top 7 de taquerías y de paso cumpliré con una deuda con mi amigo Truck que en su blog hizo un ranking, que prometí comentar con mi propia lista.

1.- El Califa de León. Gaoneras en la Condesa, las frecuento desde que eran un chagarro de 2x2.

2.- Manolo. Los de cebolla o los bistec de Luz Saviñón y Cuauhtémoc. Son parte de mi nutrición desde la preadolescencia.

3.- Doña Cata. Carnitas en el Mercado de Portales. No hay mejores.

4.- Tacos Video Hall. Caros pero el pastor, los sopes y las combinaciones son una delicia.

5.- Hornillos. Arrachera, flautas, carnitas, pastor. Para conocedores.

6.- Don Pepe. Barbacoa con rastros de papel de estrasa y caldo aguado. Básicos para la cruda, están en el Mercado de Narvarte.

7.- Super Taco. Atiende Ever, mixe pionero del pastoreo en Municipio Libre y Eje Central. Baratos y trasnochados.

8.- La reina. Taqeería que fue cerrada hace un año. Carnitas estilo Michoacán donde mi Papá nos llevaba a mi hermano a mí a cenar cuando teníamos unos 7 y 9 nueve años, respectivamente, y nos advertía antes de entrar: "Nomás comanse 10 cada uno, porque no traigo más dinero".

Ya no le sigo, porque ya me dio hambre. Por cierto este post está dedicado al Jeque del Diseño, el buen Belmi que está en Dubai y no piensa regresar en más de un año. Para que babees pensando en unos taquitos.

05 mayo, 2008

Los que no pelan


Terminó el torneo regular del pambol mexica y todos hablan de quién es el mejor equipo, los jugadores más destacados, pero yo quiero dedicarle unos minutos a los dejados de la mano de Dios, los que no pelan un chango, los que no sabemos por qué, pero están ahí.
Así sin más preámbulo va el Once Infernal de la Liga, los peores jugadores del torneo.

Portero
Sergio Bernal (Pumas)
Es el único arquero que se puede conseguir por una torta y un cigarro al día, y Pumas aprovecha esa situación. En realidad no es tan, tan malo, pero es como Gandalf, "El Gris", y siempre puedes esperar que el buen Bernal, aplique la bernalada.
Mención honorífica: Lupe Martínez. Sus errores van directos a la colección privada de TD.

Lateral por derecha
José Antonio Castro (América)
Es como la comadreja que perseguía sin cesar al Gallo Claudio. Nerviosito, correlón, atrabancado, pero definitivamente no saca un perro a mear. Su única virtud era marcar, pero ahora ni eso. El "Gringo" es el peor centrador del futbol mundial. Se me hace que tiene una prótesis de ladrillo en el empeine.

Central
(Vamos a jugar con línea de tres, porque aquí hay para aventar pa'rriba.)

Juan Carlos Leaño (Tecos)
No es más inútil porque no es más millonario. Es el colmo del nepotismo hecho futbolista. Hasta Menotti se lo tuvo que soplar como titular, porque es intocable. Lento, tronco, sucio, tiene dos pies izquierdos y para colmo hasta sale de modelo en un video de Maná. Se juntaron el hambre y la necesidad, lo peor del futbol y lo peor del rock. Dos grandes mentiras impulsadas por lamebotas que todavía se atreven a decirle "Corazón Valiente" o los cómicos de TV Azteca que le hacen especiales al "Cheto". Si no me creen ahí está el video. http://www.youtube.com/watch?v=8FDfwknQ44I

Central
Diego Cervantes (América)
El peor central titular del América desde el infausto Jean Claude Pagal. Mide como 1.90 y no gana una por arriba. Torpe, lento, ni siquiera es fuerte o entra como hombre. Ya para que se extrañe a Davino y a Rojas es porque de plano habría que sugerirle a este hijo del "Chiquilín" que busque otra profesión, seguro sabe hacer algo y es bueno, pero jugar futbol no. Y lo peor de todo para el América, ¡no se lesiona! Así que sigue haciendo daño semana tras semana.

Central
Marco Antonio Palacios (Pumas)
Nunca antes había existido un ser más siniestro enfundado en la camiseta de Pumas como el mentado "Pikolín". Dicen que para ser torero hay que parecerlo, para ser futbolista también, pero este hombre es la prueba viviente de que con esa cara se puede llegar a ser un profesional del pambol, y no me refiero a fealdad sino a la poca astucia que irradia y que despliega en la cancha. Lo peor es que los "Pikolines" vienen en bolsita de dos como los Twinkie Wonder.


Lateral por izquierda
Edoardo Isella (América)
Ya nos dimos cuenta por qué estaba retirado. En un equipo donde el More, su carnalito mayor, el Woody, Lupe Zavala, Cervantes, Carlos Sánchez e Íñigo, podrían haber ocupado cada uno de los lugares de esta nefasta lista, Isella brilla por sí solo. Cuando alguien pregunte en 20 años qué tan malo era el América del Clausura 2008, bastará con decir, "Imagínate cómo sería de malo que su refuerzo fue Isella".

Mediocampo
Richard Núñez (América)
El mal llamado "Encarador" no es tan malo y lo demostró en Pachuca, pero qué mal le cayó vestirse de amarillo. Fue el clásico caso del buen jugador que en América se hace chiquito. Desde que Braulio Luna era hostigado por la porra de Pumas, no veía a un jugador tan atacado como Richard. Después de una temporada así, cualquiera se retira, a ver cómo le va en el Apertura.

Mediocampo
Jesús Palacios (Tigres)
Alguien a quien le digan "Jesse" y ya por eso sea "ídolo", no puede ser más que regio y jugador de Tigres. Es de risa loca lo limitado de este personaje, pero vamos, si en los felinos el "Diablo" Núñez es un referente, ídolo de la afición, jugador gris que no ganó nada y ni en Chile lo conocen, no podíamos esperar menos ante la aparición del mítico "Jesse", quien es todo un ejemplo de que sin aptitudes se puede llegar a ser profesional, claro siempre que te encuentres a unos Tigres que se lo crean.

Este equipo es tan ofensivo (porque ofende tanta falta de calidad, que jugaremos con tres puntas, al fin que de los tres no se hace uno)

Delantero
Francisco Fonseca (Tigres)
La Maseca le pegó el cerebro a este ex sex símbol guanajuatense. De por sí era atrabancado, sin técnica y robótico, ahora que no la mete ni aunque su vida dependa de ello, de plano da lástima. Aunque pensándolo bien, gana más de 2 millones de dolarucos al año, así que más que lástima me da envidia lo que gana, éste, que es la mascota más cara en la historia del deporte.

Delantero
Cristian Giménez (Toluca)
Este amigo está más ruco que el mismísimo Pekerman. La artrosis de sus rodillas no le alcanza para llegarle a balón alguno. A ver quién le cree que tiene 34 años, y luego tiene de pareja fantástica a Mr. Error, Santiago Fernández. Definitivamente Don José es un mago porque Toluca aún sí gana partidos.

Delantero
Daniel Arismendi (Atlante)
De México se va a llevar más apodos que goles. "Mochaorejas", "Chocorol", "Tyson". Este Venezolano sí era un jardinero central y engañaron a José Antonio García cuando se lo vendieron. Atlante cargará con la maldición vudú que les endilgó Nkong el día que le dieron uan patada en el trasero. Ni modo.

Cualquier aportación a esta lista es bienvenida, pero ya no se admiten más americanistas, porque en este concurso de bultos y tontos ya no se admiten más profesionales.

23 abril, 2008

Semos muchos y muy machos...


Definitivamente ya no hay hombres. Esa es una cantaleta que le he venido oyendo a las mujeres año tras año en donde quiera que esté o trabaje.

Algunas de ellas no están en posición de alegar falta de varones guapos, pero lo hacen todas. Piden un Brad Pitt de mensajero o un George Clooney en intendencia y no valoran lo que tienen a la mano.

En su defensa diré que efectivamente no hay muchos galanes de película tecleando notas o tasajeando textos, y que también los hombres solemos caer en esa manía de decir, aquí no hay mujeres guapas.

También es común el bonito comentario de: los hombres que valen la pena o ya están casados, tienen novia o son gays. Ese es bueno, porque me incluye dentro de los que "valen la pena".

Lo que no acaban de entender muchas de esas mujeres es que los hombres que buscan o que añoran, son remedos de carne con testosterona aplicada en una mínima dosis y que por lo general son más bonitos y cuidadosos de su aspecto que ellas.

Me refiero a los tan apreciados metrosexuales. Estos seres que gastan millonadas en cremas para el cutis, tratamientos para blanquear dientes, piel y hasta traseros, que también invierten en sesiones de Depilité, se sacan las cejas y sienten un furor casi uterino cuando ven un aparador con marcas como Gucci, Prada, Dolce & Gabanna. Dilapidan dinero en cortes de cabello que salen más caros que todo lo que pago en peluquero en un año.

Se hacen el manicure, pedicure y peeling tan seguido como yo me muerdo las uñas.
¿De verdad les gusta un hombre que use más cremas que ustedes o que al verlo una mañana tenga dos rodajas de pepino, una por ojo, una mascarilla de aguacate embarrada en la faz y un turbante de toalla con un tratamiento hidratante? Allá ustedes.

Pero los verdaderos hombres somos los retrosexuales, los que le abrimos la puerta del coche a la dama, los que somos varoniles no hermosos, los que bebemos cerveza no coctelitos de colores, los que tratamos de vestir bien pero sin ser modelos de pasarela. Los que comemos tacos, los que nos gustan los deportes, el rock, los coches y las mujeres.

Vamos al peluquero, nos rasuramos con jabón o espuma normal, nuestro rastrillo dura hasta seis meses, sabemos escupir lejos y jugar rayuela. Vemos el box y albureamos. Disfrutamos un real ambiente de cantina (no la Vitrola y esos lugares que usan los oficinistas para llevar a la secre como detalle). Gozamos de la cantina para jugar dominó, donde casi sólo hay hombres, no hay valet parking y los meseros no te acosan por la propina. Antes que un antro, preferimos un bar.

No somos machos, somos hombres. Porque nos gusta el arte y lloramos, somos chillones y buenos padres, algunos sabemos bailar y no usamos lociones que huelen a sandía.

Los representantes más importantes de esta corriente son, fueron y serán maestros como el Indio Fernández y Pedro Armendariz (muy galán por cierto). No quiere decir que yo crea que un hombre deba ser exactamente así, pero son geniales en el estereotipo del machote y eso me recordó un clásico del cine nacional.

Aquél que haya visto la película "La cucaracha", una de mis preferidas, adorará esos diálogos imposibles entre el Indio (Coronel Antonio Zeta) y la Doña (La Cucaracha).

- "Cuando llegaste al pueblo y no me veías, yo gritaba para que me vieras, por eso me burlé de ti, porque no me mirabas y yo quería que me vieras... ya me dolía que no me tuvieras, mi Coronel... porque te voy a querer mucho, mi coronel, te voy a querer mucho", dice La Cucaracha a su "Juan" mientras toman un heladito y ella deshoja un clavel con aprehensión.

Y la respuesta del mentao Coronel Zeta: "Sí, pues. Ahora cómase su helado de flores".

Una vez que la Cucaracha ya logró llevarse al Coronel Zeta al cinco letras, discute con él y le mete una cachetada, pero se encuentra con este discurso.

- ¡Nunca le pegue a un hombre! Ahora desnúdese que va a ser mujer.

Bragado sujeto que encarna el alter ego retrosexual. Ahí les van otras frases inverosímiles --nadie habla así--, pero que son joyas de las plumas de Ismael Rodríguez y Ricardo Garibay. Recordar que la voz del "Indio" está doblada por Narciso Busquets, un vocerrón de hazte pa'llá.
Es una cantina y entra Armendariz muy dolido en su papel del Coronel Valentín Razo.

- “¿Usted es el mentado Zeta?”
- “Hey, así es, ¿pa’qué soy bueno?”
- “Pos seguro pa’nada, igual que todo lo que empieza con Zeta”.
- “Uy, mi coronel, pos será que como usted la trae atravesada en el nombre… si quiere le enseño cómo ponerla al final. Sus palabras son de poco vivir o de querer vivir poco".

La discusión es derivada de los amores previos entre Razo y la Cucaracha, por lo que una vez en el cuarto de hotel Zeta le da su lugar al otro especímen.

- Allá abajo hay un hombre que está dolido de quererla. No se ve poca cosa. Y pues, lástima de hombre o lástima de mí.

Y pues fue lástima de Valentín Razo, quien murió en el duelo.

Pero esa clase de hombres con un extremo sentido del honor, del respeto por el rival, parece que ya sólo los hubiera en las películas, pero no, volteen a su lado, como ellos hay muchos en las redacciones de la vida.

16 abril, 2008

El mensaje en la botella



Meter el mensaje en la botella, poner el corcho y lanzarla al mar. Que la marea se la lleve a alguien, ese alguien la destape, lea el mensaje. De eso se trata un blog, de subir mensajes a la marea de la red y esperar a que alguien, conocido o desconocido, amigo o enemigo, indulgente o severo, crítico o indiferente, vea llegar esa ciber-botella a la playa de su pantalla, la abra y entre en tu mundo. Esta metáfora no me pertenece, la tomé prestada de mi buen Ferlinge, quien en una versión de cinco palabras me la dijo el otro día. Un poeta.

De alguna manera, no sé cuál, mi blog llegó a manos de alguien que edita un espacio llamado Blog Esponja en la revista Emeequis. Ese alguien decidió que lo iba a publicar en la revista y salió esta semana.

La verdad, ni cuenta me había dado hasta que ayer el buen LuisFe (amigo que torturé en la edición del suplmento diario de los Juegos Olímpicos de Atenas, pero que tiene un gran corazón, porque ni él ni JuanPa me guardan rencor, creo) me dejó un comentario avisándome de la publicación.

No lo voy a negar, me sentí muy bien. Mi ego se hinchó como pecho de tenor y rápidamente se lo mostré a mis dos padrinos en esto de la blogera: Mike (autor del U.N.I.C.O., espacio donde las féminas se retan a luchas en gelatina y las pasiones se desatan en cada tema, espacio donde Bri es como es, sin pretensión de buscar la aceptación de nadie) y Luis (dueño del blog más popular y al mismo tiempo familiar que conozco --le dejan más comentarios por post que los que yo tengo en total en todo mi blog, luego de casi dos años. además lo comentan desde su hurón hasta su papá, pasando por asesinos seriales y damas encopetadas de las Lomas--).

Hoy, parezco vieja antes de sus "quinces", eufórica y contenta. Creo que es una afortunada casualidad que en este Aleph potencialmente infinito llamado internet, que ha superado la imaginación de Borges, mi texto del "Chacal de la Ruta 1", de pronto se materialice en papel.
Tengo algunos amigos en la revista, pero casi estoy seguro que ninguno intervino en esto, pero aunque así hubiera sido, lo agradezco.

Dejo el texto introductorio que hicieron en la revista, por si no logré subir el PDF o por si no se alcanza a leer.

Xosean
Este blogero escribe y describe su entorno a partir de una particularidad que le permite verlo a su manera: es daltónico. Así que lo que es verde para uno, quién sabe de qué color sea para él. Quién mejor entonces para dar sentido a eso de que todo es según "del color del cristal con que se mira"... En fin, que José Antonio --nombre de pila del autor-- ha construido un espacio donde definitivamente el mundo se pinta de tonalidades únicas.

http://xosean.blogspot.com


PD: también dejo el link a la página de emeequis por si nunca logro subir el pdf, porque esto de la tecnología no es mi fuerte.

http://www.m-x.com.mx/2008-04-13/xosean/

25 marzo, 2008

Don Juan

No lo supo, pero me heredó un abrigo de pelo de camello, que en el forro tiene una etiqueta que dice "Vístase con Juan Cortés".

Eso sí, Don Juan, en vida, me heredó tres gustos. El primero, la lectura. Nunca he visto a alguien que lea con tanto gusto, con tanta paciencia al texto, no lo apuraba, no lo precipitaba, no lo abandonaba, pero tampoco se lo atragantaba. Leía de todo, pero sobre todo periódicos (ahora entiendo muchas cosas).

Los domingos era un rito sagrado ir a la iglesia (aunque era más ateo que yo), oir misa con la familia y luego desmarcarnos para ir a comprar el periódico. Caminábamos, a veces de la mano, a veces uno al lado del otro, mientras me contaba que sólo había estudiado hasta el primer año de primaria, porque en 1910 tenía 7 años y con la Revolución se acabó la escuela.

Sólo tuvo un año para aprender algo de la instrucción académica y lo aplicaba todos los días: aprendió a leer, a sumar, restar, multiplicar, y con eso era un hombre muy preparado en su tiempo.

Orgulloso me narraba cómo marchó cada lunes sobre Paseo de la Reforma, con un fusil falso de madera al hombro, hasta saludar a Porfirio Díaz en Chapultepec. Cómo lo hizo en el Centenario de la Independencia. Recuerdo más la Decena Trágica en sus palabras que de los libros. Cómo tuvo que protegerse contra una puerta de madera al paso de los jinetes que iban dando tiros a todo mundo en aquélla Ciudad de México convulsionada.

Para mí, por sus relatos, Juárez no murió del corazón como cuentan en los textos oficiales, fue envenenado por una hermosa mujer llamada la Carambada, en venganza por el fusilamiento de Maximiliano, Miramón y compañía. Don Juan incluso decía que entre la gente de su tiempo -- él nació apenas 30 años después de la muerte del Benemérito--, se decía que el envenenamiento había sido a través del ¡papel de baño!

Leía un periódico de "pe a pa", cada sección, cada nota, y me decía "si quieres saber cómo se escribe una palabra y no tienes diccionario, ve el periódico", (quizás en esa época sí Don Juan, pero si vieras cómo hacemos ahora los periódicos no me dirías eso). Don Juan tenía una ortografía envidiable, señal de que en su época sí se escribía bien en los diarios.

En el camino para comprar el periódico nos deteníamos en el puesto de jugos del mercado de Narvarte, el que está entre Anaxágoras y Pitágoras y entre Luz Saviñón y Torres Adalid. Don Juan pedía una "polla" de Jérez Tres Coronas con dos huevos, sin licuar, y para mí un licuado de alfalfa con guayaba y limón, o de alfalfa piña y limón, muy sano -me decía-.

Vestía impecablemente, siempre de casimir inglés o lana francesa -Rivetex es una porquería, me enseñó-. Vestía bien, pero no acartonado. De lunes a viernes traje y gabardina, todo combinado, en algún tiempo de sombrero, pero a últimas fechas ya no, ya no se usaba, no estaba de moda, y Don Juan sabía de moda, era el mejor sastre de México.

Era el hombre más respetado de Casa Cuesta, los mejores cortes y telas estaban reservados para él. "Llegó este casimir de importación, Don Juan, tengo dos semanas guardándoselo", decía el gerente de la tienda más exclusiva de telas, y yo me ponía todo orgulloso, mientras el mismo señor me daba una paleta de dulce y me veía con cara de tu abuelo es el mejor.
Decía que la mezclilla era para ferrocarrileros y él sabía vestir de sport con clase los sábados y domingos.

Alguna vez platicó que le hacía la ropa a Ruiz Cortines, pero no le gustaba mucho presumirlo, su encantamiento con el poder no era mucho, al contrario, como que los Presidentes le causaban urticaria (se parece a alguien que conozco).

Cuando llegábamos con el periódico bajo el brazo (Universal o Excélsior), lo leíamos, él toda la tarde en el sillón que estaba frente a la ventana, yo tirado en la alfombra empezando a devorar el papel desde las tiras cómicas, deportes, espectáculos y luego lo demás.

Ocasionalmente recordábamos lo que habíamos hecho el sábado anterior, que siempre era lo mismo: mientras mi hermano hacía su tarea de mecanografía en el despacho de Venustiano Carranza, nosotros salíamos a ver a alguna de sus amiguitas o comprar café a Do Brasil.

El segundo gusto que me heredó, fue el de las mujeres. Don Juan enviudó a los 67, muy buena edad para darle vuelo a la hilacha, pero desde antes ya dominaba el fino arte de galaneo, de hecho tengo un tío que no conozco en Villahermosa, por algo era Don Juan. Le recuerdo perfecto a una amiguita, de unos 40, máximo 42, María de los Ángeles. La chica tenía una hija de unos 4 añitos, que siempre vi como una tía, por si las dudas.

A sus 78 añejos Don Juan sabía perfectamente cuando un nieto sobraba y algunas veces nos depositaba en el camión "Vía San Juan" y se alejaba con la fémina del brazo y llegaba tarde, pero llegaba a la casa, porque vivíamos juntos, de hecho en el mismo cuarto. Esa es otra enseñanza: hay que llegar tarde, pero siempre llegar. Es raro, pero yo hablaba de mujeres con mi abuelo y llevé a la práctica varias de sus máximas.

La tercer gusto que me heredó fue el box. Ver una pelea con Don Juan, era como hablar de los 10 mandamientos con Moisés. Lo sabía todo, anticipaba los nocauts y daba la clave del triunfo. Toño Andere y Sonny Alarcón habrían sido sus aprendices sin problemas. Cada vez que me emociona una pelea irremediablemente lo visualizo en su sillón analizando la pelea.

Don Juan me dejó a los 11 años y mi papá, quien ahora tiene 78 años y es también Don Juan de nombre, me dio el abrigo de pelo de camello del abuelito. Heredé su abrigo pero no su elegancia y su buen vestir. Seguro le daría gusto saber que tengo el de pelo de camello, pero creo que más le agradaría que lea periódicos, me gusten las mujeres y que me aloque con el box.


Para Don Afif, que me hizo recordar a Don Juan.

04 marzo, 2008

En esta esquina..........


El boxeo es la más animal, caballerosa, brutal, leal, bárbara, pulcra, insensata y pasional de todas las disciplinas. Todos hemos pretendido dar o de plano hemos dado una trompada a alguien, y por alguna extraña y natural razón, ver un tiro entre dos cristianos, te enardece y te calienta la sangre.

Observar una pelea como la que construyeron Israel Vázquez y Rafael Márquez (no la niña que juega en el Barça, si no el hermano de Juan Manuel) es un deleite. Sí, suena irracional, pero es maravilloso ver a dos artistas del trompón prodigarse mamporros con tal belleza.
No debería serlo, pero es como escuchar a Mozart, algo tiene que no puedes ser indiferente.

Mi relación con el boxeo viene desde que tengo uso de razón, cuando me tiraba en la alfombra frente a la vieja tele Zonda de bulbos, mientras en su sillón mi abuelo Don Juan me aleccionaba sobre los uppers, rectos, volados, ganchos, golpes de conejo, cabezazos, counters y jabs, que "Panterita" Ursúa o "El Macetón" Cabrera lanzaban en la función sabatina, donde Don Toño Andere y el Sonny Alarcón narraban con clase, humor y sapiencia.

Y precisamente con la pelea de Vázquez y Márquez me remonté a esos tiempos en los que me levantaba emocionado y tiraba el gancho o cabeceaba como sombra de los pugilistas. ¡Qué agarrón! ¡No hubo un sólo abrazo o interrupción de los jicamazos entre este par de Súpergallos hasta el décimo round! Sólo golpes pulcramente tirados, sólo guardias bien ajustaditas y pasos laterales, nunca un paso atrás que no fuera provocado por un obús del contrario.

De campana a campana con el respeto que se tiene por un gran rival, se agredieron con lealtad. Se nota que Nacho Beristáin trae a Márquez porque es un boxeador con más oficio, pero Israel tiene un corazón tan grande que le llega de puño a puño y por eso le dieron la decisión. Para mí era empate, y aunque en esta ocasión no llevé mi propia tarjeta como suelo hacerlo, mentalmente mis puntuaciones eran parejas.

El pago por evento nos estaba alejando de esta tan mexicana relación con el deporte de la fistiana, pero ahora (gracias TV Azteca, gracias Televisa, hasta que hacen algo bien. Vientos Carlos Aguilar, narras chido) en la TV abierta volvemos los mortales que no recibimos boletos gratis cada fin de semana para ir a apostar a Las Vegas, a paladear esta pasión nacional.

El box cura mi necesidad de triunfos deportivos que definitivamente no caen ni por el futbol, beisbol, no digamos tenis u otra disciplina profesional en la que México apesta, ahora más que nunca (salvo Lorena, pero como ya no estoy yendo a jugar golf lunes y viernes a BosqueReal, ya no me apasiona tanto.

Por ello me atreví a hacer mi Top Ten de las grandes peleas que he visto en mi vida y he hecho apartado de otras grandes, que, o he visto en video o que apenas quedaron fuera de mi ranking.

Va el ranking dedicado a Don Juan:

1.- Barrera-Morales I

2.- JL Ramírez-Rosario

3.- Azabache-Chávez

4.- JC Chávez-Edwin Rosario

5.- Zaragoza-Paul Banke

6.- Zárate-Zamora

7.- Chiquita-Carbajal

8.- JC Chávez-Taylor

9.- Salvador Sánchez-Wilfredo Gómez

10.- Castillo-Corrales

Notables

Barrera-Hamed

Robinson-LaMotta III

Joe Louis-Max Schmelling I

Ali-Frazier II (Thrilla in Manila)

Ali-Foreman (The Rumble in the Jungle)

Manuel "Pulgarcito" Ramos-Frazier
(Esta sólo porque Ramos se le puso al brinco a Frazier en el segundo round, para luego ser noqueado, porque el buen "Pulgarcito" daba lástima en los últimos años de su carrera, ya que de la últimas 24 peleas, perdío 20, las 15 últimas consecutivas)

Ali-Óscar Natalio "Ringo" Bonavena

Ray Robinson-Carmen Basilio

Jim "Caballero" Corbett-Joe Choynski III
(¡KO en 27 asaltos 1889, en un muelle cerca de Fairbax, California! ¡Esos eran hombres!)

Roberto Durán-Iran Barkley

Pacquiao-Morales

Sorjaturong-González

Bobby Chacón-Bazooka Limón

Y las que faltan...

26 febrero, 2008

El Chacal de la Ruta 1


Cuando le estás ayudando a un amigo a mudarse de un departamento a otro, de repente en ese momento en el que el cuerpo pide suelo, las orejas música y el gañote una Noche Buena, suelen surgir pensamientos descabellados.

- "Si fueras un asesino serial, ¿quiénes serían tus víctimas?". Preguntó Simón mientras ponía a los Yarbirds en la grabadora de las Bratz, que llena de yeso, nos prestó la pequeña Migüi para hacer menos tediosa la labor.

- "Mmmmm, yo creo que sería asesino serial de microbuseros", contesté sin pensarlo mucho, como quien recita la tabla del dos.

- "Pues sí, está bueno, imaginar cómo irlos matando sería para una película", aprobó mi amigo y compadre.

A pesar de que a los Yarbirds dieron paso a las Good Vibrations de los Beach Boys, me quedé clavado en volverme una especie de Charles Bronson contra la plaga de la Ruta 1.

Obviamente no llevé la sangre al río, pero sí gocé viéndome en el último asiento del Casa Van, de mínimos espacios, pasillo de lámina, tubos desvencijados. Iba con las manos en las bolsas de la sudadera GAP negra con gorra, mis Levis 501 y mis Nike negros. En la mano derecha el verduguillo afilado con mango de cinta de aislar y la mirada puesta en la desierta base "Salto del Agua", donde ya sólo quedaban los tambos vacíos con que los parias apartan media calle e impiden el libre paso de los autos en los dos sentidos de circulación.

- "Hasta aquí llega", grita el guarro del volante y apenas voltea la cabeza hacia el retrovisor de medio metro y le alcanzo a ver los falsos Oakley, más bien Chokleys, y me incorporo para bajar por la puerta de adelante.

- "¿Me abre la puerta de adelante, por favor, y me deja en la esquina?", suelto con amabilidad al dignísimo representante de los bípedos que no juntaron los suficientes puntos para alcanzar un paso en la evolución. Mi suave pregunta es un balón botando en el área para el chofer, que en ese momento se siente superior y aprovecha para mostrar algo de su repertorio maltrata-paisanos.

- "La bajada es por atrás y ya le dije que hasta aquí llega".

- "¡Hasta aquí llegaste tú, carnal!".

El verduguillo hace su trabajo y la primera de decenas de depuraciones del parque vehícular tiene lugar con precisión quirúrgica. Sobre la marimba caen dos chisguetes de plasma, uno por tajo. Siempre quise hacer lo de Cruz de Navajas como lo cantaba la Torroja. Chilla como marrano, no podía ser de otra forma, pero de un jalón deposito su adiposa humanidad en uno de esos asientos donde no cabe ni un niño de kinder y le subo a la K Buena para que en sus últimos momentos, la tortura sea más insoportable, y su agonía un infierno sin poder dejar de escuchar al "Panda Zambrano".

Para dejar el sello de autor, marca registrada de todo asesino serial, dejo una tarjeta del Metrobús en la boca del primate motorizado, para luego descender por adelante, mientras el charco de sangre lo hace por atrás, como lo indicó mi primer cliente.

Los titulares de Metro y El Gráfico ya me identifican como el Matamicrobuseros o el Chacal de la Ruta 1. Setravi se apresta a hacer un busto de mi persona, pero primero tienen que agarrarme. Por ahí surge un vulgar copycat, pero a lo más que llega es a despellejar a dos cacharpos y lo agarran porque, sin la más mínima elegancia, se llevaba el dinero de la cuenta.

Empiezan a vender calcomanías de "Yo soy el Chacal", y tras el homicidio 45, Goyo Cárdenas, la Mataviejitas y el Sádico, ya son personajes de Pixar junto a mí. Nunca me atraparán, además nadie quiere que me detengan, desde que inicié, los microbuseros más bestias han sido exterminados uno a uno, y los que quedan han empezado a portarse como choferes del trenecito de Chapultepec...

Desafortunadamente es hora de cargar más cajas llenas de los juguetes que colecciona el Simón y mi fantasía termina ahí, y ya Heart of Gold, de Neil Young es la rola que nos acompaña a bajar los cuatro pisos de su nuevo "chante" en Alhambra y Popo.

En realidad no se matar ni al tiempo, pero por unos instantes proyecté el sueño de muchos chilangos, que padecemos ese cochambre del asfalto. ¿Y tú qué tipo de asesino serial serías?

12 febrero, 2008

Las mujeres son como los coches

Las mujeres son como los coches. Te traen, te llevan, te dejan tirado, te dan un aventón, te pueden llevar a un viaje fantástico, placentero, excitante o te pueden dejar atropellado o hasta matarte.

Un hombre sin mujer es como un hombre sin coche, de vez en cuando alquila uno o paga por una dejada. A veces mejor anda a pie, tranquilo sin problemas.

Hay quienes cambian de carro como de mujer, muy seguido, lo cual es muy entretenido, pero caro. Otros simplemente se suben al carro que les ofrece un "ride", disfrutan el paseo, se bajan y siguen su camino.

Contrario a los coches, los cuales nosotros guiamos, las mujeres normalmente llevan el volante, así se sienten cómodas y en ese caso serían como el Auto Increíble, te sientas y te dejas llevar, pero otras gustan de ser pasajeras nada más, y a la larga se termina por cambiar de modelo por el hastío.

Otros preferimos los clásicos, esos que no pasan de moda. Esos hermosos vehículos en los que no es tan importante la velocidad sino la confianza en que jamás te dejarán a la orilla de la carretera. Siempre te llevarán a casa, y conducirlos siempre es algo más que el burdo acto de meter velocidades y acelerar. Es una sinfonía de cambios suaves, armónicos con un ronrroneo de motor que arrulla y encanta.

Esta disertación inicial sólo esconde mi verdadero y oscuro propósito que es hacer un texto donde comparo a las mujeres con los coches, pero de una manera, que intuyo, a algunas les parecerá machista, misógina y de mal gusto, pero también como son tan pocas mujeres las que alguna vez han leído lo que escribo en este blog, que creo que no habrá comentarios de reproche, al contrario, me conformo con que caigan por ahí los de mis tres lectores de siempre (Inphi, Old Rat, Truck) y de los tres ocasionales (Bri, Simón, Mac) y de los dos o tres perdidos que a veces, muy de vez en cuando asoman la nariz por acá.

En fin, mi comparación va por el lado de poner el nombre de una mujer y decir, en caso de que fuera un auto, qué auto sería. Esto ya lo he hecho al vuelo, en pláticas de redacción y resulta revelador.

Por ejemplo, fácilmente podemos decir que una señora como Elba Esther Gordillo, si fuera un coche sería un horrendo y customizado Valiant, mal hojalateado, pero lleno de feos y caros adornos, estacionado en una gran mansión de Neza.

Feo ejemplo, pero sirve, pero mejor vamos (digo vamos porque pedí apoyo vía un sondeo con algunos amigos) con mujeres que se pueden comparar con carrazos, que es algo más edificante.

Mi buen Truck me decía que para él, Jennifer Aniston es la mujer más hermosa del mundo (claro, después de Katya su esposa), y para mí la ex Friends es como un hermoso Bentley, de línea clásica, sin un detalle de más, un clásico que se disfruta verlo llegar y más verlo alejarse.
Alguién más me dijo que Megan Fox, y efectivamente es espectacular, pero como lo puede ser un Lamborghini Murciélago que te puede llevar de 0 a 100 en seis segundos. Una peligrosa máquina que no cualquiera maneja y que cuando arranca es imposible no voltear a verla.

Mi estimado Carrillo (otro que primero mencionó a su chava, la gran Mara) propuso a Dolores O' Riordan, y pues muy sus gustos, pero yo la veo como un modelo extraño, raro. No encontré ninguna marca irlandesa de autos (los únicos coches de fabricación irlandesa eran los coches bomba de ERI), así que escogí un Chevrolet El Camino, que personalmente no me gusta, pero que se debe reconocer su presencia y que enloquece a algunos coleccionistas y conocedores.

Así nos podemos seguir horas, pero LA MUJER, por votación casi unánime es Monica Belluci.
Esta diosa italiana es la expresión máxima de la industria automotriz, es la más bella máquina que haya conducido el hombre, es la línea perfecta, el color excitante, el poder absoluto, la leyenda mágica, precioso e irresistible diseño, sus rivales la saben mejor y no tratan de imitarla, se conforman con ser su séquito. Su aerodinámica es natural y bestial, el aire le pasa cerca para rozar su chasis y hacerla más perfecta: Mónica es un Fórmula Uno, pero no cualquier Fórmula Uno, Mónica es un Ferrari.

22 enero, 2008

Bestiario Blanco




Hay personas a las que definitivamente eso de hablar, escribir o desenvolverse en sociedad no se les da, son maderas que no agarran el barniz, diría por ahí mi estimado Padi.
El buen Cuauhtémoc Blanco es una de ellas, y no les estoy diciendo nada nuevo, pero sí algo que vino a mi mente, después de que otra vez se volvió combustible de las notas que prenden Ventaneando, la Oreja y todo medio, porque desafortunadamente ya nadie deja de publicar esas cosas.
Ahora al buen Temo le dio por ir a dejar a su casa a una hetaira de baja calaña y tatuaje del ombligo al pubis, y la muy móndriga le puso un cuatro más grande que el llevan en el uniforme Reed Richards y la Mujer Invisible. Total, para qué seguir haciendo leña del árbol caído, pero sí me vinieron a la mente una serie de anécdotas de mi buen Temo, que lo describen como el ser puro (no por que sea como la Madre Teresa, sino porque su naturaleza siempre está presente y él no sabe ser otra persona que Cuauhtémoc Blanco. Sólo tiene dos facetas: una dentro y otra fuera de la cancha, nada más).
Normalmente, todos tenemos distintas maneras de ser dependiendo de muchos factores: que estemos haciendo, con quién, a qué hora, qué nos tomamos, qué comimos, qué leímos, cuánto dormimos, qué música oímos, qué temporada del año sea, si echamos pasión, etc, y eso nos hace como un diamantito con mil facetas, pero Temo es como un vidrio de dos lados, nada más.
Las historias que me sé del que dentro de la cancha es un genio, no lo dejan muy bien parado, pero no las escribo por joder, sino porque lo retratan mejor que una Cannon y la neta están súper cotorreables.
Como ya tocamos el tema de la leña, empezaré con una famosa. Érase una vez Temo enmedio del chacaleo de grabadoras en el Nido de Coapa, y uno de esos tinterillos le trajo a colación un tema polémico, tipo el golpe que le dio a Faitelson o algo así, a lo que el ídolo de Tlatilco contestó suplicante: "Amigo, por favor no le eches más leña a los lobos"... ¡WOW! Este filósofo del balón nos quiso decir algo tan profundo que me perdí en la primera curva o de plano es discípulo del Chapulín Colorado.
Va otra, (insisto no son exclusivas ni estoy descubriendo el hilo negro, pero se me antojó escribirlo). Estaba Temo un día rascándose sus "desos" fuera del entrenamiento águila y cuentan (esto me lo corrió mi amiga Ale Benítez) que se refirió a unas personas que no eran de su agrado, y lapidario soltó: "esos tres son un par de vividores", claro Temo, un vividor no llega a ser una persona completa, si acaso, si juntas tres armas un "parsito" porque no son tan humanos como el resto.
Una más, conocido fue el caso de la bronca entre Israel "Tochiro" López con el Temo. Mucha saliva gastaron estos pamboleros en agredirse y Blanco selló el tema argumentando la falta de estatura moral de su contrincante, o algo así, supongo quiso decir: "Ése es un enano de dos metros y medio"... Plop, Atiza, Reflauta... Lo que Temo quiso decir, es que la grandeza no se mide en centímetros y se puede ser un enano aunque se mida más que el Shaq, aunque en este caso su rival mide cuando mucho 1.60.
La última y nos vamos. Dicen por ahí que Temo, como buen líder, al mediotiempo de un importante partido que América perdía, quiso motivar al grupo y ubicarlo, por lo que se levantó de su lugar en el vestidor, caminó al pizarrón blanco del técnico y enérgicamente trazó con un plumón una gran letra "U". Ante la admiración de sus compañeros de equipo, abrió la boca para decir: "¿Saben qué fue lo que nos hizo falta?, ¿saben qué necesitamos?", esperó y tras una pausa trazó de nuevo la "U" y dijo: "UUUUUUmildad"... (Zas, sin palabras). Temo mejor sigue jugando futbol, que lo haces como nadie.

21 enero, 2008

Y sí... perdimos

La boca queda seca y entre el pecho y la espalda se arrastra ese animal llamado derrota. No hay derrotas dulces, sólo derrotas. Perder es perder y punto.

14 enero, 2008

Para que los Chargers le ganen a los Patriotas...

Necesitamos:
- Contratar a un conejo, hábil maestro del dos de bastos y uña profesional que hurte la sudadera mugrosa de Bill Belichick, para que se sienta sin su karma ganador y llegue lleno de inseguridad.

o

- Que llegue Diego Schoening con su caravana de Ace a casa de Belichick y convenza a su señora para que le deje lavar el trapo de la suerte y se despedace al contacto con el detergente.

o

- Que le paguemos a Giselle Bundchen para que seque a Tom Brady. Que se lo lleve a Los Cabos y no lo suelte hasta que se le hagan las piernas de hilacho.

o

- Que un antropólogo le encuentre un pariente regio a Randy Moss y eso lo haga inmediatamente un loser deportivo y que hasta le regalen su playera de Tigres o Rayados para que nunca vuelva a cachar un balón.

o

- Que Billy Álvarez sea nombrado de manera interina presidente de los Pats, sólo por este domingo. La vibra del cementero los llevará al fracaso irremediablemente.

o

- Que Javier Saavedra sea habilitado como esquinero en lugar de Asante Samuel, por lo que la maldición del pierde finales hará su efecto inmediato, sin dejar de lado que Vicent Jackson lo hará pomada en cuanto pase llegue por su lado.

o

- Que haya Luna Llena y Randy Moss organice una lunada con cannabis (que casi no le gusta) y que bien pacheco haga sus trayectorias, por las que seguro empiece en el Gillete Stadium y termine en el parque de los Medias Rojas solito aullándole a la de queso.


Todas estas opciones juntas o por separado serán enviadas a Norv Turner para su estudio, peero si a alguien se le ocurre algo mejor, hágalo saber a este blog al servicio de la comunidad.

13 enero, 2008

Y sí... ganamos

Ganamos porque Philip Rivers se portó como hombre por primera vez en cuatro años; porque con todo el backfield suplente, Volek se amarró un par de huevitos; porque Michael Turner sería titular en muchos equipos de la NFL; porque Andrew Pinnock se creyó Mike Alstott; porque aunque nunca le llegamos a Peyton Manning y lanzó a placer, nos tiene más miedo que un perro a un periodicazo, porque en su casa el lechero llegaba, se daba gusto con su mamá mientras don Archie andaba tratando de hacer que los Santos jugaran decentemente, y además dicho repartidor portaba un jersey con unos rayos y el apellido Fouts en la espalda. Somos más padres de los Manning que el mismo Archie.
Lo dije, podemos ganar, pero, ¿contra los Patriotas? También se puede, es más difícil porque el papá de Tom Brady se aseguró de que no cayera el sancho sandieguino en su casa y ese equipo está muy, muy cabrón, pero vamos a darnos el gusto de jugar ese partidito, al fin y al cabo para muchos estábamos muertos desde el 13 de enero.
He dicho.

08 enero, 2008

Ganarán mis Chargers

Sólo para que quede por escrito: San Diego le puede ganar a Indianápolis.
Si lo hace, no será por Norv Turner que llama jugadas de hace 15 años a la ofensiva, que funcionaban con Emmitt y Aikman y la gran línea ofensiva de los Vaqueros, pero que ahora todo mundo se sabe y sobe todo no tiene al gran Aikman.
Tampoco lo hará por Philip Rivers, que lanza como zurdo con polio, porque todos los equipos juegan a poner una caja de 10 defensivos esperando a LT, y obvio, le apuestan a que el dizque QB lance y la defeque, como eventualmente pasa. He contado más de 20 pases pantalla que han dado en la espalda, nuca, casco de LT, gracias a este manco con protesis. Me puede decir alguien, ¿qué habría sido de Marshall Faulk, Walter Payton, Emmitt o Barry Sanders si su quarterback tuviera una incapacidad genética para completar un pase pantalla? Pues le pasaría lo que LT, lo estarían esperando 10 caníbales para arrancarle la cabeza, porque además su coach tiene un playbook que provoca una ofensiva sin creatividad.
Si los Chargers ganan, ganarán porque los Manning son más hijos de los Chargers que de Archie Manning, porque Peyton ve el rayito amarillo y se caga, porque Shaun Phillips es grande, más grande que Merriman.
Ganarán porque la defensa y los equipos especiales salgan drogados (a veces sí lo han hecho, pero ya los castigaron) y porque Gates, Chambers, Jackson y LT eclipsen al peor QB de la Liga.
He dicho.

PD: Sí Luis, Terrell Davis también fue grande pero tiene rato sentado en un asilo y ahora no estamos hablando de eso.

02 enero, 2008

Como un post

Últimamente como que todo el mundo como que no deja de usar la palabra "como". Estoy como mal en eso de que como todo el mundo, pero como que los oigo, como por todos lados. Me parece como una falta como terrible de como de falta de vocabulario, pero como que también me puso como a pensar.
¿Cómo de dónde salen las como muletillas y cómo se como riegan y expanden entre la como descerebrización como nice, como fresa, como naca y como de todos?
El como dichoso como se lo oyes a todo como tipo de como personas, pero he como notado que como que sienten que eso les da como caché o como que se oye como padre y como culto, no sé, es como mi percepción.
Si dices que algo es como algo, es decir que no lo es, pero como ahora lo usan como un como conectivo extra, que como que ni une, pero como que confunde.
Es como el famoso demasiado, que es como mal empleado últimamente por tod aquel que como que se siente como muy propio para hablar y pasar saliva.
El "demasiado", yo como que lo entiendo como que mucho pero como para mal, si tienes como que mucho de algo que no quieres como tener es demasiado, pero hay quien dice estoy demasiado feliz, como que carajo, sería una bella figura retórica estar tan como feliz como ya no es soportable serlo, pero no lo usan así.
También es como el "te lo prometo", como que también es como mal empleado por mucho prófugo de la escolarización. "Te lo prometo que yo no fui", como que carajo otra vez, cuando prometes es porque te comprometes a hacer algo, no te puedes referir a algo que como que ya pasó, dices "te juro que yo no fui".
Pero bueno, no digamos de las como viejas que se como güeyean a la menor provocación, es decir que se dicen "no güey, fuiste tú güey", otra vez como que carajo, un güey es como un macho, no puede ser una mujer, una como mujer es un como hembra, sería en todo caso, una como vaca ¿no?
No quiero ser un como insufrible, como Greco Morfemo, pero, ¿no tengo como razón en esta como disertación tan como inútil?

11 noviembre, 2007

Soda en La Ciudad de la Furia

Gustavo, Charlie, Zeta y yo teníamos una cita en Buenos Aires el pasado 19 de octubre, pero les quedé mal. Ante tal falta de formalidad de mi parte (también estaban Simón, Alex y Belman anotados en la reservación, pero igual se pandearon por distintas causas) reagendé la reunión para el 9 de noviembre en Monterrey.
Eso de que al mismo tiempo haya sido la junta anual de Récord ahí mismo, fue una mera casualidad (sí cómo no).
El chiste es que mientras se desarrollaba la junta el jueves, yo daba gracias a los dioses por haber dado a Pablo la genial idea de conseguir boletos para todos y me imaginaba en el Universitario, sin habla ante tal espectáculo.
El viernes me desperté ilusionado como niño que espera la Navidad, pero primero había que entrarle a más junta hasta las 7 de la noche. Ni hablar, me levanté a las 7:30 y a las 8:10 ya estaba en el lobby del Radisson Casa Grande esperando a salir en una de las dos mega camionetas Van que el buen "Pebbles" rentó para movernos a los 25 convidados a la tertulia de planeación.
La primera embarcación salió sin mí rumbo al restaurante donde desayunaríamos, pero en la segunda me trepé y como un presagio de cómo quería terminar el día me fui hasta atrás. Como Mario y Alejandro Jiménez no bajaron a tiempo, apenas pusieron un pie en el estribo Caro y Dórica (a las que por nada del mundo dejaríamos) Pablo se arrancó sobre la avenida Lázaro Cárdenas. Éramos 11 desmañanados y la ruta indicaba que había que dar vuelta en "U" en el retorno de la esquina con Diego Rivera. Nuestro conductor así lo hizo, pero en eso empezamos a escuchar un "taca-taca-taca-taca-taca" que retumbaba en el ambiente.
Mi primer pensamiento fue "¿qué le pasa al coche, qué pisamos o qué? Pero no pisamos nada el ruido llevó nuestras miradas a la esquina de enfrente, a unos 15 metros de distancia, donde un auto blanco vibraba y ronroneaba. El ronroneo no era precisamente de gusto, sino porque desde una Cherokee un amigo empuñaba una metralleta AK47 y disparaba a un Charger 2008.
Otro trabajador del terror bien uniformadito con gorra, lentes oscuros y comando negro, no quiso quedarse sentado y con una AR15 caminó sobre el lado derecho del coche para rociar unas ráfagas.
Pablo no dejó de avanzar y el espectáculo cada vez quedaba más cerca para nosotros. Erika en la segunda fila de asientos, prudentemente pero llena de pánico, gritó "¡Dale Pablo, dale!", y Pablo le dio para avanzar pero eso significaba estar cada vez más en dirección de los 90 balazos percutidos. Calculo que estuvimos en algún momento a menos de 10 metros de los trancazos.
Daniel y yo como estatuas de terracota, no sé si movidos por el morbo o paralizados por el show, no dejábamos de movernos para no perder detalle desde la ventana trasera en la fila 5 del coche. Lety, en la tercera fila de asientos, nos volvió a la realidad con un "¡Agáchense!" y en eso me viré para ver en el interior del coche y los únicos que asomábamos la cabeza éramos Daniel y yo, aunque Edú tuvo la delicadeza antes de tratar de esconderse, de colgar la llamada telefónica que sostenía con su esposa con un gratificante mensaje de: "tengo que colgar porque aquí hay una balacera".
Alcancé a ver cómo Arantza abrazaba frenética a Dórica, cómo Caro se confundía con el tapete del carro, cómo Erica gritaba como desaforada, cómo Mariana en pleno contorsionismo se metía abajo de la fila 3, cómo Vera y sus 130 kilos se esfumaron sin dejar rastro, y en eso, me dispuse a guardarme yo también en el piso.
Antes de hacerlo todavía eché un ojo al Charger blanco cuyos vidrios se llenaban de hoyos, mientras los agresores, que parecían más de dos, se contorsionaban al ritmo de la trompetilla que expelian sus armas.
Ahí, por mi cabeza pasó "una bala perdida", y no es que como a Colosio me pasara un plomazo por el coco, sino que pensé: "¿y si nos da una bala perdida?" y me tendí en el costado derecho de la Van, pero no pasó ni un nanosegundo antes de que volviera a pensar: "pero si las balas de ese calibre atraviesan el metal, de cualquier forma no estoy seguro aquí", así que me incorporé para ver en qué iba el baño de bala.
Al asomarme vi cómo un sujeto de mezclilla y playera blanca con una metralleta más corta en la mano se subía a un Cavalier y viraba hacia donde circulábamos nosotros, por lo que lleno de prudencia y serenidad dije: "¡Ahí vienen!", lo cual provocó que la histeria en la Van estallara en lágrimas de las ahí presentes y hasta un ligero ataque de Erika que tuvo que ser apagado con unas cachetadas de Edú.
Finalmente nos alejamos del tiroteo y el Cavalier dio vuelta a la derecha, pero a los dos minutos me empezó a caer el veinte de lo que había pasado. En el momento no tuve miedo, nada, estaba absorto por el espectáculo y no reaccioné, pero una vez en el restaurante, contando a nuestros otros compañeros la odisea, me empezó a dar un dolor muy agudo en el costado derecho, abajo de las costillas.
Los calzones entonces se me hicieron de yoyo y me dio un miedo espantoso, mi respiración era agitada como si hubiera corrido el 10K de Nike sin entrenar (así lo hacen casi todos) y aprendí algo: el miedo duele y yo lo tengo ubicado en el costado derecho, abajo de las costillas.
Llamé a casa, me sentía un Millón de Años Luz, en la Ciudad de la Furia, mientras los Prófugos, como si nada, seguramente ahora desyunaban con la tranquilidad de quien ha cumplido cabalmente su chamba, al fin, no era nada personal.
Morris y Brenda, quienes llegaron al desayuno 5 minutos después en el carro de Paty entraron al buffet de comida mexicana impactadas.
Si nosotros habíamos sido casi parte del grupo de asalto, a ellas les había tocado ser del forense. Una como Quincy y la otra como CSI pasaron segundos después de que el conductor del Charger, Ernesto de Jesús Martínez todavía quiso arrancar el carro para evitar más balazos y se estrelló contra un camión de transporte público al otro lado de la calle donde los dejamos nosotros.
Cuando la Morris y Brenda pasaron, Martínez expulsaba bocanadas de sangre con la cabeza hacia atrás del respaldo del coche, mientras Juan José Rojas, lleno de sangre, pero sin balas en el cuerpo sentado en el asiento del copiloto esperaba que alguien llegara a ayudarlo y al mismo tiempo se quitaba de encima las bolsas de aire del coche.
La visita a Monterrey terminó siendo como un bonito tour turístico por la Chicago de 1930 que dominaba Al Capone y combatía Elliot Ness.
Cada uno teníamos nuestra versión y la apocalíptica anécdota nos acompañó todo el día, no hablábamos de otra cosa, hasta que llegó la hora de ver a Gustavo, Charlie y Zeta, porque en ese momento nos fuimos al Uni a ver cómo empezaba la gira mexicana del "Me verás volver".
Las Imágenes retro de lo sucedido se mezclaron con todas las rolas, mi garganta terminó supurando como si un gato se hubiera metido de reversa en ella, y de vez en cuando desde ahí recordaba lo que había visto en las noticias en la tarde, que el agredido era un zar de los casinos y que el muertito era su chofer, de quien me acordé en Fue y No existes, parece de mal gusto, pero todo lo relacioné con la ejecución, pero a pesar de todo la ejecución que más valió la pena fue la de mis amigos argentinos en el escenario.
Espero que la próxima junta de planeación en un lugar más seguro y traquilo como Bagdad, Kabul o Gaza, para no tener que ver Lo que sangra.

31 octubre, 2007

Para llorar


Seguro ya llegué muy tarde a este tema, pero me tocó y me tocó muy fuerte. Entre vetos, rumores y familia, casi no me entero de nada, sólo sé qué técnico dirige a qué equipo y que contra los pronósticos (literalmente) colidero temporalmente la quiniela de medios de Récord, empatado con Raúl Orvañanos y mediotiempo.com. Por todo esto, no había tenido la oportunidad de enterarme bien sobre la historia de Paul Potts.
Explicar quién es este inglesito que tiene mi edad (37) carita de menso y una cita pendiente con el ortodoncista, creo que está de más, porque creo que al día de hoy (31/oct/2007) yo era el único ser en la tierra que no le conocía la cara. Pasó que hoy cuando me convertí en el visitante número 243,168 de un video de Youtube donde está la primera audición de Paul, de no ser porque la niña de mis ojos le hizo al castor para construir un dique, habría entrado a la junta editorial de las cuatro y media con los ojos rojos como si el marido se me hubiera ido a la guerra.
No sé, ni entiendo un carajo de ópera, es más, escuchar a Domingo o Carreras o Pavarotti (por separado) nunca me había conmovido así. Ya sé que muchos dirán: "este wey ya está dándolas, de todo llora", pero creo fervientemente en que el arte se siente, te provoca, te mueve, no es necesario saber quién fue Giacomo Puccini para que te camine por dentro ese torrente que es la música.
Sólo porque por ahí habrá alguien que haya tenido un último mes más atareado que el mío, haré un resumen de 150 palabras de lo que sé de Paul Potts.
Un día se presentó como vendedor de celulares a las audiciones de una cosa llamada Britain's got talent y dijo que iba a cantar ópera. El cruel juez Simon Cowell (un ácido personaje que le dio rating a American Idol), Amanda Holden y Piers Morgan llenos de hartazgo e incredulidad se aprestaron a escucharlo, y de la boca de este güerito, gordo, no muy alto, medio "cabage patch" salió un fragmento de Nessum Dorma. A los tres escudriñantes jueces se les hicieron de yoyo los calzones (Amanda lloró), lo mismo que a 2 mil inglesitos en el auditorio Wales de Cardiff. Eso fue en marzo y en junio Potts ganó el concurso. Ahora ya grabó un disco bajo la tutoría de Simon (si por algo el changuito este gana 56 millones de libras esterlinas al año) y ya hasta vino a México a presentar su CD. Y yo casi chillo.
Ignoro si es la historia que lo rodea, incluso hay quien dice que era cachirul porque estudió canto y hasta había participado en puestas amateurs, lo que sé y me interesa es que este hombre con consistencia de panqué, que más parece oficial de una oficina de correos que voz del Belle Canto, tiene algo y creo que es algo grande.
Reto a los que ya no se conmueven con nada, Belmans y forenses del mundo que han perdido la humedad en los de ver, que le echen un vistazo a esto a ver qué sienten.
http://www.youtube.com/watch?v=sxOytYLlhiQ

08 octubre, 2007

La zorra de Fox

Leí esto en Reforma, a ver qué les parece:

Tres funcionarios trabajan para la Fundación Vamos México, pero cobran en la Presidencia de la República.

Se trata de Alfredo García Padilla Fernández, quien es director de la fundación que creó la ex Primera Dama Marta Sahagún; Alejandro Olalde López, coordinador de programas institucionales de Vamos México, y Tania Castillo, vocera de la institución.

García Padilla ingresó hace unas semanas a la nómina de la Presidencia y cada mes recibe 119 mil 670 pesos como "Director General de Apoyo al ex Presidente Fox".

Alejandro Olalde López, con cargo de "Subdirector de Área" en Los Pinos, es el coordinador de los programas especiales de Vamos México, según la página de internet del organismo, y reporta que su correo electrónico es: "olalde@vamosmexico.org.mx".

Para los que creen que los rateros sólo están en el PRD. No se necesita salir en un video con una maleta llena de dólares para ser un deshonesto. Y por cierto, ¿por qué permite esto Calderón?, o ¿nos va a salir ahora con un spot como el del gasolinazo diciendo que que él no fue?

Papito


¡Me encanta Miguel Bosé! No soy niña ni nada que se le parezca, pero Miguel Luchino Dominguín Bosé es algo que muchos se dicen hoy, pero que pocos lo son: un artista.
Para algunos, el que yo sea una persona que se autoproclama Generación Iron Maiden y que además confiese que este español nacido en Panamá hace 51 años me parece genial, puede ser contradictorio, pero para mí es de lo más natural.
No tuve ningún empacho en estar en la fila F asiento 1, junto a Cyn que estaba en el 2, del primer piso del Auditorio Nacional bailando al son de "Seré tu amante bandido, bandido, corazón , corazón malherido, me perderé en un momento contigo, auuuuuu por siempre, seré tu héroe de amor".
Hoy en día cualquier monito o hetaira que sale en la tele es distinguido por el populo con el apelativo de "artista" y los que de verdad lo son, parecen ya no caber en esa tan devaluada etiqueta. Decir que Timbiriche y Bosé son artistas, es como decir que una rata apachurrada enmedio de la carretera y un filete mignon entran en la categoría de manjar, cuando mucho son comida, una para paladares exigentes y la otra mejor, ya no digo.
Tolero los gustos musicales y en general la ideas ajenas, y no me meto con las creencias de la gente, con los únicos que me he metido es con Timbiriche y con el Flack, pero ellos son un caso aparte.
Volviendo al Papito, que ¡cómo jotea!, pero ¡cómo canta!, ¡cómo interpreta!, podría parecer a ojos de muchos que entra en la categoría de música pop-carne de cañón de los 40 Principales, pero su nivel es mucho más allá de eso.
Entre los gritos de unas 8 mil 900 féminas llenas de furor uterino ahogado en un grito cada vez que el Hijo de Dominguín plegaba la cintura o blandía la cadera, unos mil esposos, novios, fans, bailábamos al mismo tiempo, sin un dejo de envidia, celos o pudor por parecer menos hombres.
Una verdadera prueba para la misoginia es intentar resistirse a caer en manos de Bosé cuando
entona "Los Chicos no lloran" y fue precisamente en ese momento cuando me di cuenta, que como una viuda sin herencia, irremediablemente una canción sí y otra también, mis párpados contenían el desborde de su inundación.
Desde que nacieron mis chaparros hermosos, me he vuelto un chillón, un chillón contenido, pero un chillón. Cualquier escena cursi donde haya un niño o cualquier escena real de un niño sufriendo me conmueve y me hace tener que buscar un foco con la mirada para no tener que limpiar el líquido salado de mis mejillas.
Tengo corazón de pollo, pero muy, muy de pollo. Si hablo de Ari o Darío me quiebro, lo mismo de orgullo por decir que hacen algo bien, que de preocupación cuando hablo del esfuerzo que hacemos porque en casa todos lleguemos a charlar un día fluídamente.
Con Bosé no fue la excepción y desde "Morir de amor" hasta "Si tú no vuelves", pasando por "Amiga", "Linda" y "Te amaré" los ojos se me rozaron y eso que no soy muy dado a la solemnidad ni al sentimentalismo barato.
"Reivindico el espejismo, de intentar ser uno mismo, ese viaje hacia la nada, que consiste en la certeza, de encontrar en tu mirada, la belleza"... Tssssssssssssssss, ahí con la letra de Aute, como si tuviera escarlatina toda mi piel se hizo de gallina, lo bueno es que para calmar un poco a mis incontinentes ojos, luego marché con "Partizano" y me convertí en Rafa Sánchez para hacer la segunda a Miguel en "Manos Vacías", porque modestia aparte mis agudos en "no acostumbro a perder, pero pierdo por placer, y es el juego el que me da la vida", son mejores incluso que los del cantante de La Unión.
Que El Ruso ya dirige el Nido, que no me dirige la palabra porque su papá no lo deja, ni que ocho cuartos, eso me tiene sin cuidado y hoy me dedico al Papote Bosé, al cual la palabra Papito ya expropié y la dejo en el aire para que un día me la diga Darío y ahora sí, con el perdón del Bandido los chicos sí lloren.

26 septiembre, 2007

Chente, ¡eres mi ídolo!

¿Cuánto son unas 242 hectáreas? Mientras venía en el taxi que me llevaba a recoger mi coche descompuesto en Héroes de Padierna a las 3 de la tarde con un tráfico de pesadilla, me vino esa pregunta a la mente.
El prócer de la democracia, héroe de esta Nación, (ya le iba a decir don, pero don mi abuelito, no este charro monta perros), el tal Vicente Fox, según una buena nota de Reforma, tiene un ranchito de 242 hectáreas. No está mal comparado con mi departamento de 80 metros cuadrados.
Esas mugres 242 hectáreas en San Francisco del Rincón esquina con no me importa porque saliendo del DF todo es Cuautitlán, son algo así como 2 millones 420 mil metros cuadrados. Chente y la Mafafa Musguito que tiene por grillete y castigo en esta vida, me sacan algo así como unos 2 millones 419 mil 920 metros cuadrados de propiedad, con otra pequeña diferencia: en mi depa la única tierra está en una maceta con una "cuna de Moisés" y en una palmerita de sombra muy coqueta.
Supongo que a mis 37 no puedo aspirar todavía al bienestar económico que ha acumulado un hombre de más de 60, pero tampoco me interesa ser tan rico, pero el ocio me llevó a seguir haciendo cuentas, para no ver cómo el taximetro iba ya en 48 pesotes antes de incorporarnos al Periférico, me hizo calcular que si una hectárea (poca cosa para el cultivo de maíz porque si nos va bien en México sacamos media tonelada de maíz de ahí, mientras un "farmer" gringo sacará unas cinco) son 10 mil metros cuadrados, entonces si el terrenito de los Fox fuera un cuadrado perfecto, mediría algo así como un kilometro 557 metros por lado, nada mal.
Ahora que la revista Quién publicó fotos del ranchillo, muy honestote como es don Chente rápido y sagaz que es el hombre, (porque no hay ser en este mundo más hábil para hacer una pendejada que él) subió sus declaraciones patrimoniales a la red.
¡Eso mi Chente! ¡Qué pantalones! El único "asegún" del bisne es que el terrenito de 2 millones 420 mil metros cuadrados, dice que tiene un precio de 300 mil, no dólares, no euros, no libras esterlinas... de pesotes.
¡Caray! ya llegue por el coche, ya me espera la grúa y se me olvidaron las llaves del Ikon en la casa, ¡me quiero morir! Y ahora que lo reflexiono yo pagué 300 mil pesos de enganche por mi patrimonio lleno de humedad, y todavía me faltan por pagar 600 mil luego de año y medio de "cómodas" mensualidades. Me cae que no soy pobre, lo que pasa es que no sé comprar como Chente o ¿será que en Guanajuato la lana rinde más? a 12 centavos de peso el metro cuadrado(así son los precios en San Pancho) me compraba fácil el Bosque de Chapultepec, qué tonto he sido.
Muchos dicen que Fox fue tonto, pero no ratero... para algunas cosas sí lo fue pero para otras me quedan mis dudas.

23 septiembre, 2007

Adorador del pirulí (IV y última parte)

Mis trabajos bizarros tienen una cumbre, un oscar, un tope que creo que jamás será superado: el Festival OTI.
¡¡¡Para-papara-papapá-papara-papa-parapapara-pará-pará-paraaaaá!!! Los Hermanos Zavala, con uno de ellos particularmente maquillado como PeeWee Herman, en vivo interpretando el intro del festival de la canción a todo lo que daba, ¡qué momento!
Uno de los foros de Televisa San Angel, pletórico, lleno de fans hambrientas de aplaudir, echar porras y vitorear a Raúl Velasco, no importa que sea sólo una eliminatoria previa a la gran final, donde cuatro de los 10 de ese día avanzarían.
El nervio se siente en el ambiente, los fans se voltean a ver retadores. Fernando Riba, María del Sol, María Medina, Laura Flores, cada quien tiene su gallo, es la guerra. Y nosotros ahí enmedio con una gruesa de claveles rojos con nuestra pinta de rockeros ochenteros, llenos de pena y angustia.
Nuestro trabajo como "promotores" musicales nos llevó a repartir volantes de conciertos de Tania Libertad, pósters del disco de la Selección 1986 con los "gustados" temas "La Ola Verde" "El equipo tricolor", también colgamos mantas de conciertos de Laureano Brizuela, organizamos un par de conciertos de Luis Miguel y uno de Gloria Trevi (con todo y taco de ojo con sus coristas que gracias al buen ojo del maestro Andrade eran unas diosas), pero nunca hicimos algo como lo que tuvimos que soportar esa noche.
Nuestra misión, y no podíamos rehusarnos a cumplirla porque era encomienda de las "madrinas" de nuestra mafia Jade y Nora, era por unos cuantos pesos extras ser la barra oficial de Víctor Iturbe "El Pirulí" en la eliminatoria.
"El Faz" consiguió una conveniente alianza con las seguidoras de Fernando Riba y en su turno acuñamos el grito de "Arriba, Riba" como estandarte de batalla. En realidad nos veíamos muy raros entre ese enjambre de gatunas seguidoras y uno que otro chotito, porque "El Faz" era una versión adiposa de Dee Snyder; Simón era como un Duran-Duran menos glamoroso; "El Gueiro" (deformación surgida del apodo Alligator) era un fresita de top sailers, suéter tejido estilo Flans (hasta la rodilla) y cabello chino con una coleta; "el Chezner", un hombre que a pesar de sus 20 años aparentaba unos 35 por su gordura y calvicie, y yo, que parecía guitarrista de Luzbel con playera de Metallica.
No encajábamos, pero eso era lo de menos estábamos compitiendo, no nos espantaban los Feliep Gil, ni los Sergio Esquivel, ni las Eugenia León, "El Pirulí" era nuestra bandera y la defendimos con gallardía.
Llegó nuestro turno, el último de la noche por cierto, y nos dispusimos a la epopeya pirulesca. Nos dividimos tres arriba en la tribuna y dos abajo, a nivel de "cancha". Era muy importante que se vieran los claveles rojos mientras don Víctor salía en TV, sino no nos pagaban.
Simón y "Chezner" se fueron al piso, mientras "Gueiro", "Faz" y yo en esas épocas apodado "Árbol" nos apostamos en lo alto.
Simón pidió permiso al floor manager para lanzar unas flores a un cantante, a lo que el sujeto contestó burlón: "pero si sólo falta el Pirulí", y acto seguido todos los camarógrafos y jalacables comenzaron a chiflarnos y burlarse de nuestras "preferencias". "Chezner", hombre de mundo, dijo, "'Cheimen' (contracción chezneriana de Simón) no les hagas caso" y empezó a sonar el requinto del maestro "Chamín" Correa y después la voz de Víctor Iturbe.
Fueron los tres minutos más largos de nuestras vidas, fans y no fans, salvo las aliadas de Riba, se rían de nosotros o por lo menos así lo sentíamos en ese momento y como dice Intocable, "todo para qué".
Después de todo, "El Pirulí no pasó a la final y el esfuerzo de aventar una gruesa de claveles no tuvo efecto.
Poco menos de un año después, volvimos a saber del insigne cantante de "Verónica". El 29 de noviembre de 1987 fue asesinado según decía la vox populi: Víctor Iturbe murió de siete balazos en el pirulí. lo que nos trajo nuevamente un trabajal horrible, porque ahora nos mandaron en Polygram a surtir pedidos por la desmedida euforia por su música, luego de su muerte. En fin, pobre Pirulí siempre nos lleno de chamba ingrata, pero cuando lo oigo, otra vez me dan gans de aventarle claveles de pura nostalgia.

18 septiembre, 2007

¡Tómenla!

Tal para cual: López Doriga junto a Pati Chapoy; Alatorre al lado de Pedrito Sola; Ferriz de Con hombro a hombro con Daniel Bisogno; Ana Vinocour en sintonía con la conductora de Historias Engarzadas (perdón pero no me sé su nombre, mejor pregúntenme el nombre de un cantante de El Recodo), en fin la crema y nata de "nuestro periodismo", las pirujas de las concesiones y las nalgasprontas de las frecuencias, reclamando respeto a la "democracia".
Más allá de sus desinteresadas reclamaciones, de su hilarante propuesta de un referéndum, de su profunda preocupación por dónde irán a parar los miles de millones de pesos de nuestros impuestos que ya no se van a gastar en spots que sólo descalificaban al prójimo, más allá de todo eso, el bonito grupo de personalidades que se juntó fue como para guardar la foto y enseñársela al "Teacher" o a Ciro cada vez que se pongan esas largas batas blancas con las que acostumbran darle clases de moral al mundo.
Fue una chulada verlos irse sin referéndum, muy unidos y con el dictamen de reforma electoral entre las piernas.

PD: No vi ni a Loret ni a Brozo, no sé si se rehusaron o se salvaron, pero ya pueden presumir de algo.

17 septiembre, 2007

El espía que nos violó o sólo nos faltan dos cosas: coach y quarterback

Dicen por ahí que un buen coach toma a su equipo y te despedaza, pero un gran coach puede dirigir a tu equipo y despedazarte mientras tú diriges al suyo.
Bill Belichik es un gran coach, si pone o no cámaras hasta en el baño no es relevante ni con James Bond de nuestro lado ganábamos, les aseguro que podría el próximo fin de semana dirigir a los Chargers y con ellos ganarle a los Pats en Foxboro.
Con esto no digo que sea el único factor que hizo que CSI y Quincy (para los más entrados en añitos) llegaran por los Cargadores. Los forenses encontraron un cadaver que lo mismo murió ahogado, quemado, de 20 balazos, ahorcado, apuñalado y con un una sobredosis de nembutal en la panza, todo al mismo tiempo.
El plan de juego de Belichik fue perfecto, pero no fue para ver quién le puso la multa de 500 mil dólares para él solito, sino para cobrársela al primero que se le atravesara.
Me encantaría seguir hablando de lo buenos que son los Pats, pero por el momento es un tema que me irrita, por lo que más bien escribiré por qué creo que los Chargers están tan mal, lo cual me deprime, pero a lo mejor escribiéndolo se vuelve una catársis y se me pasa más rápido.
Primero, en orden de llegada. El gerente del equipo A.J. Smith ha tomado decisiones muy buenas junto con el extinto panzón, John Butler, como la de dejar pasar la oportunidad de tener al protagonista de Amores Perros, Michael Vick, y tomar al más fino corredor de toda la historia, LaDainian Tomlinson, ¡bravo, genial!, pero sus errores han sido también muy grandes. ¡Cortar a Rodney Harrison! Me pueden decir ¿cuántos profundos como Harrison hay en San Diego actualmente?, ¿cuántos hay en la NFL? Ok, no me clavo, pero cortar a ¡Junior Seau!, no sé si vieron anoche que el polinesio ése fue titular casi todo el tiempo para Nueva Inglaterra, que casi llamaba las jugadas defensivas desde adentro, que impidió con una tacleada maestra que anotara LT, bueno creo que sigue jugando y muy bien.
Sin apasionamientos extremos, a Junior lo suplió Donnie Edwards, líder tacleador del equipo y capitán, pero AJ Smith, ¡lo cortó esta temporada! y en su lugar jugó ayer un amigo de apellido Dobbins que es tan efectivo contra la carrera como Calderón contra la inflación (desaceleración dirán los azules).
El colmo es que el malhecho, que ni estirar el brazo puede, cuyos testículos se reducen a frijoles en cada juego, llamado Philip Rivers sea nuestro quarterback. Es como darle el país a Fox (¡ah chinga! eso ya pasó), es como meter a un chivo en una cristalería, es como dejar que Marta Chapa restaure un Dalí, es como darle a Sari Bermúdez el Conaculta (eso espero que haya sido un mal sueño), es como poner al Maza Rodríguez en la central del Tri, es como si le dieras los Olímpicos a Monterrey... total es como poner a un carnicero a hacer una cirugía de córneas.
Rivers va a romper mi corazón algún día, pero peor aún, el cutis de porcelana de la NFL, Mr. Norv Turner me va a hacer pasar un coraje cada semana. Es más audaz una monja josefina en el vaticano que este señor al frente de mis Bolts. Uno de los equipos con más talento en la Liga, tiene de head coach a un huevos tibios y creo que hasta Jacinto Licea le sacaría más provecho que este clon de Freddy Krueger.
Lamentarme no servirá de nada, la mentárselas tampoco. Ellos cobran como si nada, ni me conocen, ni en su país vivo, si se me hace un erizo el hígado ellos comen igual, yo no sé para qué me enojo. Bueno, sí sé, porque los aficionados de hueso colorado nos morimos con nuestro equipo, con él sí, pero no tengo pensado morir por él.

11 septiembre, 2007

Del Batey a Tamuín (Tercera parte)

Trabajos bizarros o lo que es lo mismo para comer hay que hacer (casi) de todo.

2.- Fotógrafo campesino
Mi servicio social de la carrera de comunicación lo hice en la Confederación Nacional Campesina, brazo rural del PRI, y no es que en la universidad fuera un podrido priista, pero sí busqué mercenariamente un servicio social donde pagaran, y sí, por 500 pesos al mes vendí mi alma a Luis Donaldo Colosio, entonces líder del tricolor.
Maximiliano Silerio Esparza era nuestro líder, pero en realidad yo trabajaba para el diputado, Hugo Andrés Araujo, compadre de Carlos Salinas de Gortari y amigo de Muñoz Rocha.
Ahí me di de topes con el periodismo mexicano desde mi trinchera en el área de comunicación social. Conocí de cerca al chayo pero nunca le di la mano, pero eso es materia aparte, mi trabajo bizarro, por más fascinante que parezca hacer boletines para la fuente campesina, vino después cuando ya como empleado no como servicio social, pasé por momentos a las filas de las campesinas Chanel.
Estas féminas encopetadas vestían dos veces por semana huipiles tipo Beatriz Paredes con bolsas Prada, y el resto de la semana modelitos de alta costura que acompañaban con un rebozo de seda. Eran las esposas del Comité Ejecutivo de la CNC: unas campesinas cuyos únicos animales de corral eran unos hijos malcriados y anorteñados.
Estas primeras damas, como todas las primeras damas de este país (las de los gobiernos, las empresas y los periódicos, incluidas las que creen que lo serán y no se dan cuenta que el susudicho batea chueco, es misógino, no gasta ni en papel de baño, porque vive en en el edificio del diario, ah, pero esa es otra historia) se creían dueñas de la chamba de sus viejos y "sentían un fuerte compromiso con las causas nobles y sociales de este país".
Pues la mera-mera vieja del diputado Araujo, ya entonces líder cenecista, me agarró de su fotógrafo oficial. Primero, lo cual disfruté mucho, me puso a hacer un catálogo de maravillosas artesanías de todo el país con la idea guajira de crear una gran empresa que las comercializara en todo el mundo. Lo hice y quedó muy bien, y miren que no soy un Joel Zamora de la lente, tengo las orejas en su lugar y a pesar de eso hago mis fotitos.
El problema vino después. En una gira por la Huasteca Potosina, fuimos a un impresionante lugar llamado Tamuín, justo dentro de esa mancha verde, a un lado de Ciudad Valles a horas y horas de San Luis Potosí.
Las señoras huastecas inmediatamente me cayeron bien. Curiosos seres medio redondos de no más de 1.50 metros de altura, envueltas en vestidos enormes y coloridos, peinadas con trenzas que les duplican el tamaño y que no hablan ni una palabra de español.
Me dejaban que les tomara fotos a sus hijos entre las inmensas raíces de los árboles que cada dos pasos dominan sus tierras. Ahí, la señora Araujo prometió solemnemente invitarlas un día a la Ciudad de México a pasar unas vacaciones, pero inmediatamente que brincan sus maridos y que dicen, "no, estas mujeres no pueden dormir ni una noche fuera de la casa" (pus sí, no vaya a ser que un chilango se las baje).
Confiado regrese al DF pensando que nunca volvería a ver a las huastequitas, pero ¡Oh destino!, nos volvió a juntar. Resulta que la esposa del H. Líder consiguió el permiso de los maridos con la condición de salieran en la madrugada de sus casas y que volvieran en la otra madrugada, con lo que ya no sentían que se habían ido a echar a un petate ajeno.
Así es que llegaron las huastecas, y la campesina Chanel número uno me encomendó ser el fotógrafo, guía de turistas y espiritual de 30 indígenas sueltas en el defectuoso.
La misión tenía un tour inverosímil: CNC, Zócalo, Centro Médico, Cámara de Diputados, Pirámides, Basílica y Polanco... ¡en un sólo día!
Pues ahí me tienen organizando lonches, camiones, porque también las Chanel fueron al tour.
Desde las 5 de la mañana llegaron mis invitadas, que me recibieron entre persignadas y risas tipo India María, muy tiernas todas. La más joven tendría unos 15 años y la más vieja unos 180, una bolita de 1.20 de trenzas largas, largas, largas que no emitía ningún sonido más que cuando huaracheaba para caminar.
De volada hicimos un pisa y corre entre CNC, Zócalo, Centro Médico y Cámara (donde eran vistas como bichos raros). El sistema era llegar decirles, aunque no me entendieran mucho, dónde estábamos y qué se hacía ahí y luego las fotos grupales e individuales con la lideresa.
De ahí a la Basílica en chinga. Eso sí, escoltados por patrullas y todo, porque sino el tráfico nos hubiera matado. Como en cada escala, me bajé del camión y ayudé a bajar una por una cada campesina, de las reales y de las fashion, luego comencé a contar la historia de la Basílica caminando al frente del grupo, ya en la explanda previa al atrio, de repente me quedé hablando solo, cuando giré la cabeza no vi a ninguna. ¿Las perdí?, ¡me las van a cobrar como si fueran bailarinas checas!, ¡sus maridos me van a lapidar en la microplaza de Tamuín!, pero por fin respiré cuando bajé la cabeza ¡poc!, las vi a todas de rodillas rece que rece, avanzando como tortuguitas hasta la iglesia.
Tardamos como una hora en llegar, ninguna se atrevía ponerse de pie frente a la Morenita y mucho menos darle la espalda. Iban en trance.
De regreso en el camión, a destapar lata por lata del refresco porque las santas señoras no se animaban a hacerlo por si mismas, bueno, la primera vez, porque una vez en confianza, las abrían y festejaban el hacerlo como si hubiera metido un gol el Cachorros de San Luis.
Nos encaminamos, con todo y patrullas, hacia las Pirámides, ahí afortunadamente todas en dos patas avanzaron hasta la del Sol y la admiraron desde abajo, atónitas.
Mi pecado fue decirles "¿quieren subir?" porque todas quisieron, pero no podían hacerlo todas sin ayuda. En total subí la pirámide cinco veces, en cada viaje como una zarigüeya cargando varias huastequitas que se me aferraban como koalas, incluida la venerablede 180 años.
Una vez arriba, a tomarles la foto del recuerdo y a espantar a los pinches gringos que a huevo querían tomarles fotos como si fueran joyas arqueológicas vivientes. Eso me enojó mucho, pensaban que estaban en un parque temático y que las huastecas eran botargas tipo Mickey Mouse para el disfrute de los turistas, y no, ellas eran turistas.
Con la lengua de fuera me subí al camión y mis huastequitas, en premio, me cantaron una canción por haberlas ayudado. Contra todos los pronósticos estábamos en Polanco a las 7 de la noche y era curioso ver cómo las marías que vendían pepitas en la calle se admiraban de ver bajar de camiones con aire acondicionado, a unas iguales a ellas pero ataviadas con gorras rojas y cocas en la mano.
Ya encarrerado el gato las metí al metro, ese que tiene unas escaleras eléctricas gigantescas. Toda una odisea, nunca me imaginé que alguien le tuviera miedo a unas escaleras automáticas, pero era lógico, nunca habían visto algo así en su vida. Pues ahí te voy, y subí una por una, del brazo a cada señora a las escaleras. Sus risas se oían con eco en toda la estación, era como el Batman The Ride para ellas. Luego a comprar los boletos, su asombro reapareció con los torniquetes. Maravillosas las viejas. Ver llegar el metro a través del túnel con ellas fue como ver un ovni, y cuando se subieron se sentían como Neil Armstrong.
Pero todo lo bueno termina y de ahí las tuve que despachar con sus maridos, no sin antes llevarme una porra, que si he de ser sincero me conmovió. Llegaron antes de que amaneciera a Tamuín, pero fueron mías todo un día, sólo mías.

10 septiembre, 2007

El negro José (segunda parte del Negrito del Batey)

Gracias a los comentarios escritos y no escritos sobre el Negrito del Batey, he resuelto que trataré de aplicar lo que se supone que sé hacer y por lo menos por lo que me pagan, y editar mis textos para que no sean gigantescos e ilegibles.
Me quedé en la última entrega en mis trabajos más bizarros y retomo la cuenta en el tercero:

3.- Pintor de canchas de basquetbol
Corría el año de 1984 o 1985, no lo tengo muy claro, pero de sólo recordarlo me arden las rodillas.
Mi tío Nacho (nada que ver con el del jabón), un estudiante que dejó trunca la carrera de arquitectura, no sé cómo diablos le hizo pero ganó la licitación para un trabajo en el DDF. Se trataba de pintar las canchas de basquetbol del Deportivo Guelatao, del Plan Sexenal, del Juan de la Barrera y del Palacio de los Deportes, tarea para la cual fuimos reclutados: mi hermano Nacho de 16 años, mi primo de nombre Nachito e hijo de tío de 11 añitos y mi otro primo, Juan Carlos de apenas 9. Luego se nos sumó mi primo Richie, él sí mano de obra legal de 27 años.
Para no extenderme mucho contaré que pintar una cancha de basquet, por lo menos en la técnica de mi tío era algo más o menos así. Él trazaba las líneas transportador, compás de maestro con gis y reglota, luego tendíamos con martillo y clavos unos hilos para seguir esos trazos con cáñamo. Hasta ahí todo parecía sencillo, pero luego venía lo bueno: cubrir con masking tape cada uno de los lados de cada línea que cruzaría la cancha.
Esto, obviamente, de rodillas, muy derechito sin salirse de la raya. Traten de rodear una cancha de basquetbol de rodillas y luego cada raya que la cruza, es casi como querer pagar todos lo pecados de tu estirpe en la sola exposición.
Mi buen tío, también tuvo la gran idea de proponer que además de las cancha de basquet, se pintaran rayas para una de volei, otra de futbol de salón, además de las letras PRODDF y Centro Basquet en la base de las canastas. Entonces el esfuerzo se triplicaba o cuatruplicaba.
El proceso seguía con el pintado (de colores) de cada línea sin salirse del masking, luego retirar el masking de cada línea y después el retocado y limpiado de cada gotita que se hubiera escurrido por ahí.
Aquí se dice fácil, pero para hacer eso pasaban cuatro o cinco días en los que mi empleador, pobre muy pobre, no tenía ni para comprarnos una torta y mi papá nos mandaba sandwiches para todos. Eso se repitió en cada sede, en total 20 días de trabajo por los que recibí como 2 mil pesos, que no me sirvieron para curar las manos agrietadas por el tinher que me tenía que echar todos los días, ni mucho menos para el dolor de rodillas.
A mí me fue bien porque me pagaron, claro después de dos meses, cuando mi tío pudo cobrar el trabajo con la burocracia local lo que le fue muy lucrativo, porque cuatro niños y dos adultos hicieron la chamba de por lo menos 10 expertos maestros pintores. Pero a mis pobres primos, mi tío les descontó de su sueldo, una maceta que rompieron por correr en su casa, un bote de pintura polyform (carísima) que voltearon cuando echábamos la clásica cáscarita de "ñil" con bola de masking (durísima) al término de la faena, y por supuesto el bote de tinher especial polyform con el que se borraron las manchas de la pintura derramada.
El basquetbol me gusta mucho pero cada vez que me paro en una duela no puedo evitar pensar: "qué chinga para el pobre wey que pintó esto", conciencia gremial pura.


PD que no tiene nada que ver con las chambas
El otro día en la TV vi las escenas de una entrevista que le hacía el pseudopensante René Franco a los ídolos del Flack, los Timbirichos, y no pude evitar reconocer el increíble parecido que tiene ahora Erik Rubín con Sergio Esquivel, aquél cantante del OTI (éxito: Un tipo como yo), está tan acabado que al final pensé que Segio Esquivel nunca estuvo tan indignamente jodido y creo que Rubín se parece más ahora a "Polillita", el patiño que recitaba del extinto Paco Stanley.

04 septiembre, 2007

El negrito del Batey (Primera parte)

Primero, este blog no agredirá, por esta vez, al Flack.
Ahora sí, al tema que me atañe. Como fiel seguidor de las teorías del "Negrito del Batey", creo fervientemente que el trabajo lo hizo Dios como castigo.
Pero, infelizmente (como dice Pelé), la parte de la teoría bateyana que obviamente no he podido seguir y que por ello ojalá me perdonen algún día la Sonora Matancera, Alberto Beltrán y don Medardo Guzmán, es aquella de que el trabajo se lo dejo todo al buey, porque en mi vida el buey que ha trabajado soy yo.
Qué más quisiera yo que estarme rascando el tuch hasta que me salga sangre (Tuch: ombligo en maya, para los malpensados que creyeron otra cosa), pero nací pobre y aunque iba para rico, en el camino me descompuse.
Dicen por ahí que el trabajo dignifica, eso seguramente lo dijo uno de esos weyes que "trabaja" en una ONG en algo sí como salvar los puffins (que por cierto en Islandia se los comen como gallinas, según me contó mi amiga Susanita, que háganme el favor, fue a una boda hasta allá y comió de estos pajarillos que bien podrían haber sido la mascota de alguna olimpiada), pero claro, como ellos no trabajan, sino más bien buscan qué hacer con su tiempo libre, no entienden el sentimiento de los que tenemos que talonearle para vivir.
Afortunadamente tengo unos 16 años haciendo algo que me gusta y para lo que soy competitivamente bueno, que me ha servido para llevar el sustento a mis pollitos. Pero por puro ocio haré mi ranking de los cinco trabajos más folclóricos que he desempeñado, desde los 10 otoños en que me dispuse a empezar a pagarme desde los útiles hasta mis vacaciones.

En orden invertido para ponerle emoción:

5.- Empacador en la Conasupo de Universidad y Uxmal.
Ahí donde hoy se levanta el concurridísimo restaurante con chupes, Don Camilo, estuvo una tienda Conasupo, fundada por ahí de 1980. Donde hoy está el asador y las primeras mesas, estaba la oficina del gerente de nombre José Luis Rodríguez, a quien por supuesto le decían "El Puma" y quien ahora es el que lleva a los mentados Asociados de Reforma (sí ése barbón cincuentón de pecho inflado, fue mi primer jefe). Donde está la caja del antro, era precisamente donde empezaba el área de cajas donde Maribel, la jefa de cajeras, nos dio el visto bueno a mi hermano Nacho y a mí para ser los miembros fundadores del H. Cuerpo de Cerillos de la Conasupo.
La inspección fue tanto visual como física, casi casi nos aplicó la de si pesan más que un perro, están más anchos que un poste y más altos que un tambo, entran. Nos checó la dentadura y nos pidió nuestra boleta de calificaciones.
Yo tardé una semana en presentarme porque como que presentía que si empezabaa trabajar mi vida cambiaría y ya no me podría zafar. Luego de ver llegar a mi carnal, dos años mayor que yo que apenas pasaba de 10, con por lo menos 100 morlacos en las alforjas, dije, yo también quiero.
Las finanzas familiares no eran boyantes, así que a todos nos cayó de perlas la lanita, porque como dije, a partir de ese momento yo financié mi vida.
Mi récord fueron 500 pesotes en una quincena que trabajé en sábado de las 8 de la mañana a las 8 de la noche, pero todo se acabó con el temblor del 19 de septiembre de 1985. La Conasupo casi se colapsa y la cerraron por derribo. El ingenio popular personificado en Marcos, el chino del departamento de recibo, acuñó un chistecito local que decía "Cómo chupo que se cayó la conachupo". Lo extraño es que 22 años más tarde sigue el mismito edificio ahora como restaurante, cuando yo lo vi con unas cuarteaduras que rajaban las paredes de lado a lado y unos letrerotes de clausurado.
Como nota la calce, diré que tener tu despertar sexual (es decir que te empiecen a gustar las mujeres) mientras tus confidentes y consejeros son tablajeros, carniceros, estibadores y salchichoneros, cajeras veintonas, puede parecer el peor escenario imaginado por un padre de familia, pero para un chamaco es como ver Calígula mientras tus compañeros de clase ven La Dama y el Vagabundo. Se los dejo de tarea.

4.- Monitoreador de radio en Discos Polygram.
Empujado por mis cuates Simón (quien en realidad se llama Arturo) y El Faz (Faz, mote surgido por el gran tamaño de su "feis" que no face) caí en la industria discográfica por ahí del 1986. Nosotros nos decíamos "checadores" y nuesta labor era monitorear cada quien entre 5 y 6 estaciones de radio cada día y anotar cada una de las canciones que pasaran ahí entre las 8 de la mañana y la 1 de la tarde.
No parecería nada raro o desagradable, escuchar la radio y que te paguen, pero ahí no terminaba la labor de este escuadrón de finas y educadas orejas, porque además teníamos que cumplir con una cuota diaria de llamadas telefónicas a no menos finas estaciones, para inflar a los cantantes que por esa época grababan en Polygram.
El método era sencillo, supongo que todos han llamado alguna vez a Radio Felicidad para hablar con el locutor o el programador y solicitar su rola ¿o no?. Bueno, en realidad nunca lo había hecho, pero ahí aprendí a hacerlo. Pues se trataba de marcar a Radio Éxitos, Radio Variedades, Radio Capital o Radio Hits y con mucha dulzura decir. "Me podría poner una canción". Luego el locutor contestaba con mucha hueva y fastidio (si no estaba al aire): "¿Cuál?", a lo que había que reaccionar con agilidad para recitar: "Cada vez que tú te vas, del Grupo Yndio". Si lograbas que el hombre colgara en ese momento, la prueba había sido sencilla, pero por lo regular te espetaban: "¿para quién?", y 100 de 100 en la primera llamada del día decías tu nombre y tras escuchar el "de parte de quién", decías el nombre de tu novia de verdad, y después tu colonia y delegación. Hasta ahí todo bien, la bronca era hacerlo 30 o 35 veces al día, porque a la tercera el locutor te gritaba: "¡deja de estar chingando, huevón!" y te colgaba. Para superar este trance diario, la tecnología puso a nuestro servicio listas elaboradas por Nora y Jade, jefas del H. Cuerpo de Checadores, en donde se podían leer más de 100 nombres masculinos, más de 100 femeninos, unas 50 colonias y sus respectivas delegaciones, con las que sorteabamos el interrogatorio con variadas y creativas combinaciones: "para Matilde... de Pedro... de la Pensil... la de Cómo no quererte a ti, de Fresas", una chulada de profesión.
Además cada día nos superábamos en el impostamiento de la voz para lograr actuaciones que ni "Tilín, el fotógrafo de la voz" o Gilberto Gless habrían logrado en sus épocas de gloria, todo para no ser descubiertos, en particular por el locutor de Radio Sensación, que era escatológicamente lépero y malhumorado y en una sola frase podía recordar a tu madre, violarla, matarla y ensuciarla. Muy distinta era la historia si entraba tu llamada mientras el merolico estaba al aire, ahí se portaban de lo mejor y hasta te mandaban saludos o te regalaban un disco.
Total, ese trabajo era rudo y no payasadas. Ya los quiero ver escuchando la rola que grabaron Los Pulpos ("Yo en mi casa, ella en el Bar"), Los Muecas (Bésame y olvídame), Los Bríos (Yo sé que te acordarás) o Los Strwk en 1973 y tenerla que anotar a mil por hora, mientras pasabas a la siguiente estación y estaba el dueto de Prisma y Joan Sebastian, titulado "Oiga". Un oasis en el desierto era si después en una de las cinco estaciones que tenías que monitorear al mismo tiempo durante seis horas continuas aparecía, "Déjenme si estoy llorando" de los Ángeles Negros, canción clásica, que quien no sepa quién la canta o no la haya oído que me enseñe su pasaporte marroquí o su carta de liberación de San Quintín después de 50 años de condena.
En fin, me tocó encumbrar a astros de la música como Francisco Xavier, Erika Buenfil, Ricardo Padilla (aquél de Garra de León), Alejandro Jaén (Vas a acordarte de mí), Fresas y los mismísimos Botellos que por esas épocas promovían su tercer disco, aquél del Tlalocman. Ahora que lo recuerdo tuve que entrarle como miembro del Club Charrocanrroleros del Guacarock para que los hombres que se adelantaron a su tiempo pudieran decir en la disquera que tenían seguidores.
La única manera que había de desarrollo en esa chamba, por lo menos para mí, era dejar las estaciones en español y ser el checador de las que pasaban música en inglés: Rock 101 (idea musical), Radio Hits (que del rock pasó al High Energy con su máxima estrella Mike Marine, y eso sí era un suplicio), Radio Universal, Radio Capital (Con Rock a la Rolling y el Mundo Romántico del Rock) y Radio Éxitos (Madonnísimo, Durantástico), pero la hora más esperada del día era de de José José en Sensación, todos cantábamos mientras degustábamos tortas fiadas de la fonda de "Juen" (sí con e, desde entonces la influencia de Ángel Fernández era brutal) o bolillos con chicharrón de harina y cacahuate japonés.
Fueron grandes años, eso ni dudarlo, y por eso mismo ahora soy como una versión con patas del cancionero Picot, pero como ya me colgué mucho dejo para la siguiente entrega los tres trabajos que faltan: Pintor de canchas de basquetbol, periodista campesino y adorador del Pirulí.

PD: por cierto Batey, es una comunidad azucarera cubana pobre, pobre, muy pobre.

26 junio, 2007

Generación Iron Maiden vs. oídos educados en la cola de las tortillas

Mucho me preocupa (que no la jalada esa de los pamboleros que dicen "me ocupa no me preocupa", nunca antes tan mal usada una palabra) la proliferación indiscriminada de una neo ola de adoradores de esa cosa aberrante llamada Timbiriche.
Desde el messenger del siempre amigo, pero nunca portador de un gran gusto musical (ya no entramos en otros gustos porque no es el tema) Flac Basilio, se lee en su nickname que muy ufano y hasta de nariz respingada pone "Soy generación Timbiriche". Chaaaaaaaaaaaaaaaale, cuando lo leí, cual portador de los estigmas del señor me sangraron las niñas de los ojos y creo que hasta violadas salieron las pobrecitas.
Inchi flaco mamón, espero, pero creo que no es así, que sea una broma, una manera de hacerte notar, un desliz dactilar, o cuando mucho un síntoma de bipolaridad, pero no puedo concebir que alguien que se dice el fan número uno de Dalí, me salga con que algo que marca su vida y su existencia es una agrupación seudomusical donde su exponente más constante fue o es Diego Schoening.
No me hagas pensar, por simple lógica, que ese gusto por Dalí no nació por una inquieta lectura sobre el loco de Figueres o que no fue por ver las tepalcuanas de Gala en un cuadro o por el trillado pero brillante Progresión y Degradación de la Memoria, si no que salió de haber escuchado "E Un genio Salvador Dalí" de Mecano.
Los Cano y la Torroja no me desagradan, al contrario, pero siento que tu cultura musical viene directamente ligada a las melodías que tus oídos captaron mientras estabas formado en la cola de las tortillas.
Tampoco creas que ese blog está dedicado a tu triste, quijotesca y lánguida figura, no es para tanto, pero eres el mejor ejemplo (a no seguir) que tuve a la mano para despotricar contra la retimbirichización de este país.
¿No nos damos cuenta que quieren revivir el engendro surgido del gran copión que es Luis de Llano, quien tuvo la brillante idea de crear hace un buti de años un Parchis a la mexicana?
En el remoto caso de que lo lograra y que surgiera otra generación como la de Basi, habría que lamentarlo más que la muerte de Antonio Aguilar (Taaaany para mí) o que la derrota frente a los gringos en pambol.
Timbiriche, nombre tomado del antiguo juego de puntitos donde se forman cuadritos, es uno de los pasajes más tristes y pobres de la cultura mexicana y más que reeditar su "gloria" deberíamos cerciorarnos de que su "legado" muera con los Basis que los adoran.
Hay algo más en este enésimo reencuentro timbiricho que no logró digerir: los tipos y tipas llámense Benny ("músico" fracasado cuyo sustento familiar viene de ser hijo de Julissa y de su padre, reciente y ridículamente autodeclarado gay a los 65 años), Sasha (yunkie y meretriz con papa en la boca, que se cree "súper" culta), Alix (¿alguien me puede decir algo que haya hecho esta gordita sin chiste?), el esposo de Andrea Legarreta (no me acuerdo de su nombre y ese ha sido su único "mérito" en 25 años), Mariana Garza (hija de otra Garza que decía ser su hermana, esposa del hijo de Sonny Alarcón, ex integrante de Botellita de Jérez. Su currícula hace palidecer la de Niurka, sin broncas) y el maestro Schoening (quien va de puerta en puerta comprobando la blancura de los calzones de la gente), aceptaron sin tapujos que se reunieron para sacar lana, de los ...... (prefiero no adjetivar algo que terminará siendo una ofensa) que llenan sus 99 presentaciones consecutivas en el Auditorio Nacional. ¡No puede ser que la telesecundaria no llegara a tantos rincones de la República Mexicana y eso provocara tanta ignorancia! Me pregunto, ¿no les da pena?
Reconozco que por ahí en la boda de Rolando he sido de los que se paran a echar desmadre con el "Con todo menos contigo", porque tampoco soy un amargado y cuando voy a una fiesta me divierto con lo que haya y con quien esté, pero de eso a proclamarme "Generación Timbiriche", nunca, digo, hacer eso es no tener temor de Dios.
Ahora con reality, reunión y comerciales inundando la televisión, alguien pretende dar de comer a estos parias del espectáculo, menesterosos de la calle del arte y profanadores de tímpanos, pero bueno, Basi y compañía, si así son felices no me regoderaré en su miseria, ni emprenderé una campaña tipo Vasconcelos para hacerlos gente.
Mejor diré que si yo tuviera que decirme, proclamarme o autonombrarme miembro de una generación, diría que soy Generación Iron Maiden, porque mientras Basi bailoteaba con Cocorito yo hacía sonidos guturales para imitar las guitarras de Dave Murray y Adrian Smith, einfructuosamente intentaba que mi lengua siguiera el ritmo del bajo de Steve Harris.
Pero tampoco creo que haya un grupo, cantante, tonada o ritmo que me defina como parte de la Generación tal o cual, ni miembro de un tiempo época o lo que sea. Por ahí me decía mi amigo Simón que escuchó quejarse a alguien cuando le decían "esta canción es de tus tiempos" y a lo que contestó "esos fueron mis tiempos y estos también son mis tiempos, no me he muerto".
En fin, yo fui un puberto heavy (que ahora me salen con que es Happy Metal, ni maíz, es rock y punto). Adoraba a Scorpions, Judas Priest, Saxon, Motorhead, Def Leppard, Van Halen, Rainbow, ZZ Top, Helloween y Metallica. Poco a poco con los años, no muchos, antes de los 15, ingresé a la liga de los que también morían por Pink Floyd, Yes, Emerson, Lake and Palmer, y así mis oídos en lugar de radicalizarse se han abierto a muchas formas de hacer ruido.
Actualmente paso sin prejuicios de Camarón de la Isla, al maestro Sabina, de ahí a Benny Moré o Soda Stereo o los Vines o Travis o los Killers, sin importar que pueda haber una escala en Compay Segundo, Serrat, Ismael Serrano, Fito Páez, System of a Down, Caetano Veloso, Chico Buarque, Depeche Mode, Armando Rosas, Juan Luis Guerra, Charlie Parker, Jaime López o Arthur Rubinstein.
Para mí sólo hay dos tipos de música: la bien hecha y la mal hecha, y dentro de la buena escojo la que me dice algo, pero nunca dejo de reconocer cuando algo es bueno aunque no vaya conmigo.
Mi estimado Basi de la música que captaste en la cola de la tortillas te hubieras quedado con Raphael, Los Ángeles Negros, Sandro, Leo Dan, Napoleón, José José o hasta los Pasteles Verdes. Lo de Timbiriche sí me da penita ajena, para qué te digo que no, es como de colegiala de escuela de monjas, que encima de todo se siente trasgresora e iconoclasta. Pero, nunca cambies, sólo no te reproduzcas, plis.

06 junio, 2007

Enjoy the silence of the lambs

¿Y ahora? ¿Título en inglés? Pues sí, se me antojó poner un encabezado en la lengua de Mick Jagger por dos motivos: uno, porque hermana (no del verbo presta, si no del verbo junta) dos cosas tan distintas como disfrutables, que son este caso Depeche Mode y la película de Jonathan Demme, basada en el libro de Thomas Harris, y pues, en español pues ni cuadraban ni sonaban igual, y segundo, porque si lo hubiera puesto en español el título de la película "El silencio de los inocentes" no servía para mis malévolos planes.
Lo que yo quise fue que se quedara el término lambs, porque voy a hablar de las siempre folclóricas y sobreestimadas Chivas.
Miren que me chocan esos que todo lo ponen en inglés, como si se tratara de un código secreto o un mensaje en una lengua muerta, creyendo que así pocos lo entenderán, o que lo hacen simplemente para darse su taco. Vean los chats y están llenos de frases nombres y jaladas escritas en inglés (muchas veces escritas con las nalgas y la luz apagada). Muy su gusto, pero lo mío fue para poder ligarlo con el Omniequipo.
Conste que este espacio no pretende ser futbolero, pero es demasiada tentación ver a medio México y medio mundo, como creen ellos ser, tirado en el piso llorando su derrota, metiendo la cabeza en el hoyo que dejó una avestruz que le iba al América, y no meterles un cate extra.
Y cómo hablar ahora de Chivas sin burlarme –le voy al América– de las lágrimas de cocodrilo de Jonny (apa nombrecito que le pusieron a éste tenochca) Magallón o de la supuesta bravura de Omar que dando de manotasos y patadas quiso sustituir su falta de gol, del "Venado" que ni a Bambi llegó.
Obviamente que me hace muy feliz que las Chivas estuvieran tranquilamente en su casa viendo Yo amo a Juan Querendón (no creo que ninguno esté leyendo un libro) mientras se jugaba la Final del Clausura.
Fue realmente un hermoso momento presenciar vía televisiva cómo a las chivitas se les abría la cajuela y a pesar de "ser el equipo que mejor juega" (según algunos) no saben meter un gol.
Ahora la pregunta es, ¿a qué viene al caso esto, cuando la gozosa situación a la que me refiero pasó hace más de dos semanas? Pues porque la empecé a escribir el lunes siguiente a la Semifinal de Vuelta, donde el Chiverío se fue a ver a Vergara por perder.
Esto no quiere decir que no sea actual, pero por si las dudas agrego que me parece la manera más tonta de querer arruinar la carrera de un prometedor patea-balones, el que don V pretenda que Giovani juegue en el Re-baño.
El amigo Verch de plano cumple con aquél verso de Sabina: "Era tan pobre, que no tenía más que dinero". Todo lo quiere comprar, pero no se detiene a pensar (mucho pedir) el daño que le puede hacer al hijo de Zizinho llevándolo a la "Tierra de la Tortas Ahogadas".
Ya puedo ver cómo el siempre gracil, técnico y delicado Maza, o el no menos virtuoso Patlán se prenden porque el moreno los elude en un entrenamiento y le hacen sushi la tibia y el peroné.
Pero también me cuesta trabajo vislumbrar a Joan Laporta preguntando: "¿Se acuerdan del chico mexicano que teníamos?, ¿saben si sigue jugando?" De plano Gio desaparecería del mapa como el encargado de alimentar al Tigre Toño y a Simba.
De verdad que no es porque sean las Chivas, mira que si América estuviera intentando lo mismo, opinaría igual, pobre Giovani sería para él una decisión tan dulce como escoger si morir quemado o ahogado.
Pero como aquí el loquito es don George, el barón de los polvos, sólo me queda decir para reforzar lo dicho por, él sí Don, Sabina lo que decía don Fecundo Cabrón o Facundo Cabral, que en este caso se aplica en el futbol sólo algunas veces, porque ahí (como en todo el mundo) todos tienen un precio: "Sólo lo barato se compra con el dinero".

16 mayo, 2007

Cinco agrados y un odio

A petición de mi buen amigo Miguel Bri, la cual llevo dos semanas sin cumplir por: decidia, trabajo, cansancio, falta de inspiración, hartazgo y una que otra preocupación de esas que expulsan mis cabellos de los folículos capilares, hoy teclearé —porque por ahí dicen que escribir no cualquiera, si acaso Saramago, García Márquez o Joyce— mis cinco agrados y un odio.
Este "torito" que me aventó el Freakney no es sencillo, quizás sería más fácil dar cinco odios y un agrado porque no soy de esas personas que no albergan rencores en su corazón, leen a Paulo Coelho, Cornejo y Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Ni maíz, a mí si alguien me zurra, me zurra y siempre, si algo me abomina, me abomina y difícilmente dejará de abominarme. La edad me ha ablandado en algunas cosas, pero mis odios permanecen felizmente intactos.
No se puede ir por la vida queriéndolo todo y repartiendo flores como si fueras una ninfa. Los amores, como los odios te hacen vivir, y pues bueno, contestaré al "batón" (así dijo Bri que se llama esta onda del reto blogero que consistió en que él escribió sus cinco agrados y un odio y luego nos pidió a algunos que hiciéramos lo mismo, algo así como lo que hace la mano hace la tras o las cebollitas, pero con calzones), con mucho gusto.
Mis agrados (no puedo desligar la palabra agrado, de La Agrado, el personaje de Almodóvar en Todo sobre mi madre, ni tampoco de Olvido Gara, mejor conocida como Alaska, de los Pegamoides, luego Dinarama ahora Fangoria, seguro es una fijación por la rola de Cómo pudiste hacerme esto a mí, bueno, yo me entiendo, no hagan caso).

1.- Odio... perdón estamos en los agrados, me agrada... momento, momento, hace un segundo volví a abrir el blog u.n.i.c.o. de Britney y estoy en un grave error, pero con el tiempo justo para repararlo: ¡¡¡¡Son cinco odios y un agrado!!! Carajo, mi dislexia infectó el blog, perdón, ya decía yo que esa visión de encontrar cinco cosas hermosas era algo demasiado fresa para venir del apocalíptico Bri. Sorry, rebobino y vuelvo a empezar.

Mis odios (caray, me sentí liberado de sólo escribirlo, siento que puedo odiar a cualquiera y escribir sobre ello). Y van pues.

1.- Ahora sí, odio a las personas que te saludan como si fueras su amigo de toda la vida, como esas viejas que te dicen cariño o mi amor cuando tienen dos semanas de conocerte o esos weyes que te dicen hermano, cuando esa palabra hasta viniendo de tu hermano suena rara. Por lo regular estos elementos de la fauna contemporánea "hermanean" hasta al wey del alcoholímetro y supongo que lo hacen para granjearse la simpatía y los favores de todos o simplemente porque son tan miserablemente grises que creen que así alguien les tirará un flato y será su amigo. No lo sé, ni me interesa, pero lo que sí me da un mazazo es soportarlos, más bien padecerlos y como no soy de los que puedan ocultar sus sentimientos, se me nota inmediatamente que estos billetes de 2.50, estos clones de mamá campanita, me zurran.

2.- (Se siente bien sacar estos odios, sigo...) Odio la salsa catsup, no puedo ni verla si estoy comiendo. Esta mezcla uniforme, espesa, roja y sin chiste es la aberración culinaria más grande que haya tocado mesa alguna. ¡Agua, jitomate y azúcar! Guácala. Desde niño me ha perseguido este odio, desde que sin preguntarme me servían mi huevito y le ponían catsup, desde que me arruinaban cada hot dog y cada hamburguesa con el mismo lento amasijo que aparte tarda segundos en dignarse salir de su botella, y que cuando sale, por lo regular sale más del deseado. He escuchado durante mi vida miles de veces la letanía: "una hamburguesa sin catsup no es hamburguesa" o el "a qué te sabe una hamburguesa sin catsup", pues me vale, no me gusta y la odio, me vomito de verla en mi mesa. A lo mejor mi daltonismo también tocó mi lengua y no distingo los sabores como los demás o simplemente mi paladar exige un poco más de respeto.

3.- Odio los musicales, todas esas obras de teatro ñoñas y más cuando son películas, donde el protagonista le dice a la dama en turno... te quiero decir que... y empieza a cantar y bailar bajo la lluvia. Qué asco, es como para mi tía Cuca que a todo decía "mira qué bonita variedad mijo". Cats, Chicago, la Bella y la bestia, por mí se pueden estrenar y poner mil veces estos bodrios, que a menos de que me lo pida mi esposa o mis hijos, no voy , no voy y no voy.

4.- Alucino gacho a los "expertos en política" que odian al Peje por naco (y hay que verlos), pero que no son capaces de esgrimir ninguna explicación fundamentada para decir que era la reencarnación de Stroessner y primo hermano de Videla. Que todo lo rojo se les hace del diablo y cuya moral es más doble que la sexualidad de Armando Palomo. No quiero decir que odio a los antipejistas, para nada, cada quien es libre de votar por quien su corazón o su lonchibón ordene, pero si son zurrantes aquellos que sin argumentos, sólo porque era "naco" lo tachaban. Caray, lo más fácil del mundo es quemar brujas. Este tipo de personajes se suben al tren de la denostación de todo aquello que desconocen. Creo que del odio pasé a la lástima. Ahí la dejo.

5.- Odio... a los grandes reporteros. Esos que caminan con la neta de la mano. Esos que lo han hecho todo y que escriben como nadie. Que son los únicos que entienden lo que quiere decir la compleja fuente. A los que no se les van notas, sino que la competencia "voló" la nota o no saben nada del tema. Los mismos que odian a los novatos y que con sus largos mantos blancos juzgan a los pobres obreros de la información que sólo tratamos de generar notas, de preferencia exclusivas y cuando menos oportunas e interesantes.

Agrado

1.- Me agrada platicar con Ari, redescubrir con él todas las dudas que puede generar el mundo en alguien que acaba de llegar a él y darme cuenta que a mi edad, tampoco las he despejado todas y ni siquiera las que creía entendidas las creo al 100 por ciento.

Dicho lo anterior declaro cumplida una deuda y podemos ir en paz que la masa se ha terminado.

PD: Ahora este batón de cinco odios y un agrado se lo paso a Carlos Rodríguez y su primetime, a Carlos Uriegas y su marquesdesade71 y a Roberto Vargas en sus demonios. No lo tomen como una cadena y lo podrán resolver.

25 abril, 2007

Hace un año

Y llegó el día en que decidí que 12 años 7 meses y 20 días eran suficientes para mí.
Ese día me lo escogí yo, pero me lo marcó un notario el 25 de abril del 2006 para firmar escrituras. El mismo día en que me embarqué por un departamento para mi familia, ese día dejé Reforma para siempre.
Hoy curiosamente, ahora en otro día que escogí yo, sólo que ahora apurado por la fecha límite para la declaración anual de personas físicas en el año fiscal 2006, volví a Reforma sólo por unos segundos y para recoger mi comprobante de percepciones.
He de reconocer que el simple hecho de pensar en volver a pisar ese edificio de falsa cantera rosa, donde doña Wawis cometió algunos de los más catastróficos pecados arquitectónicos de los últimos 15 años (no lo digo yo, que al fin y al cabo no soy Barragán para opinar sobre arquitectura, lo dijo Guillermo Tovar y de Teresa, ex cronista de la ciudad, cuando vio la combinación colonial, prehispánica y barroca, rematada con dos discretos atlantes de Tula de cinco metros de alto que vigilaban la redacción, y también un tímido calendario azteca que dominaba la microplaza desde lo alto, pegado al domo, exhibiendo con altivez sus tres y medio metros de diámetro). Sólo de pensar eso me daba urticaria.
Pero finalmente no me dio sarna ni nada parecido, al contrario, pude ver lo que me gustaba más, y al final, lo único que me tenía ahí: mis amigos.
Encontré caras que me vieron con cariño. Desaparecieron las apocalípticas visiones de los discursos de aniversario de Junco, acompañadas con un lonchibón. También se fue Catón queriéndole hacer al cómico, la interminable y tacaña rifa con el humor (si es que a eso se le puede llamar humor) tan uruguayamente insípido de Homero, los improvisados maestros de ceremonias (todos unos lametraseros), el imbécil de Castaño haciéndola de mimo (el maestro de todos los lameculos del mundo) y los reconocimientos de antigüedad que nunca decían "por 10 años de trabajo" si no algo como "por su ayuda incondicional a este diario" (suena más poético, pero es para que no uses el pergaminito en la demanda de despido injustificado como prueba del tiempo que dejaste embarrados los ojos en esas computadoras).
Por un momento, antes de que bajara Patricia Ledezma con mis documentos, en la prerecepción, en esa que sólo ocupan los del Pane en Vía y el señor de los jugos, porque les (nos) está vedado ir más allá, sonreí al acordarme de cierto sujeto que no mencionaré porque podría cobrarme derechos Hanna Barbera por lucrar con uno de los Flinstones o porque Sabritas y todos las papas fritas se podrían sentir. Ese personaje, regio, por supuesto, y soberbio como pocos, de repente se acercaba a la computadora de mi buen amigo Kik, donde el proyecto de portada relucía, entonces sin más ni más y como quien cree que de su boca saldría un E=mc2, decía frecuentemente: "voy a decir una pendejada, no me hagan caso, pero, ¿qué tal si ponemos de portada...?", y acto seguido como si tratara de una profecía, no de esas de Nostradamus que nunca se cumplen, sino como del Madden 07, la pendejada brotaba y se materializaba en una "bonita" portada.
¡Qué honestidad!, ¡qué oportunidad!, ¡qué humildad! Nunca nos falló, lo decía y lo cumplía. Esta práctica del mencionado personaje que patentó un "Nooooo mameeees, dónde estamos" en un agudo regio que a manera de falsete habría envidiado Miguel Aceves Mejía, dejó escuela y no faltaba algún rubio amigo (que no es mi 'Patitas', sino un rubio por güero) que también se animaba a seguir a su pastor con la proverbial "a ver, voy a decir una pendejada..."
En fin, ya lo dice aquella máxima de la vida, algunos tendemos a subir y otros suben a tender.
El policía de la entrada, que se portó muy amable, se me quedaba viendo como diciendo: "de qué se ríe este güey", mientras entre saludo y saludo con los ex compñaeros, mi urticaria se convirtió en un buen momento.
Y así podría seguirme con buenas y malas experiencias, más las buenas, pero no tan cotorreables como las amargas, que a la distancia se transforman en sonrisas (claro, porque yo ya no tengo que padecer al sincerote, dirán algunos).
Lo bueno de haber estado en Reforma fue que de mis jefes (Andrés, Alex, Yicha, Jaime y hasta Ernesto) y mis compañeros (los de la generación primigenia, esos trilobites con grabadora: Tapia, Luna, Chuy, Padilla, Pablo, Quispe, el Bull, Alejandro González, Martha Isela, la Sra. Gudiño, Laurita Ramos y por supuesto la Beni) aprendí muchísimo más de lo que alcanzo a darme cuenta si lo pienso de una sola vez, porque lo que sé ahora se lo debo a ellos y sale cada día en mi trabajo.
También a los que llegaron después fueron un agasajo, porque además de todo nos divertimos mucho. El Sr. Colorado, a Luis Homero, Iván, el Flac, Edú, Abel, el Truck, Uri, Alonso, Rodman, Pelitos, Diego, Sandra, Rou, Ivis, Luis, Cacharpo, Carnita, Rol, Erika, Britney, Mele, Gaby, Luijmi, Balleschuecos, Lennart, Juanca, Héctor, Madri, Canela, Leal, Al Unser, Distrael, ya no sigo porque seguro voy a olvidar a alguno y no quiero, además de que no he contado a los diseñadores que también son una raza adorable.
Hoy juego para Récord, otro equipo, y como todos los que jugamos, quiero ser el mejor y creo estar en el mejor equipo.
Al equipo anterior lo respeto, pero agradezco mucho al que me acogió (que se recalque mucho la "a " del inicio porque no ha llegado a tanto la buena recepción). No creo en aquellos que no festejan los goles que le meten a su ex equipo, creo que la mejor forma de hacer honor a esos más de 12 años, es cada día ser mejor de lo que era allá y cada gol lo grito y lo grito fuerte.
Acá aprendo todos los días y no es fácil llenarle el ojo con trabajo a Gmz y a Edú, pero por lo menos cada vez que la cago recibo una palabra de aliento y no un "noooooooooo mameees".
Mi cabello ha crecido y mi tranquilidad también. Mi trabajo es más y mentiría si digo que no extraño. Me halaga que me digan que regrese (pero lo que me lleve), pero primero sale del clóset el personaje de la sinceridad editorial que yo vuelva a trabajar por allá.

Para los que dejé y para Iván que me trajo. Salud amigos todos.

05 abril, 2007

Cómo no te voy a jo...

Hoy lo voy a hacer. Hoy, aunque algunos de mis amigos se sientan (los inteligentes no lo harán [ya con esto evito reclamos, porque los que no quieran pasar por tontos no me reclamarán]) voy a cambiar... no, eso era y es de la D'Alessio, perdón fue un resbalón, no, lo que quería decir es que hoy voy a hablar de Pumas.
Y no tanto de los jugadores, que los hubo definitivamente zurrantes como Félix Cruz (corría como puñal) o Pablo Luna (es puñal) o Rafael Amador (con esa cara, si no es puñal que desperdicio de talento), más bien hablaré de los aficionados de Pumas, que son algo, por decirlo de una manera sutil, "especial".
No conozco uno que no se sienta robado cada vez que pierde su equipo, los árbitros, el poder económico del América (al que sí, efectivamente, antes de que surja el comentario de "claro este wey le ha de ir al pollo", sí le voy) y cualquier tipo de manifestación que consideran sobrenatural, es la responsable de sus derrotas, pero nunca lo son sus jugadores.
Es chistoso que cualquier cosa que pasa en la tierra la relacionan con el América. Si Chivas y Pachuca están en el Mundial de Clubes, su razonamiento es: pero ellos lo harán mejor que el "Güilo", y sí, América dio ternura de tan mal que lo hizo en Japón, pero todo lo piensan en azul y crema.
Antes de preguntar cómo quedaron los Pumas, se enteran de cómo le fue al América, y si perdió lo celebran más que una victoria suya. En cierto modo, y sólo como un simil no se me vayan a ofender y me vayan a ir a graffitear mi casa o me avienten al 'Nariz' para que me pegue, son águilas de clóset, todo lo ven con plumas y amarillo, son como los gays de clóset (y que me perdonen aquí ahora los gays) van al teibol y en vez de ver carne, se hacen ilusiones con el que cuida la puerta. ¡Concéntrense en lo suyo, cagajo! (como diría el insigne Tuca de cuyas preferencias, mejor no hablamos).
Son vaciados, no se los puedo negar, porque hay muchos que son Pumas porque en el examen de admisión a la UNAM se sacaron 4, es decir dos puntos más por encima del promedio (yo también me saqué lo mismo y entré a la Prepa 6) y se sintieron con la obligación moral de irle a los felinos. Es decir, que son como el Pichi en las películas cincuenteras que era el enemigo de Vitola, porque bailaba el mambo del Poli, o sea que con el número de cuenta les llegó el amor a la Máxima Casa de Estudios y todo lo que creen que de ella emana.
En mi caso, cuando llegué a la UNAM ya tenía 10 años viendo futbol y estaba definido futbolística y sexualmente (puras mujeres, reitero, muy aburrido que salí, ni hablar), pero no critico a los que cuando entraron se volvieron pumas y/o vieron en el gimnasio que era factible eso de los nenes con los nenes.
Aclaro que irle a Pumas y ser universitario no es lo mismo ni remotamente, algunos fuimos a la UNAM a estudiar (o jugar ping pong o frontón o cáscara), no a raptar camiones, atracar vinatas ni a creernos barras argentinos. Vamos marcando diferencias y que "Vive la diference".
Ahora, los Pumas (del futbol) tienen la difícil tarea de llevar el apellido de la UNAM, pero ni siquiera los más radicales me dejarán mentir si digo que los gángsters que dirigen el patronato que lleva el equipo, son todo menos un ejemplo de lo que es la Universidad, muchos jugadores sí lo han sido, tampoco me voy a hacer wey.
Hay muchos otros que ejercen su derecho a querer a la UNAM sin haber pisado más allá del metro Universidad y el estadio. De esos, creo que están perfectamente instalados en poder querer lo que se les dé la gana, son como los que me salen con que le van a los Irlandeses Peleadores de Notre Dame y lo único irlandés que conocen es un café flameado. Es su gusto y se les respeta.
Hay otros, que alegan que los Pumas reúnen a una masa estudiada, leida y escrebeida, harto culta y "a vanguard", y sí, hay una minoría (a la que pertenecen todos mis amigos pumas, no se enojen 'inga, esto no es para ustedes) que es gente de bien, pero díganme si lo mismo se puede aplicar al otro 90 por ciento de los entes que brincotean en CU cada 15 días.
Lo malo es que ahí, y el buen Uri no me dejará mentir porque lo vimos en un juego de Pumas-Toluca, hasta los que parece que no comen con las manos se contagian y se radicalizan al grado que querer llegar gustosos al terreno de los mamporros, nada más porque quieren que todos estén parados en el estadio los 90 minutos. ¡Mucha tolerancia, no hay eh!
Ya sé, me van a decir que los de América son todos los microbuseros y polleros del país, que la Monumental no es Harvard, es más no le llega ni al Herman Holleritt y les doy la razón, son eso y más, y por mí que un día un tornado se lleve la cabecera norte del Azteca y se los lleve a Kansas junto con Dorothy y su perro. Ya lo he dicho, le voy al América, pero si gana o si pierde me es como el ombligo, y si escribo esto, es porque en realidad los pumas son aparte, muy distintos a todos, y porque se me antojó, ¿qué, no puedo?
En descargo diré que no hay fan más orgulloso de su equipo que los felinos, no hay equipo que jale más mujeres (allá háganle la lectura que quieran a esto, pero las mismas que decían cada domingo "para qué ves el fut si siempre pierden" o que sólo se pambolizaban en los mundiales, son las mismas que luego salen con sangre azul y oro de "nacimiento"), tampoco hay un uniforme más representativo, ni un jugador más grande que Hugo, y salió de ahí. Lo acepto, lo reconozco y lo alabo, pero, ¿a poco no llega un momento en que ustedes mismos se voltean a ver cuando levantan el puño y se ven cantando junto a un doctor en medicina nuclear de esos que abundan en La Rebel, el himno de los Pumas y se dicen, creo que ya exageré?
También diré que, como en todo, hay Pumas moderados y sensatos, pero al último vivo se le vio con el Yeti en el Changabang hace como 20 años.
Bueno, igual y yo no siento nada así por ningún equipo de futbol, más que por los Chargers y esos son de tocho... seguro el que está mal soy yo... es más ni yo ni ustedes... sólo somos distintos.

11 marzo, 2007

En vivo y a medio color

Para los que no lo sepan o para los que no se acuerden, yo soy daltónico y eso me da una visión exclusiva del mundo que difícilmente alguien podrá entender.
Atreverme a decir esto es casi como lo que hizo el chotito de RBD, al salir del clóset con todo y novio pegado a sus belfos. ¿Por qué? Porque es un auténtico dolor de tompiates admitir a cualquier persona, en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia este padecimiento.
Así como el RBGay, cada vez que he hecho esta revelación (la del daltonismo, no la de mis preferencias sexuales, que son de lo más aburridas y comúnes: puras mujeres), comienzan a llegar las solicitudes de entrevista, los chacaleos banqueteros y los bombardeos de cuestionamientos.
Inmediatamente surge la tipa que apenas conoces, pero que oyó la plática, y que te enseña una horrible chalina que cuelga de su cuello, y te pregunta: "¿de qué color la ves?", en este caso, (no se lo dices, pero lo piensas), lo importante no es el color, sino que un día la laves para que deje de oler a pachuli asoleado de Coyoacán y que las lámparas de grasa que la adornan sean distinguibles, incluso para los no daltónicos.
Pero hasta tus cuates y amigos más cercanos, no se pueden abstraer de empezar un extenso test cromático que incluye las preguntitas de: "¿ves en blanco y negro como los perros?", "y cómo manejas, porque los semaforos son de colores, ¿no lo sabías?", o "¿entonces cómo le haces?" y "¿de qué color es ese coche?".
Invariablemente, unas veces con más paciencia que otras, unas con menos leperadas que otras, saco el bat y contesto con ánimo de sacar a mi interlocutor del parque: "no soy perro ni toro y veo colores, pero no como tú, simplemente los veo distintos".
Y me ha pasado de todo en el vía crucis de esta hemofilia del color, porque durante gran parte de mi infancia más bien pensé que era un imbécil de la gama cromática, porque yo decía "mira esa vieja con botas rosas", y eran grises, y se burlaban de mí.
Más tarde me di cuenta que no era un problema de aprendizaje, ni era porque hice sólo un año de kinder antes de entrar a la primaria a los 5 años (porque sí llegué a pensar que me había saltado una parte importante de la escolaridad y que por eso los colores eran una ciencia vedada para mí). No era así, y un día oí del daltonismo y dije, de aquí soy.
Luego me topé con mi primer test de daltonismo en una hoja de papel llena de puntitos de colores, y nada más que nunca pude ver los numerotes, que según dicen, estaban ahí formados.
Y sí, parafraseando al Hombre Elefante diré que ¡no soy un animal!, ¡no soy un fenómeno!, ¡soy un ser humano!
Como cultura general les diré que ningún daltónico confunde los mismos colores que otros, todos somos distintos y es muy improbable que haya mujeres daltónicas (por eso si juntas a siete van a coincidir en casi todo, sobre todo si se trata del tema hombres, todo depende del cristal con que se mira, y todas ellas ven todo igual), porque el daltonismo, descubierto por John Dalton, quien lo padecía, se encuentra en el cromosoma x, por lo que las mujeres, en su mayoría sólo son portadoras, y como es una enfermedad hereditaria, se la llegan a transmitir a sus hijos varones.
¿Qué tal? Ahora creo que ya hasta me siento mejor, me liberé, me siento nuevo, soy daltónico y qué, veo el mundo como nadie más, mi realidad no se parece a la de ningún otro, mi rojo, es sólo mi rojo, mi verde es sólo mi verde y esa tonalidad no existe en ningún pantone del universo, sólo en mi cabeza. Eso es ser daltónico, y mucho más, porque cuando escribo una crónica casi nunca hablo de color, describo las cosas y a las personas por lo que transmiten, por su esencia, por su forma y por su conducta, porque de nada me sirve decir que la rana verde hizo esto o aquello, si ni siquiera sé si es tan verde como me dicen que es o tan roja como la veo.
De ahora en adelante convocaré a la marcha anual por el orgullo daltónico y propondré una bandera sin colores para que la gente nos incluya y nos permita formar sociedades de convivencia... bueno, eso no, ya se me fueron las cabras, mejor ahí nos vemos.

20 febrero, 2007

Ando de malitas

Desde la última vez que escribí a hoy, me he tenido que tragar muchas cosas.
Primero que las Chivas hayan ganado el título, con gol del enternecedoramente torpe Maza incluido, y festejo y promesas de estadio estilo casa de los Teletubbies de don Vergara. Felicidades a los que son Chivas, pero que eso no les bloquea en el mapa cerebral el área del buen gusto y reconocen que ese dueño suyo es tan elegante y propio como un sonoro flato en un bautizo o como Bush en una mezquita.
Segundo, mis amados Chargers que tienen el síndrome del jamaicón sin siquiera ser mexicanos (algún día habría que hacer un estudio sobre lo mexicanos que pueden llegar a ser por estar tan cerca de Tijuana y cómo influye esto en sus estruendosos fracasos) me hicieron pasar un triste fin de año. Caer en casa frente a un equipo (no me atrevo siquiera a nombrarlo) que mostraba jugada a jugada que no era mejor que nosotros, pero al que nos cansamos de enseñarle que ganar en Playoffs (y más con Mr. Schottenlooser) no es lo nuestro, me dolió y me sigue doliendo.
Los Pat's (ya me atreví a escribirlo y pronunciarlo dentro de mi cabeza) recibieron gustosos todas nuestras muestras de hospitalidad californiana y sólo faltó que Brady le mandara un Rolex de oro a Marlon McCree en señal de franco reconocimiento por su labor al interceptar y fumblear en cuarta oportunidad. ¡Me recargo en la pared! Ahora, ¿podrá el probadamente ineficaz y tibio Norv Turner mantener en curso ese barco? LT, por favor, no permitas que te pongan en la portada del Madden 2008, porque si te rompen una pierna auguro una temporada de 4-12.
En fin, cavilaciones sandieguenses y lamentos antichivas aparte, me declaro un amargado y harto de miles de tonterías que oigo, veo y presencio cada día, pero sólo compartiré la última que me hizo sentir el estómago como papel de estraza envolviendo medio kilo de vísceras de puerco. Me explico, me encontraba dándole gusto al pulgar derecho surcando el limitado espectro de la oferta a de la televisión comercial (no tengo cable, pero si lo escribo se me vuelve a pegar el espinazo con el ombligo de puro coraje) cuando aparecieron en escena un par de guapas féminas que no sé cómo se llaman, pero que lo que la vida les dio es lo que se ve, pero que cuando hablan se nota que la dotación neuronal no fue tan espléndida, quienes trataban de entrevistar a la rubia de labios de colágeno, Joanna Benedek.
Total que seguí dándole rienda a mi furor dactilar con el control, cuando volví a caer en el "hábil" cuestionario que recitaban, apuntador en oreja, nuestras estéticas locutoras y llegaron a la "singular", "original" e "inteligente" pregunta de: "¿Crees que la gente te ha encasillado como una mujer sexy y por ello no te ofrecen otro tipo de papeles?". Doña Benedek, como debe ser, lo pensó un rato y me sorprendió con "no me gusta ser sexy, no entiendo por qué sucede esto", claro que la falda rabona que sentada llegaba hasta el huesito de cadera y el escote al esternón eran como para apoyar la respuesta de la balcánica de petatiux.
El clímax fue la de los 64 mil pesos: "¿Alguna vez te desnudarías en cine?", ¡Qué bárbaro!, ¿dónde está el jurado del Pulitzer, porque tenemos dos ganadoras?. Pero Joanna no me defraudó con su respuesta: "Mira, no me gusta destaparme, pero si es un buen guión y está justificado, además de ser algo artístico, claro que lo pensaría".
¡Carajo! Creo que la Venus del Milo fue la primera en contestar eso y lo repiten estúpidamente, hetaira tras hetaira que surge en nuestro mal llamado "ámbito artístico".
Pero bueno, yo como dijo mi querido Monsiváis, yo sí me desnudaría, siempre y cuando no sea un buen guión, no esté justificado y no sea un desnudo artístico.

07 diciembre, 2006

Más sabe la gorda por gorda que por vieja

Todos conocemos a una gorda.
Todos la vemos y nos regodeamos, horrorizamos, simpatizamos o compadecemos.
Todos le decimos: "Te ves muy bien, estás bajando de peso".
Todos le vemos la panza y no nos fijamos en nuestras lonjas.
En este mundo lleno de anoréxicas y anoréxicos (verdad Flack) el peor pecado parece ser la obesidad, pero lo que no vemos es que todos llevamos una gorda dentro.
Y no me refiero a una de chicharrón, sino a la personalidad de esas adiposas criaturas que pueblan la faz de la tierra y que están estratégicamente diseminadas en cada salón de clases, oficina, estética y casa del mundo.
Pero, ¿qué es una gorda? Una gorda puede ser casi cualquier cosa, pero nunca pasa desapercibida, porque es escandalosa, bullanguera, amiguera, su risa incomoda y su ropa pide a gritos un relevo, porque sus costuras luchan para no separarse y sus botones amenazan con sacar más de un ojo si sueltan sus amarres.
Una gorda es una vieja mal hablada, capaz de liarse a golpes con un microbusero o de pelearse en cualquier restaurante con un mesero, porque su sopa estaba medio grado más fría o porque la salsa verde se ve muy pálida.
Una gorda bebe como cosaco y termina bautizando el baño al estilo Linda Blair, luego de haber pasado lista para bailar con cada chango que encontró en la fiesta. Cuando le pasa esto, que no es muy seguido, termina acostada, roncando boca arriba en la cama del niño de la casa o de la abuelita. Lo más seguro es que nunca lo vuelva a hacer, pero será su cruz porque todo el mundo se lo recordará mientras viva.
La gorda no se siente gorda, está "llenita". La gorda odia a las gordas y no se reconoce, por lo menos no en público, aunque siempre hay un momento de flaqueza (que no de flacura) en el que se desarma ante algunas amigas y acaba llorando su desgracia.
La gorda es coqueta y donde pone el ojo pone la bala. Una gorda enamorada se lanza con todo. Cuidado con tomarse unas chelas de más si una gorda te persigue, porque en una de esas amaneces con un pernil de 45 kilos cruzando tu cintura y queriéndote morir.
Ser una gorda no es tener 20 kilos de más, es una forma de vida. Ser una gorda no es una condición femenina únicamente, es una forma de pensar de todos los sexos. Ser una gorda no es algo necesariamente permanente, es algo que puede atacarte de repente y quedarse para siempre o irse de inmediato, es como el Mr. Hyde que se apodera sin aviso del Dr. Jekyll.
Pero, la gorda sabe ser amiga. Quién no ha tenido una amiga rechonchita, que es la perfecta confidente, que trata de ayudarte para que te ligues a la "buena", que entrega tus cartitas de amor, pero para la que muchas veces eres el amor platónico.
Por eso, la gorda también sufre en silencio. Cuando no te das cuenta que te quiere y que la onda de ser amiga es para que te des cuenta que es lo máximo.
Luego viene la transformación de la gorda en un terrible y sanguinario ser, porque una gorda herida es peor que Norman Schwartzkopf en la Tormenta del Desierto. La gorda es rencorosa y calculadora, porque pasa de echarte porras a decirle a la "buena" (a la que te gusta), que no vales la pena, le cuenta aquella lamentable confesión (que eres vírgen y tu mamá no te deja salir después de las 11) que le hiciste pensando que era tu amiga. Total, se encarga de que nunca le toques un pelo a la que te mueve el tapete.
Hay muchos hombres que se portan como gordas, que conspiran como tales, que se les salen carcajadas demenciales y fuera de lugar como a la grasosas mujercitas.
Aquél que se sube al camión y que al pasar entre dos empuja, es una gorda de camión.
Aquél que arma una argüende porque su amigo se fue a cenar con otro amigo, es una vil gorda de lavadero (¿o no Leal?).
Aquél que se avienta tres memelas y dos alambres con coca light (ahí vamos muchos) es una gorda "de la boca chiquita".
Aquél que llega diciendo "no quiero intrigar, pero no viste que fulanito se equivocó en tal cosa y nadie le dijo nada, digo, a mí me no me importa, perro no se vale que cuando yo me equivoco mí me hayas dicho algo), ése es una gorda intrigosa.
En fin, de gordas se pueden escribir más libros que de Maradona (que es una gorda yunkie y reincidente), pero lo importante es darte cuenta cuando el espíritu de la gorda te poseé, y una de dos te dejas llevar y cotilleas como gorda, o te reprimes y te inscribes a Gordas Anónimas.

PD: Cualquier parecido no especificado en este texto con una persona de la vida real o que por lo menos parece ser real y anda cerca de nosotros es pura coincidencia y el autor no se hace responsable por demandas reclamando derechos o regalías.

Simpatía por el débil o Américo hará lo que no hizo el América

No es que me dé coraje que las Chivas estén en la Final del Apertura 2006, pero la verdad prefiero mil veces que sea campeón el Toluca.
¿Por qué? No es porque le vaya al América, porque los que me conocen saben que me da lo mismo si el América es campeón o si no califica a Liguilla o si juega con 6 o 12 delanteros.
El problema con las Chivas es que la sobre exposición en los medios (en la cual yo llevo una parte) los ha hecho, o a lo mejor ya lo eran pero no lo sabíamos, seres odiosos.
El Santo Oswaldo que se la pasa mentando madres y "jugando" para la cámara y la tribuna, y jugando es un decir, porque es un futbolista tribunero que magnifíca sus intervenciones y que "todo el mundo" quiere. ¡Chale! Esa bondad casi panfletaria me da mucha hueva, ¡este hombre es más bueno que Erika Buenfil!
Luego, no sé por qué, debo reconocerlo, ese Ramoncito me parece de circo. Un enano que creció y lo corrieron del Atayde. Juega bien, sí, pero es en sí mismo una piedrita en el hígado.
Así podría seguir hablando de Reynoso (que si no es bien pedote, que desperdicio de cara), de lo ridículo del nombre del Jonny (o como lo escriba), o hasta de las zurrantes celebraciones de Omarcito, y de paso decir que el "Bofo" me cae rebien porque me parece un ser casi disfuncional, que por otro lado es un jugadorazo.
Pero bueno, eso es sólo mi hígado con boca que suelta lo que secreta sin tapujos, pero lo que realmente me hace preferir al Diablo, es, primero mi oscura "simpatía por el débil y por el devil" que viene de lo que se ve y se oye últimamente sobre esta serie final.
Primero, ¿quién quiere ver que Vergara diga que este título, es el primer paso para hacer un estadio en Marte, porque ya hay agua allá y la va a embotellar para hacer Omniwater marciana, y que hará sus Chivas-Marte?. Puras chairas mentales, además de que es el peor ganador que hay en el mundo un anti-classy-guy. Cero elegancia.
Segundo, no falta el terrestre que argumenta que el momento político de este país requiere de un título chiva, que ello hará que la polarización política, creada ya sea por la campaña de desprestigio de Calderón o la boca floja de AMLO, se vuelva amor y paz entre los hombres de buena voluntad, y todos volveremos a ser hermanos. Sinceramente eso se me hace más iluso y de hueva que el "Mundo de Kolitas".
¿Quién les dijo que 100 por ciento de este país es Chiva?, ¿hay de verdad quien piense que ese equipo a rayas representa los más altos valores mexicanos? Cuando mucho representa una tradición centenaria de arrastre nacional, pero que se polariza con la otra parte que de plano no los quiere, por lo que veo muy improbable que su título haga que los diputados del PRD y del PAN voten por unanimidad el presupuesto de egresos de Calderón.
Tercero, por el momento estoy más preocupado porque aparezcan en mi casa los 3 mil 700 pesos que extraviamos y que no nos permiten pagar la colegiatura y terapia de Darío, que en la trascendencia del Rebaño Sagrado. En pocas palabras me urge más llegar al Final de quincena, que llegar al Final del Apertura.
Cuarto y último, me late que Toluca puede poner un candado Gallego al ataque chiva. Sé que a mi trabajo y a todos los medios, les conviene y vende mucho más un título chiva, porque al Toluca sólo lo van a ver sus esposas y eso cuando juegan contra equipos grandes, pero me late el Diablo, no sé por qué. Creo que Américo hará lo que no hizo el América: poner en su lugar a Omarcito y compañía.

28 noviembre, 2006

Maldito domingo

Ahora que Raúl Velasco pasó a dormir con los peces, no pude evitar el recuerdo dominguero de mi infancia.
No piensen que voy a empezar a decir que me da nostalgia o que me formó o algo así, para nada, al contrario, ahora que todo mundo rescata sus "aportes" a México, yo recuerdo todo lo que me quitó.
Para empezar, ver que salía con sus papeles agarrados entre anular y meñique y en la misma mano el micrófono ya era sinónimo de es domingo, de qué hueva, de no he hecho la tarea, de no hay nada más en la tele, de nomás tenemos una tele, de parece que soy el único contreras que alucina a ese güey, y de qué hecho yo para merecer esto (diría Almodóvar).
Ver, tirado en la alfombra, el avance del kilométrico programa, era sentir que se acababa el fin de semana, era recordar que el viernes le había dicho a mi mamá que no tenía tarea, que el sábado en casa de mi tío me había divertido pensando que en un ratito la hacía, pero era repasar de qué se trataba el "deber escolar inconcluso".
Invariablemente había un momento en el que abría el cuaderno y ¡huevos! Necesito una cartulina blanca y una monografía, pero, ¡la papelería cierra en 15 minutos!
Y ahí te voy a pedir dinero para el material, a recibir (cuando me iba bien) un regaño, una amenaza, un castigo y un jalón de orejas hasta la puerta para correr a comprar lo necesario.
El "deadline" para terminar la tarea eran los créditos de Siempre en Domingo, donde acompañado de la cancioncita y al término del número final, casi siempre del ballet de Milton Ghio o del de Amalia Mendoza, aparecían escenas de todo el nefasto vía crucis dominical "artista por artista" (no sé a qué alma se le ocurrió decirle artista a tanto intento de cantante o de actor, cuando esa palabra implica un grado máximo de realización de alguna de las tareas que marcan las musas, y no alguien que sale en la tele. Carajo, yo escribo y la literatura es un arte, pero no por eso ¡soy un artista!).
Total, si pasaban los créditos y la tarea seguí inconclusa, (mía o de alguno de mis hermanos) aparecía la lágrima, el moco y el jalón de pelos, ante cada "¡Apúrate!, ¡así no se hace!, ¡eres un burro!". Pobres de mis papás, qué pesadilla.
Pero a toda esa atmósfera digna de antidepresivos o mínimo un alcohol, contribuía en gran parte el "Genio de Celaya" con su filosofía de dos pesos, con su pésimo gusto para dictar lo que tenía de escuchar el "pueblo" y sobre todo su chabacano sentimentalismo (muy barato) de chillar cada vez que volaba la mosca o que iba a saludar a la venerable señora (creo que se llamaba Catita o algo así) que tenía más años yendo cada domingo al Foro 2 de Televisa, que de pensión en el ISSSTE.
Su cultura muy guanajuatense (como la de Fox) denotaba una cultura ínfima (como la de Fox), su sentido del humor pésimo (como el de Fox) y su prepotencia (como la de Fox) sobra decir que me zurraban.
Un domingo con Raúl era un domingo echado a perder, y tuvo tanto tino el señor que arruinó (a él mismo y a su familia) hasta el último domingo de su vida, con la ocurrencia de en ese mero día entregar el equipo.
Personaje funesto don Raúl del que estuve muy contento el día que supe que de su programa no habría "aún más".

22 noviembre, 2006

No peeeeeelas

Orgulloso me siento de ser el principal impulsor en la Ciudad de México de la bella y socorrida frase: "No pelas un chango a nalgadas".
Esta frase es para mí como un hijo, pero como un hijo putativo, porque no me pertenece, bueno pensándolo bien sí me pertenece, porque la he hecho mía, pero yo no la acuñé.
Ya hubiera querido ser la mente que fraguara el yeso que dejó como escultura esa frase, pero no, el autor intelectual es mi padrino y amigo: Antonio Garibay.
Garibay (o Garigay), otrora representante de Adrián Fernández, me soltó esa maravilla hace ya 11 años en Indianápolis cuando andabamos por allá en las 500 Millas. Salió a propósito de las cualidades como piloto de cierto personaje de nombre Stan Fox, que luego terminó embarrado en un muro a 260 kilómetros por hora.
Fox estuvo a minutos de morir, pero sólo quedó casi cuadraplégico, y tras años de valiente rehabiilitación, el hombre volvió a caminar y a manejar, pero sólo para que ahora sí lo cafetearamos por estrellarse (ahora en su coche de calle) en un Freeway.
La cosa es que Toño se refirió a las habilidades de Fox así: "¡N'hombre, ese güey no pela un chango a nalgadas!", lo que me sacó inmediatamente una serie de carcajadas y de lágrimas, nomás de pensar a alguien tratando de despellejar a un mono a puro manazo.
No hay mejor manera de decir que no sirves, y tan es así que conozco a no menos de 100 personas que han tomado la frase como agua de uso y la emplean a la perfección.
Pero a partir de ahí, me he dado a la tarea de coleccionar otras de igual valía y no menos imaginación, que tienen un significado similar.
Qué me dicen de esta chulada: "No sacas un perro a mear". Es como para fundirla en bronce. Si un tipo no es capaz de llevar a un can a marcar su territorio, no sirve para nada. Incluso hasta mi amigo de la infancia el buen "Memorias" sacaba a hacer de las aguas al pekinés, cruzado como con rata de la señora Reloc, y mira que mi cuate no veía más allá de su entrecejo ni con sus lentes de fondo de Squirt.
No me consta, pero creo que esta epopeya del lenguaje tiene la marca de Iván Pirrón, por lo menos mía no es, pero de que es buena, es buena.
Mi buen Padillita (Miguel Ángel Padilla para los que leen Soccermanía) popularizó, no sé si son suyas, aquellas de: "No me arreglas un café" y la de "Hay maderas que no agarran el barniz", también un par de piezas que hacen oda de la ineptitud.
Y no puedo dejar de recordar al filósofo de la orilla del ring, el maestro Ignacio Beristáin, manager y purista del boxeo, que aunque no habla de estupidez, sino de vanidad, hace ver mal a cualquiera que quiera resumir mejor a un presumido.
Don Nacho me aventó una vez en una entrevista este juicio sobre el trabajo de algunos periodistas: "Mire joven, lo que pasa es que algunos de sus colegas le echan mucha caca a su papel". No se puede negar que aunque escatológica es un frasononón, digno de un personaje como don Nacho, un hombre bien entrado en los 60 años con uno de los rostros más chuecos que haya dejado el mundo de los mamporros y los jicamazos.
Así podemos seguir con Nachito y su "Le echas mucho arroz a tus novios" o "Todavía le cuelga el chile a don Felipe", que sin empacho alguno suelta en entrevistas con grabadora prendida y todo, pero creo que el ya clásico "no peeeeelas" ha marcado toda una época y a toda una serie de personajes de que plano no despellejan a un primate con sonoras palmadas.

21 noviembre, 2006

Apocalípticamente Charger

En mi muy particular interpretación del libro Apocalípticos e integrados de Umberto Eco, la mejor manera de manifestar mi "anticultura", mi contracorriente existencial, es irle a los Cargadores de San Diego.
Me explico, los apocalípticos somos aquellos que estamos en la contracultura, y para ejemplificarlo mejor siempre pongo en la mesa el tema de dime a quién le vas y te diré quién eres.
Yo le voy a los Chargers a muerte. De hecho en mi casa todos, y no me importa si lo aceptan o no, si les gusta o no, todos somos Chargers. Ari y Darío primero tuvieron un jersey de LaDainian Tomlinson y Drew Brees, que patines, bicicleta o un balón de futbol.
No me importa si deciden hacerse dreadlocks, meterse mil piercings e irle a los Pumas, o si decidieran vender Omnilife y ser Chivas, o incluso tomar como forma de vida el honroso oficio de la albañilería y ser Celestes. Eso no me interesa, en mi casa hay libertad de expresión, pero con lo único que no negocio es con que los tres somos Chargers, y punto.
Pero no soy un especimen único, también ser apocalíptico es irle a los Jefes de Kansas (como el buen 'Chaivis Aburo') o a los Cardenales de Arizona (como mi cabecita de algodón, Andrés Amieva), de hecho nuestras respectivas tribus son minorías, pero si nos juntamos somos muchos.
Porque un apocalítptico jamás le irá a los Vaqueros de Dallas o los Acereros de Pittsburgh o los Delfines de Miami. La base de todo, es que es muy fácil irle a un equipo que tiene cinco anillos de Super Bowl o a otro como los Yankees de Nueva York, que en promedio ganan una de cada cinco Series Mundiales. Difícil y de corazón es irle a un equipo que nunca ha ganado un título. Eso es amor.
Los integrados se cobijan en el placer del triunfo fácil (en el deporte o la política). Para qué pelear si es tan sencillo ponerse del lado del que siempre va a ganar.
Pero esto de ser apocalíptico o integrado no es una elección, es una forma de ver el mundo. Los defensores de las causas perdidas nos decantamos por los Cachorros de Chicago o los Medias Rojas de Boston (en mi caso soy Cub).
Como buen Cachorro, desde antes de nacer arrastro decadas de maldición (dicen que fue por una puta cabra y un puto griego) y dicen que no hay mal que dure 100 años, pero nosotros ya llevamos 98.
No somos perdedores naturales ni mucho menos, somos personas que apreciamos la belleza de un triunfo sobre los Raiders o de una blanqueada sobre los White Sox, y nos regodeamos en nuestro grito solitario ante el touchdown de un Tomlinson o un Tony González. Encontramos las grandes satisfacciones en los pequeños detalles, y el día, porque ese día llegara antes de nuestra muerte, que celebremos la victoria en el Super Bowl todo habrá valido la pena y seremos una excelsa mayoría, gloriosa y reinante.
Ya en el terreno de las confesiones debo debir que tengo una parte integrada como todos: le voy a los Celtics y al América.
En mi descargo diré que es peor irle a los Lakers, y que aunque en la suma de los títulos América es integradísimo, les diré que no es nada fácil irle a las Águilas.
Si bien soy un azulcrema moderado, es zurrante tener que soplarte miles de comentarios insultantes, despectivos o en el mejor de los casos compasivos, cada vez que alguien se entera que eres del América. Ya no se diga cuando se te ocurre (que no lo he hecho) ponerte la playera americanista y salir a la calle. Me ha tocado ver pobres que se han llevado mentadas, mojadas y hasta cocos por el atrevimiento.
Pero se es o no se es. Yo seré Charger, Cachorro, Celtic y Águila siempre, porque eso de cambiar de equipo es peor que cambiar de sexo, y si no vean a algunos que lo han hecho y que luego, ya encarrerados, terminan de tacones o hasta se aplican la jarocha.

20 noviembre, 2006

Salí del clóset

Nunca pensé que caería. De hecho hace apenas dos meses no sabía lo que eran.
Tuve contacto con uno de ellos y pensé: "Eso no me pasará a mí. Imposible", pero poco a poco, (como siempre pasa) por la mala influencia de mis amigos, lo probé.
Primero fue sólo un poco (la puntita de uno), luego hasta me animé a participar en uno de grupo y ahora digamos que vivo mi primera, primera vez.
La verdad, es algo que yo consideraba como "cosa de niñas" y hoy me veo haciéndolo a altas horas de la noche y a escondidas de la gente, porque como que todavía me da penita reconocerme como uno de ellos.
Si he de ponerle nombre a mi corruptor diré que no fue uno solo, pero el que me dijo: "Mira te va a gustar", fue mi buen Freakney Briseño. ¡Chale! ¡tan chiquito que está (sólo de edad) y me arrastró!
Pero no fue el único, también el hermitaño y chapatinesco Jorge Meléndez tuvo algo que ver. Él sí me rogó, y pues uno, que como buen mexicano no sabe decir que no, pues que caigo.
Y si de destapar todas las cloacas se trata, de plano sacaré un trapito más: Luis Carrillo, sin quererlo, pero poniéndome su sucio ejemplo por delante, terminó por aventarme a la perdición. Con Luis me da más pena, porque es casado como yo, pero como los basureros, si yo me mancho se manchan todos.
¡Pues ya qué! no sé cuánto durará esto, igual se me pasa en un mes o lo sigo haciendo mientras viva, pero mientras ya soy dueño de un "blog" y trataré de aportarle algo de vez en cuando... ¿o qué?, ¿qué estaban pensando? Todo este rollo era para decirles eso, que ya tengo mi blog.